Ni están todos los que son... ni se les espera

Manuel Trallero
5 min

Las defensas de los principales acusados, Millet, Montull y su hija Gemma, una vez alcanzado el acuerdo con la fiscalía, se han dedicado en la presentación de sus informes finales a convertir las acusaciones particulares, especialmente la del Consorci y el Orfeó Català, en picadillo para el relleno de empanadillas, dejando ambas instituciones con aquella parte donde la espalda pierde su digno nombre en lo más parecido a la de un mono titi. Un espectáculo en el que no se hacían prisioneros y que convertía un encuentro de rugby de los All Blacks en un té danzante amenizado por una orquesta de señoritas en un balneario decimonónico. Los señores letrados han coincidido todos en enviarle cariñosos recuerdos a la actual presidenta del Palau, la señora Mariona Carulla, y en manifestar cuánto la echan en falta.

Un sentimiento que ha expresado a través de la parábola evangélica, Abraham Castro, el defensor de Millet, cuando ha recodado aquello de que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, apostillando: "y los demás, calladitos mejor". Este es, según él, su primer juicio en el que las defensas reconocen el delito --el pago a CDC por parte de Ferrovial a través del Palau-- y las acusaciones privadas que lo representan no acusan de nada al partido político que supuestamente se llevó por la patilla casi siete millones de euros de tan emérita entidad. Ya puestos en modo bíblico, ha comparado a su defendido con Dimas, el buen ladrón crucificado con Jesucristo, mientras hacía referencia al viacrucis que había pasado el doble de San Dimas, recluido durante ocho años en su casa de la Ametlla, como en arresto domiciliario. Para rematar que "no conocía a ningún saqueador confeso que hubiera dejado el Palau mucho mejor de como lo encontró".

Miren que soy un chico sensible y de lágrima fácil, pero ninguno de los primeros espadas del foro que hoy han intervenido ha conseguido emocionarme lo más mínimo

El abogado Pina ha hecho una intervención creyéndose que era una prima donna interpretando un aria de Tosca en el Liceo. Por lo visto, lo que ha sufrido el defensor de Montull ha sido una cosa mala. Se ha tenido que ir de la panadería dejándose el cambio o le han llamado de todo y más en un taxi. Eso, sin embargo, no ha sido nada en comparación con el "linchamiento mediático" que han sufrido M&M. Ha repartido estopa para la prensa pero se ha olvidado de decir que le gusta más salir en la radio y en la televisión que a mí Sharon Stone. Ha puesto de manifiesto el desaguisado, según él, cometido por la acusación del Orfeó por pedir ochenta años de cárcel para su defendido, "¿por robar? --no será por dejarse el coche aparcado en doble fila, he pensado yo--, si me dicen por haber violado o matado...". A la acusación popular le ha recriminado su perniciosa manía de tratar de inculpar a Convergència, que es el nombre de un ropero parroquial.

Si este juicio fuera la gala de la concesión de los Óscar de Hollywood, no tengan la menor duda de que el premio a los mejores efectos especiales se los llevaría el señor Jorge Navarro, porque ha iniciado su exposición mostrando unas piezas de ajedrez. A su defendida, la señora Gemma Montull, le ha asignado el papel de simple peón y se ha referido al "acoso social" --así, entre comillas-- del que ha sido víctima.

Miren que soy un chico sensible y de lágrima fácil, pero ninguno de los primeros espadas del foro que hoy han intervenido ha conseguido emocionarme lo más mínimo. Prefiero a Schubert.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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