¿Título de la película? Toma el dinero y corre

Manuel Trallero
4 min

Hemos vuelto a celebrar, como en la sesión anterior, otro combate de catch a cuatro, es decir, un “todos contra todos” con los diferentes peritos: Agencia Tributaria por el Ministerio Fiscal, Deloitte por la acusación del Palau, y Gay de Liébana y sus muchachos por la defensa.

El combate de hoy se ha caracterizado por su mayor encarnizamiento. El Ministerio Fiscal, que cada día que pasa adquiere un mayor parecido con aquel veloz Correcaminos de los dibujos animados, no ha dado ni una sola pelota por perdida. El resto de las acusaciones y algunas defensas tampoco han rechazado el cuerpo a cuerpo y la vista tenía, por momentos, la misma épica que el desembarco de los aliados el Día D en la playa Omaha de Normandía.

No ha habido tregua. Hemos asistido a la discusión de factura a factura, de cuenta bancaria a cuenta bancaria, no hemos dejado un solo Excel sano, ni una partida relevante por mirar, remirar, separar, juntar y volver a separar. La cosa consistía fundamentalmente en que “pudiéndolo hacer difícil, ¿para qué demonios íbamos a hacerlo fácil?”. Esta era la madre de todas las batallas: la del dinero. Ir rascando de aquí y de allá, sumando o restando por ínfimo que pareciese podía resultar al final de suma relevancia a la hora de cuantificar y, por ende, de calificar los delitos.

El señor Millet se lo quedaba y como es tan meticuloso hasta lo apuntaba en las libretas de las cuentas

No parecía de mucha duda que Millet y Montull se lo llevaban en crudo, casi diez y nueve millones de euros para tabaco y otras fusilerías. El fiscal lo ha resumido con sorna: “El señor Millet se lo quedaba y como es tan meticuloso hasta lo apuntaba en las libretas de las cuentas”. Sin embargo, nueve millones de euros –que se dice pronto-- se han volatilizado. Nadie sabe dónde están. Si es un número de magia es francamente bueno.

Ha reconfortado mi vanidad –ahora que el diario Ara me plagia tan bien-- que la nota de régimen interior que el señor Josep Vila, director de los coros del Orfeón Catalán, remitió al señor Millet, explicando el proceso de blanqueo de los pagos al personal “que hasta ahora hacíamos en negro” y que publiqué en el año 2012, se haya convertido en el verdadero caballo de batalla de la sesión de hoy.

La discusión sobre las dietas de los componentes de dichos coros ha generado una gran controversia que ha rayado a gran altura jurídica y contable mientras yo recordaba que, durante las giras, a los cantantes se les daba un bocadillo de mortadela y tenían que dormir en sacos en albergues juveniles o que los cantantes del Coro de Cámara que emocionó a los asistentes en las bodas de las hijas de Millet tenían sueldo de becarios y sin Seguridad Social. ¿A quién diantre le importan los coros del Orfeón? ¡Por Dios, hablemos de cosas serias! Porque como ya dijo en su día el gran filósofo Johan Cruyff “la pela es la pela”.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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