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El actor y dramaturgo Albert Pérez Hidalgo / LLUÍS TUDELA

Albert Pérez: "El teatro puede jugar con la velocidad del tiempo"

La compañía Atresbandes presenta en el Festival de Otoño un "mosaico de escenas" para retratar las relaciones

7 min

Han pasado 11 años desde que Albert Pérez Hidalgo, Mónica Almirall y Miguel Segovia fundaron Atresbandes. Su pequeño local de ensayos de Barcelona es desde entonces un laboratorio en el que la alquimia de la interdisciplina artística da sus frutos y les ha llevado este año hasta el Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid y ser compañía residente del Teatre Lliure.

Para Barcelona ya preparan Desert, pero antes pasan por el Teatro Abadía estos 18 y 19 de noviembre para presentar Aspecto global de una cuestión, con lo que pretenden mostrar cómo las pequeñas cosas son más dramáticas y universales de lo que parecen, mientras que los momentos históricos no son tales y hasta pueden resultar ridículos. Crónica Global habla con Albert Pérez al respecto.

--Pregunta: ¿Cómo definirían este 'Aspecto global de una cuestión'?

--Respuesta: Es como un mosaico de escenas. Unas son situaciones clásicas, dramáticas, con personajes y un pequeño conflicto; y otras son paisajes, lugares muy reconocibles en la sociedad europea actual como un aeropuerto o una piscina, y hacemos retratos de un instante que suceden allí. La pieza es un mosaico de situaciones y paisajes. En principio no tienen nada que ver unas con las otras, pero al final con la pieza se construye un retrato generacional de una parte de la sociedad europea occidental.

--Vamos, que no es teatro convencional.

--Claro, no hay una trama que una estas historias. El nexo es la estética que comparten y, tal vez, esa ternura aterradora de la que hablaba un periodista sobre las obras de David Foster Wallace. Son situaciones que pueden ser consideradas trágicas, pero que de la manera como las presentamos pueden llegar a parecer ridículas. Trabajamos con personajes y situación ridículas.

--¿Cuál es el objetivo con eso?

--Intentamos hacer un viaje de lo trágico a lo ridículo y de lo ridículo a lo trágico. 

--¿El título, entonces, quiere reflejar esa absurdidad en la que vivimos?

--Es un título muy genérico y sugerente, porque ¿cuál es la cuestión que se plantea? Preferimos que esté en la cabeza del espectador. Pero, como dices, la cuestión es el tipo de relaciones que tenemos en la sociedad contemporánea, ya sean de amistad, familiares, laborales o de cualquier otro tipo. Y hablamos de retrato porque es de una parte muy concreta de la población europea blanca de unos 30-40 años de clase media-alta o burguesa.

Cartel de 'Aspecto global de una cuestión' / PAU MASALÓ
Cartel de 'Aspecto global de una cuestión' / PAU MASALÓ

--Claro, pero el mensaje llega al público menos burgués ¿o es que todos estamos un poco aburguesados?

--Un poco, sí.

--¿Su propuesta escénica rupturista es para romper ese aburguesamiento?

--Ya hay mucha gente muy interesante que hace muchos años que ha roto la poética aristotélica y ha acercado el teatro a las artes plásticas. Esta es también la única manera de sobrevivir que tiene el teatro, porque el cine o el audiovisual es muy poderoso. La imagen gana en la carrera de lo narrativo; por lo tanto, las artes vivas se han de transformar, saber encontrar otras vías. Ya lo han hecho, pero igual todavía sobreviven modelos más clásicos. A veces sí parece que está todo muy anquilosada, pero hay de todo.

--Precisamente, la obra rompe también con el frenetismo del cine y juega con "paciencia del voyeur".

--Es un concepto que puse para referirme a esos paisajes visuales en los que no presentamos un conflicto en escena, sino que este se traslada a la cabeza del espectador. Para que se produzca ese conflicto no tan evidente dilatamos el tiempo y jugamos con él. De hecho, una de las herramientas más importantes que tenemos como creadores en el teatro es el tiempo. Hoy vivimos a un ritmo muy acelerado propio del sistema capitalista, es la manera con la que sobrevive el sistema y el contrato que hemos firmado para que funcione. Por tanto, las artes escénicas pueden oponerse a esta velocidad, es la única herramienta que nos queda. No podemos competir con los videoclips o las series de las plataformas. Muchas veces intentamos competir con ellas, pero al final Netflix lo hace mucho mejor. Como creadores hemos de jugar con el tiempo de otra manera y a que el espectador le cambie la percepción que tiene del tiempo.

Escena de 'Aspecto global de una cuestión' / LLUÍS TUDELA
Escena de 'Aspecto global de una cuestión' LLUÍS TUDELA

--De hecho, la elipsis es el gran recurso de la ficción y esto es lo opuesto.

--Es lo que pretendemos. Somos una compañía pequeña de Barcelona, con una sala de ensayo también pequeña donde tenemos un espíritu de investigación, porque nunca hemos llegado a entrar al gran circuito comercial. Solemos estar en los márgenes y nos aprovechamos de eso para permitirnos jugar.

--Pese a todo, están de compañía residente en el Lliure. ¿Es una manera de introducir esta idea, esta resistencia en el circuito comercial?

--Creo que sí. La única posibilidad que tiene una compañía como la nuestra es entrar en los espacios públicos donde se debería permitir la inversión en investigar en nuevas dramaturgias. Entiendo que una gran productora prefiera invertir en fórmulas que funcionan, pero el papel de los teatros públicos es avanzar, probar y arriesgarse.

--¿Cómo viven esta residencia?

--Bien, porque es la primera vez que tenemos un gran espacio para ensayar durante toda la temporada y tenemos todos los recursos técnicos y materiales que nos ofrece el Lliure. Estamos exprimiéndolo a tope. Además, nosotros les propusimos hacer la nueva producción que nos pedían y reponer antiguas producciones propias. Y en junio va a volver Aspecte global d'una qüestió.