...y visto para sentencia

Manuel Trallero
6 min

El primer día del juicio me di de bruces, nada más entrar en el recinto de la Ciudad Judicial, con el plumilla de oro que sale por la radio y la televisión --simple electricidad-- Jordi Panyella, quien me inquirió: "¿Vas a dar mucha tralla?". Ante mi cara de mí-no-comprender-nada, se explayó diciendo: "Sí, hombre, tralla, de Trallero, ¿me entiendes?". Es un remordimiento que he arrastrado hasta hoy en que se acababa. Este último día de curso, llevaba prendida la melancolía entre los que hemos convivido a lo largo de estos tres meses y medio. No nos volveremos a reunir todos juntos nunca más. La concurrencia hablaba más alto de lo normal e incluso estaba el plumilla de oro que se reserva solo para las grandes ocasiones. Hasta el letrado Pina se ha puesto una resplandeciente corbata verde, color de la esperanza, como si fuera vestido de bonito.

Tocaba empezar --y así ha sido-- por las defensas de los partícipes a título lucrativo, que suena a aquello de "la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte", de los Hermanos Marx en Una noche en la ópera. En realidad se refiere a quienes se han beneficiado económicamente de la comisión, por un tercero, de un delito y han de resarcir al damnificado. Los defensores han entendido que estaban en temporada de rebajas, todo a mitad de precio, o en plan "majo, échame algo para los churumbeles". Uno tras otro han ido rebañando los números, rebajando las cifras, en un brillante ejercicio de matemáticas recreativas. Xavier Melero, el abogado de CDC, nos ha puesto a todos la piel de gallina al relatarnos el precio que ha pagado esta formación política hasta llegar a desaparecer como tal, "mientras que otros se han refugiado en el plasma o en el olvido". Vamos que aquí no ha aparecido un Yavé bondadoso que impidiese al bueno de Abraham sacrificar a su propio hijo. Esfuerzos me ha costado no soltar la lágrima por tan irremediable pérdida.

Xavier Melero, el abogado de CDC, nos ha puesto a todos la piel de gallina al relatarnos el precio que ha pagado esta formación política hasta llegar a desaparecer como tal, "mientras que otros se han refugiado en el plasma o en el olvido". Esfuerzos me ha costado no soltar la lágrima por tan irremediable pérdida

Después ha llegado el fin de fiesta, las últimas palabras a que tenían derecho los encausados. Muchos de ellos no lo han ejercido, otros en cambio sí. "Estoy aquí por no hacer nada", afirmaba uno ellos. "Entré en un bar y me empezaron a insultar", relata Gemma Montull. "Empecé a ir al Palau de adolescente los domingos por la mañana", proclama Daniel Osàcar. "No puedo pagar la hipoteca", denuncia un facturero. Un variado repertorio de infiernos particulares que ha durado nada menos que casi ocho años, un cúmulo de sufrimientos que se han ido desgranando en medio de declaraciones de inocencia, protestas por la actuación del fiscal y acusaciones de linchamiento social.

La presidenta del tribunal, Montserrat Comas, señora del mediático doctor Joan Queralt --nadie es perfecto--, ha efectuado un breve discurso de clausura. La verdad sea dicha es que ha sido una presidenta de lujo y le ha salido un juicio bordado, con mimo hasta en el más pequeño detalle. ¡Qué ministra de Justicia se perdió Zapatero! Ha tenido dos angelitos de la guarda en Alicia y Marisa, dos oficiales de justicia, que se lo han currado de valiente. Esta última parecía que se sabía el sumario de memoria. Una verdadera crack.

Habrá sentencia después del verano, quizás puede que haya justicia. Sin embargo, el periodista que fue Manuel Cuyàs ya publicó en un lejano mes de octubre de 2009 que "un empleado del Palau de la Música que ha pasado muchos años observando me dice que no me puede decir nada pero me confía en que el día que se sepa todo no habrá en Cataluña un descalabro cultural, político o social, sino una auténtica crisis de país".

La verdad ¿a quién le interesa conocerla?

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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