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Las bodegas Waltraud

La Carretera del Vino (II): Recorriendo la tierra del Penedès

La ruta integra 13 bodegas, con una ruta de unos 35 kilómetros que une Sitges con Sant Martí Sarroca, pasando por poblaciones como Sant Pere de Ribes, Canyelles, Olèrdola y Vilafranca

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Situado entre la cordillera litoral y el mar, dentro de la provincia de Barcelona, el Penedès posee tres microclimas específicos: el Baix Penedès, en el litoral; el Penedès Medio, con llanos y pequeñas lomas de entre 200 y 400 metros de altura; y el Penedès Superior, con laderas que alcanzan la cota 800. Estos espacios serán los juncos de nuestro recorrido: La Carretera del Vi. Esta ruta atraviesa los tres territorios y El Garraf y surca los ríos de la zona Foix y la riera de Ribes, siguiendo un trazado en elevación moderada, con el pétreo perfil al fondo de la montaña de Montserrat, corazón espiritual de la Cataluña moderna y skyline sobre una viña interminable.

Una foto de la finca de Viladellops, vino del Penedès

Una foto de la finca de Viladellops, vino del Penedès

La Carretera del Vi es la primera Wine Road de todo el Estado. Totaliza un recorrido de unos 35 kilómetros que une Sitges con Sant Martí Sarroca pasando por poblaciones como Sant Pere de Ribes, Canyelles, Olèrdola, Vilafranca del Penedès y Pacs del Penedès. La ruta integra las 13 bodegas que en 2015 crearon la Asociación de La Carretera del Vi con el propósito de contribuir al crecimiento del turismo y proteger el territorio, preservando su belleza y valor histórico.

Tradición familiar

Desde el mar hasta la montaña, el trayecto atraviesa las viñas y se detiene en cada una de sus bodegas: Hospital de Sitges, Puig Batet, Torre del Veguer, Finca Viladellops, Torreblanca, Bodegues Pinord, Heretat Mas Tinell, Familia Torres, La Xarmada, Colet, Parés Baltà, Rovellats y Mas Bertran. La explosión de color y calor de la viña muestra dos mundos: el destello de la tierra con las pequeñas catedrales del vino inspiradas en toques de la arquitectura modernista sobre las piedras del románico, y las modernas instalaciones de las bodegas que encierran el encanto de la tecnología junto al mundo lunar de la vendimia.

Una foto de las viñas de 'la font de la garça', en el Penedès

Las viñas de la garça

Las bodegas con familia en la propiedad consiguen la síntesis entre el olfato añejo y la implementación del progreso alcanzado gracias a la enología actual.

Uno de los momentos cumbre de la elaboración tiene lugar en las bodegas, donde las familias realizan el coupage definitivo para dar su plácet a las distintas variedades. Es una danza inmaterial entre la propiedad en el sentido más hondo del término y el tránsito de sabores y texturas, que se transmiten casi por ósmosis entre abuelos, padres y nietos.