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El dramaturgo Alfredo Sanzol / EFE

Alfredo Sanzol: "Las historias, los cuentos, el teatro amplían la conciencia"

El dramaturgo y director del Centro Dramático Nacional pone en escena la nueva versión de 'El Gólem' de Juan Mayorga

9 min

El Centro Dramático Nacional (CDN) ha conseguido en poco tiempo atraer a un público nuevo y más joven al teatro. Más allá de la influencia que haya tenido la pandemia en ello, Alfredo Sanzol, su director, es el principal responsable de este fenómeno. Su voluntad de apostar por creadores completamente dedicados a la creación y a “contar verdades” ha tenido una gran acogida en tiempos muy difíciles.

Esa necesidad de poner en escena verdades que suceden a diario lo llevan también a él al mundo de la creación. Desde muy joven tuvo claro qué historias le interesaban y cuáles no y de allí pasó a crear las propias que han tenido un éxito arrollador.

La palabra

Tras el triunfo de crítica y público que tuvo el año pasado con El bar que se tragó a todos los españoles, el dramaturgo dirige ahora El Gólem, una obra de Juan Mayorga reescrita por el propio autor que pone el énfasis en la palabra, una herramienta básica en el teatro junto con la acción.

Crónica Directo aprovecha la ocasión para tener una breve conversación con Sanzol en la que reflexiona sobre la palabra, el teatro y la cultura.

--Pregunta: ¿Qué le cautivó de ‘El Gólem’?

--Respuesta: La reflexión profunda de las fuerzas de las palabras y la transformación del personaje de Felicia, cómo una mujer más o menos normal se acaba transformando en una líder populista.

--¿Puede ser un reflejo también de cómo transforma el teatro?

--Más que del teatro, las palabras. Las palabras están en las artes y en la vida cotidiana. Las palabras que escuchamos, leemos y aprendemos sin darle más importancia tiene mucha influencia en cómo nos comportamos y lo que somos.

--¿Cómo se muestra eso en escena?

--Toda la puesta en escena basada en la interpretación de los tres actores, sobre todo en el trabajo de Vicky Luengo, que también tiene una parte física muy grande, porque para representar los sueños hemos creado unas coreografías con Amaya Galeote. Y la escenografía está construida con gasas transparentes, con las que hacemos el hospital en el que transcurre la acción. Es un hospital que se convierte en un personaje más de la historia, está vivo, porque Felicia se pierde en ese hospital, tiene algo de trampa, de laberinto para ella. La función en sí también tiene algo de laberinto y el espacio y su puesta en escena también.

--Tiene asimismo una representación de ese papel manipulador de la palabra, además. ¿Cree que ahora esa manipulación se da más?

--A lo largo de la historia, el ser humano siempre ha tenido que lidiar con el poder que tiene las palabras, para lo bueno y lo malo. La diferencia, ahora, es que las redes sociales permiten que esa difusión de las palabras sea más rápida y extensa. El problema, por eso, sigue siendo el mismo.

Escena de 'El Gólem' / LUZ SORIA
Escena de 'El Gólem' / LUZ SORIA

--¿El teatro puede ayudar a reflexionar sobre la importancia de la palabra y lo que construimos con ellas?

--Sin duda. A mí, el teatro siempre me ha abierto la conciencia hacia partes de la realidad que daba por supuestas o sobre las que no ponía una atenta mirada. Las historias, los cuentos, lo que hacen es ampliar la conciencia y El Gólem es un cuento con una fuerza un poco mágica.

--¿Esta es la filosofía que lo empujó al teatro y que rige en su dirección del CDN?

--Primero como espectador y luego cuando empecé a hacer teatro, siempre me ha interesado muchísimo el poder comunicador que tiene la ficción y la capacidad de abrir la conciencia. Ser director del CDN es la continuación de un movimiento que inicié cuando tenía 12 años, que es cuando empecé a elegir la ficción porque me movía, me interesaba o me tocaba. Es una parte muy integrada a mi vida.

--¿Qué lo llevó siendo tan joven hacia el teatro?

--A los 12 años empecé a darme cuenta de que no quería leer ciertas cosas que me regalaban para mi cumpleaños y tuve que buscar otras cosas (ríe). Ahí hubo un primer movimiento. En la función, Salinas le dice a Felicia “hablemos de la palabra ‘no’”. Ahí, yo hice un 'no' a leer ciertas cosas que no me decían nada y me interesé por otro tipo de lecturas.

Vicky Luengo en 'El Gólem' / LUZ SORIA
Vicky Luengo en 'El Gólem' / LUZ SORIA

--El CDN, bajo su dirección, también ofrece otro tipo de lecturas y da voz a autores que atraen a un público más joven. ¿Su voluntad es apostar por nuevas voces o autores que interpelen a la juventud?

--Mi motivación principal es crear cantera, espacios de expresión profesional para artistas jóvenes. El público joven, por eso, se va a acercar a cualquier expresión artística que conecte con las necesidades que tiene. Es verdad que en las últimas temporadas hemos aumentado muchísimo el público joven, pero no sé cuál es el secreto. Lo que sí es importante para mí es que los creadores del CDN estén muy vinculados con su trabajo, con lo que quieren hacer y desean explicar, que sientan ese deseo de encontrar una vía de contar verdades, aunque sean pequeñas. No hay otra cosa que me divierta más que alguien me cuente verdades.

--¿Esa sería la función del teatro?

--Es una de las funciones, claro que sí. El arte y el teatro consiguen contar verdades a través de ficciones y esa paradoja al ser humano le viene bien.

--¿Es fácil llenar de ese soplo de aire fresco donde se cuenten esas verdades en un ente público como es el CDN?

--Fácil… (ríe). Cualquier trabajo que es emocionante, interesante, que está lleno de conflicto y paradojas no es fácil, siempre exige una atención, un trabajo especial, esfuerzo, confianza, dedicación… Sí que esa no facilidad puede ir acompañada de una sensación de facilidad. Una cosa es lo fácil y otra cosa es la sensación de facilidad, y esa sensación existe cuando la transformación es orgánica y tiene unos cimientos sobre compromisos personales.

--¿La pandemia ha ayudado a ese compromiso personal con la cultura?

--Los cambios de hábitos de la humanidad hay que mirarlos de 100 años en 100 años. Sí es cierto que la pandemia, al hacer que la gente tenga más tiempo ha hecho que mire hacia la cultura. Además, las situaciones de crisis o que ponen en cuestión la realidad hacen necesario buscar respuestas en la cultura. Si es un cambio de hábito todavía no podemos decirlo.