"Hoy no toca" o "perro no come perro" y Pilar Rahola

Manuel Trallero
5 min

"Esa manta que enseñó la patita con el 3% de Maragall, pero que volvió al silencio sepulcral, empieza a mostrar algunas de sus vergüenzas", escribía Pilar Rahola en un ya remoto 2009 tras el registro del Palau. Ocho años después, en el preámbulo de la sesión de hoy se notaba una cierta inquietud que de ningún modo alteraba el fair play imperante entre las partes. De forma que el abogado que ejerce la acusación del Consorcio --órgano que reúne Ayuntamiento, Generalitat y Estado--, y que hasta ahora ha demostrado un entusiasmo manifiestamente mejorable en su labor, era objeto de las chanzas de otros letrados, y él mismo ha explicado, entre risas, en el corrillo formado a su alrededor, la posibilidad de tener sobre la mesa un teléfono rojo que le comunique la decisión de sus representados de acusar o no a CDC. Era una situación inversa al hundimiento del Titanic, en el que, mientras en la sala de máquinas el agua llegaba hasta el cuello, en cubierta tocaba la orquesta como si tal cosa. En las profundidades abismales se mantenía la liturgia jurídica mientras que en el exterior se libraba la batalla política. Eran meras apariencias.

Mientras todos nos acomodábamos en la sala, el señor fiscal ha cogido por banda al letrado del Consorcio y le ha soltado un chorreo de mucho cuidado en un tono de voz elevado y con una sobreactuación gestual inhabitual. El afligido receptor del rapapolvo lo recibía cabizbajo, limitándose a encogerse de hombros como toda magnifica explicación. Por lo visto, el ministerio fiscal estaba dispuesto a variar sus conclusiones pero debía haber una acusación del Consorcio y esta no llegaba, ni por lo visto llegará. De forma que la pasta acabará en manos del señor Montoro, como ministro de Hacienda de la pérfida España.

En 2009, Rahola denunciaba en relación al 'caso Palau' que "en este país hemos vivido con pinzas en la nariz, convencidos de que la patria bien valía un maloliente pantano". Ocho años después matiza que "el Estado quiere destruir a CDC y al propio Mas porque consideran que 'el independentismo con corbata' es letal para sus intereses"

"Basta, en definitiva, de omertá a la catalana --clamaba Pilar Rahola--. En este país no hemos vivido en un sorprendente oasis de honestidad, alejados de la corrupción mesetaria. En este país hemos vivido con pinzas en la nariz, convencidos de que la patria bien valía un maloliente pantano. Hasta que, ¡oh!, llegaron de Madrid y empezaron a tirar de la manta. ¿Esto ha acabado? Ojalá esto acabe de empezar". Al concluir la sesión y a propuesta del tribunal, todas las partes han ido expresando el tiempo que precisarán para sus conclusiones de manera puramente orientativa para poder organizar de forma racional la agenda del juicio. El ministerio fiscal, como no podía ser de otro modo, nos promete depararnos unas sesiones maratonianas, mientras que la Abogacía del Estado --representante de los intereses de este-- y la acusación particular del Consorcio han pronosticado una duración estimada de una media hora cada uno. Puro y duro trámite.

Pilar Rahola volvía al inicio del juicio, en marzo de este 2017, para afirmar que "es una certeza que el Estado quiere destruir a CDC y al propio Mas porque consideran que 'el independentismo con corbata' es letal para sus intereses. Y es una certeza porque hemos escuchado las conversaciones de cloaca de un ministro, leído los titulares falsos surgidos de las fuentes de la UDEF y visto cómo era impune desprestigiar a Mas o Trias en plenas elecciones. Un Estado que no quiere resolver con las urnas un problema territorial acaba nadando en aguas putrefactas. Ello no invalida el juicio del Palau, que camina al margen de las campañas sucias, pero enturbia la posibilidad de conocer una verdad fiable".

A mediodía se ha conocido de que el Gobierno de la Generalitat no acusará a CDC. Parece que ha llegado ya el verano.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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