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Imagen del robot Curiosity de la NASA en Marte

El CCCB estrena una exposición sobre Marte en Barcelona

La muestra pretende hacer reflexionar sobre el futuro, entre la desolación por el cambio climático y la esperanza de la llegada a un nuevo planeta

Carlos López Aguirre
5 min

Con tres meses de retraso a partir de la idea original, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) inaugura la exposición Marte, el espejo rojo. Planeada en 2019 y con la mirada puesta a inaugurarla en noviembre del 2020, la pandemia propició la casualidad de que su apertura se lleve a cabo apenas siete días después de que la Perseverance haya llegado al llamado planeta rojo.

“Algunos pueden pensar que es oportunista, pero fue solo coincidencia”, comenta Juan Insua, comisario de la exposición, quien explica que la relación con Marte es única, a diferencia con la de otros planetas, ya que se ha creado toda una cultura alrededor de él con el paso del tiempo.

Dios y estrella

Para Insua, la influencia de Marte en la cultura nace desde hace siglos. La exposición marca el inicio desde los tiempos de Babilonia, donde al Dios de la Guerra se le llamaba Nergal, mientras que posteriormente en Egipto fue Armakis. Pero el dios que ha llegado hasta ahora fue creación de Roma.

“Para los romanos era muy importante, porque no sólo era el dios de los ejércitos, sino también el protector de la agricultura, por eso se le puso el nombre marzo al mes que inicia la primavera”, puntualiza Insua.

Añade que, en cuanto al plano astronómico, Marte siempre fue visto no sólo como una estrella de color rojo, sino que también llamaba la atención su movimiento retrógrado, lo cual se acentuó con la invención del telescopio. “El primero en verlo a través de él fue Galileo”, señala Insua.

Planeta de ciencia ficción

Otra de las particularidades de Marte es que es el único planeta que ha logrado influir en la ciencia, la religión, la filosofía y, en los últimos tiempos, en la literatura. “Es el planeta favorito de la ciencia ficción”, recuerda Insua. Y añade que la historia cultural de Marte es única en los últimos dos siglos.

En la exposición, algunas de las piezas más llamativas son precisamente las primeras ediciones de La guerra de los mundos, de H.G. Wells; la colección completa de los cromos de Mars Attacks, en los cuales se basó el director Tim Burton para realizar su película con el mismo nombre, o varios ejemplares de revistas Pulp, dedicados especialmente al tema de las invasiones extraterrestres.

Visiones del futuro

Pero más allá de la ficción, el planeta rojo provoca una profunda reflexión sobre nuestro propio futuro. “Marte es un espejo de lo que la Tierra puede ser”, dice Insua, parafraseando al astrónomo norteamericano Percival Lowell. Creando una ambivalencia entre mirarlo como lo que nuestro planeta será en caso de que la crisis climática no sea controlada y, al mismo tiempo, pensar que Marte puede ser un lugar donde la humanidad logre sobrevivir.

No obstante, esta posibilidad parece lejana. “No es el planeta B”, dice Insua recordando la frase del escritor Kim Stanley Robinson en una conferencia en el CCCB durante Kosmopolis en 2017. “Es imposible que ahora sea habitable por grandes poblaciones, los mejores cálculos señalan que a finales de la década de los 30 pueda haber asentamientos de cien personas”, explica Insua.

Debates abiertos

Pero más allá de esta posibilidad, para el comisario de la exposición, el debate antes debería centrarse en cuanto a la soberanía del planeta y preguntarse para qué ir, qué bandera o banderas se colocarán y si con ello llevaremos los mismos errores cometidos en la Tierra.

Igualmente, la exposición no sólo plantea el debate de vivir en Marte, sino también si ahí existió o si aún hay vida, aunque sea microscópica. “Lo irracional no es pensar que haya extraterrestres en el universo, pero sí lo es que pensemos que nosotros somos la excepción”, concluye Insua.