Tibias, calaveras, brujas, muñecas rusas y ¿qué sabía Mariona Carulla?

Manuel Trallero
5 min

El letrado Melero ha seguido aquel sabio consejo de Joan Clos, el antiguo alcalde de Barcelona, quien recomendaba a sus conciudadanos salir de casa con todas sus necesidades previamente efectuadas. Así que ha llegado a la sala del juicio con el titular del día ya preparado. Ha preferido guardar munición en la recámara y ha manifestado que iba a limitar su exposición a la defensa de Daniel Osàcar, dejando para cuando sea el momento procesal el informe de la defensa de Convergència, que también tienen encomendada como "partícipe a título lucrativo", razón por la cual tiene sus sedes embargadas. Dos titulares, mejor que uno.

No ha defraudo a la concurrencia, entre las que se contaban a distinguidos colegas de profesión, que han venido hoy a escucharle habida cuenta de la expectación levantada. Ha iniciado su alocución rebatiéndole al ministerio fiscal su ocurrencia de que "la bandera justifica cualquier atropello con la cartera", iniciando una guerra de enseñas patrias ya que por lo visto la única bandera que debía ondear en el Palau durante la época de Millet y Montull eran la bandera de la calavera y las tibias cruzadas, la de los piratas. Para un lector precoz de La isla del tesoro, ha sido como si me arrebatasen mi infancia poblada por patas de palo, aguas turquesa, ojos con parche, playas doradas, brazos con garfio y loros parlanchines entre palmeras. 

El letrado de la señora Garicano se ha preguntado que, si a su defendida se la acusa por saber y no denunciar lo que pasaba, "¿por qué no se ha actuado de la misma manera con la señora Carulla, que también algo debería saber?"

No sé si el abogado del señor Osàcar le ha hecho un gran favor sumándose a la idea de la acusación popular según la cual el extesorero de CDC no es Bárcenas. Me ha recordado la historia de cuando un marido le muestra a su distinguida esposa la amiga de un conocido del matrimonio en un palco del Liceo. Aquella, tras observarla un rato a través de los prismáticos, le sentencia al marido: "¿Sabes qué te digo? Que me gusta más la nuestra". A continuación el letrado ha iniciado una especie de subasta del pescado o estriptis a base de ir lanzado, metafóricamente hablando, trozos de su toga, un juego como el de las muñecas rusas, ir sacando una después de la otra. Una vez ya prácticamente en taparrabos, ha argumentado que la mejor prueba que tenía el fiscal de que había existido tráfico de influencias es que los concursos de adjudicación de obra pública eran impolutos. Y ha recordado al manual de la Inquisición para la quema de brujas: "Si mueve la nariz a la derecha es que mira al diablo y si la mueve a la izquierda es que lo está buscando". Hay que reconocerle su capacidad didáctica porque lo que hasta el día de hoy era el informe de un miembro de la Policía Nacional se ha convertido, gracias al abogado Melero, en un viejo conocido suyo. "Y del roce nace el cariño", según sus propias palabras. Miembro de la UDEF que Jordi Pujol ya puso brillantemente de moda cuando se preguntó en una programa televisivo: "¿Qué coño es eso de la UDEF?".

Al defensor de la señora Garicano le ha sido difícil no ya superar sino siquiera mantener el listón tan alto de su antecesor en el uso de la palabra. Sin embargo, ha desplegado unos argumentos de eficacia contrastada. Si a su defendida se la acusa por saber y no denunciar lo que pasaba, "¿por qué no se ha actuado de la misma manera con la señora Carulla, que también algo debería saber?". La actual presidenta del Palau se ha convertido en el ritornello, en un eco lejano que vuelve una y otra vez. Puede llegar a ser titulo de la canción del verano. "¡Mariona! ¡Mariona!...".      

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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