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Alejandro Godoy, el músico callejero que sueña con hacer bandas sonoras, actuando en el metro de Barcelona / YOUTUBE

Alejandro, el músico callejero que sueña con hacer bandas sonoras

Este uruguayo, residente en Barcelona, toca la guitarra en el suburbano y en el barrio de Gràcia

30.05.2019 00:00 h.
7 min

Ni futbolista, ni médico, ni astronauta. Cuando a Alejandro Godoy (Montevideo, Uruguay, 1986) le preguntaban ¿qué quieres ser de mayor?, lo tenía claro, y así lo mantiene a día de hoy: vivir de la música. Este periodista se crió en el seno de una familia de artistas, y con catorce años comenzó a tocar la guitarra, como su padre. Más tarde se aventuró con el piano, y tras instalarse en Barcelona en noviembre de 2016, comenzó a actuar en el metro de la capital catalana y en las calles de Gràcia. Para poder pagar las facturas compatibiliza su pasión con trabajos eventuales pero eso sí, no renuncia a su sueño: “hacer música para películas”, cuenta a Crónica Global.

¿Por qué Barcelona? “Mi idea era estudiar por una lado, y trabajar, obviamente, para poder cubrir mis gastos”. Una vez instalado, comenzó su periplo para actuar en bares y empezó a investigar para poder tocar en el metro y en la calle. Es así como descubre la Asociación de Músicos Callejeros (AMUC BCN) en marzo de 2017.

Alejandro Godoy en un estudio de música / INSTAGRAM

Alejandro Godoy en un estudio de música / INSTAGRAM

Músico de metro 

Pero no fue tan fácil. Para poder ocupar un espacio en el suburbano de la capital catalana hay que cumplir unos requisitos mínimos. Para tocar en uno de los 43 puntos que TMB reserva dentro de la red de metro es necesario, no sólo ser músico, sino también compositor, y pasar una audición ante un jurado, relata Godoy. 

Tras contactar con la asociación, Alejandro obtiene un carnet provisional para actuar en el metro que se concede a los músicos itinerantes, que están de paso por la ciudad. “Tiene un periodo de una o dos semanas, y luego caduca”, explica. No fue hasta abril del año pasado cuando pasó la prueba y obtuvo la credencial definitiva. ¿Cómo funciona? “En las reuniones en --el club social-- Foment Martinenc el artista se inscribe en un listado para escoger los horarios y el sitio donde desea tocar”, cuenta. 

'Kathy's song', de Paul Simon por Alejandro Godoy / YOUTUBE

“Público en movimiento"

“Yo solía tocar en Fontana o en Alfons X, y alguna vez en Verdaguer”. Los turnos son de dos horas al día, entre las 9:00 y las 23:00. En caso de que el siguiente no se presente, pueden quedarse para ocupar su lugar. ¿Pánico escénico? “No. En Uruguay tenía que tocar en público durante las audiciones de la escuela de música, también he tocado para amigos y con algún grupo. Eso sí, en el metro no, porque no tenemos”, señala.

¿Qué tiene de especial? “Es muy particular porque el público está en movimiento. Al no ser estático, no te miran mientras actúas. Están de paso, algunos se paran unos instantes a mirar o a dejar una moneda. No está mal, pero es extraño, porque no le prestan a uno demasiada atención”. ¿Resulta frustrante? “Creo que algo siempre se llevan porque, como fenómeno físico, la música invade el ambiente. Es imposible que alguien no escuche, o que no se sienta tocado mínimamente, por más insensible que sea”, argumenta. En su caso, no se limita a un solo género: “en términos generales mis piezas son desde folk americano, pasando por baladas, pop, y algo de candombe, la música tradicional de Uruguay”, explica.

Alejandro Godoy durante la grabación de uno de sus temas / AG

Alejandro Godoy durante la grabación de uno de sus temas / AG

La prisa y la falta de atención, en su caso, puntualiza, se reflejó en una baja recaudación. “Mi experiencia particular, hablo por mí, es que económicamente, no sale bien. Ganaba, máximo, unos 10 euros tras dos horas”, cuenta, y admite que ese fue el “principal motivo” para dejarlo durante un tiempo, aunque tiene la intención de volver este año.

“Vida de artista"

Godoy explica que “la vida de artista” le lleva a “arreglárselas haciendo cosas que no le gustan demasiado” para poder ingresar unos euros. El año pasado compuso varias piezas para una compañía teatral de La Llagosta. “Estrenamos una obra, estuvimos en Francia y también en la Sala Fénix en Barcelona”, explica.

Este artista uruguayo ha dado clases de música, también trabajó en una tienda de piadinas, y como camarero en una cafetería. Todo ello después de su “lucha” para obtener en Número de Identidad de Extranjero (NIE). Tras dejar de actuar en el metro, ha formado parte de la platilla de un restaurante y hace “algún que otro encargo” como figurante en series o anuncios.

Alejandro Godoy tocando la guitarra en el barrio de Gràcia / AG

Alejandro Godoy tocando la guitarra en el barrio de Gràcia / AG

Tocar y escribir

¿Tienes esperanzas de poder vivir algún día de la música? “Obviamente. También del periodismo, porque me gusta mucho escribir”, cuenta. “Pero de la música principalmente. Uno de mis mayores anhelos y objetivos como músico es poder hacer música para películas”, confiesa.

Su intención cuando recaló en Barcelona era “estudiar algo vinculado" con su gran pasión. "El problema siempre es la economía, porque cualquier carrera universitaria no baja de 200 euros mensuales, y es un dinero que no tengo”, lamenta. Por el momento, no tira la toalla, y se plantea volver a actuar en el suburbano.