El Consorcio hace pucheros; el Orfeón, en español, y la acusación popular se acuerda de Carulla

Manuel Trallero
5 min

Ha sido un sufrimiento porque estaba convencido de que en cualquier momento le daba un pasmo. El abogado de la acusación del Consorcio del Palau nos ha tenido con el alma en vilo, gimoteando, con la voz entrecortada, efectuando profundas inspiraciones como a quien le falta aire, presa de un evidente nerviosismo, mostrando una gran palidez y empleado un tono de voz que ni siquiera el audífono que he estrenado para este juicio era capaz de descifrar. Nuestro hombre ha invertido la mayor parte del tiempo en tratar de justificar aquello que es injustificable, amparándose en la opinión cambiante de su cliente, el consorcio, que llegada la hora de las conclusiones finales no acusó a Convergència y que después, previa regañina de Ada Colau y ERC, cambió de opinión, solicitando fuera de plazo la acusación al partido que fundó Jordi Pujol. Es una página inolvidable de todo lo sucedido en el Palau. Un escándalo.

Quizás porque ayer la señora Pilar Rahola ya se explayó en la televisión del conde de Godó tildando como de “mitin político” el informe del Ministerio Fiscal, hoy, el acusador del consorcio, a quien parecía acusar ha sido al propio fiscal por haberles rebajado la pena solicitada a los principales acusados, tras su confesión. Especialmente sangrante ha estado con Gemma Montull, por algo será, digo yo.

Se ha producido el momento histórico en que el Orfeón Catalán, por medio de su abogado, ha expuesto el informe en el idioma de Cervantes

Tras su intervención se ha producido el momento histórico en que el Orfeón Catalán, por medio de su abogado, ha expuesto el informe en el idioma de Cervantes. Seguro que aquellos pelos que se conservaban en la sala de juntas del Palau pertenecientes supuestamente al rey Jaime I se habrán estremecido. Cuando Deloitte presentó su auditoría, un miembro de la junta del Orfeón recordó que la exposición “en español fue poco acertada, porque en el Orfeón y en el Palau el único idioma que se puede utilizar es el catalán”.

Y no en vano, cuando se celebró el 50 aniversario del Orfeón, el padre del encausado y también presidente, Fèlix Millet, ante la prohibición de hacer un parlamento en catalán, y bajo la atenta mirada de dos policías levantó su copa de champán (aún no se había inventado el cava) y permaneció en silencio, actitud que fue seguida por todos los presentes, en dirección a la señera de la entidad. Fue calificado por las autoridades como “un silencio ofensivo”. En un perfecto español, eso sí, con alguna coñita en catalán, el abogado del Orfeón, sin citar tampoco a Convergència, ha invocado al pueblo —momento en que he tenido un subidón, no fuera que nos llamase a la barricadas— porque, según él, “el pueblo no entendería que las penas que se impusieran a los encausados fueran ejemplares”. Otro torpedo más en la línea de flotación del mecano argumental construido ayer por el fiscal.

El abogado de la acusación popular ha empezando evocando la omertà que fue el caldo de cultivo en donde pudo desarrollarse el saqueo del Palau y cómo fallaron todos los mecanismos de control. Ha lamentado la ausencia del consorcio en la acusación a Convergència, ha resaltado que en el banquillo de los acusados no están todos los que tenían que estar. Por último, ha puesto de manifiesto que poco o nada ha cambiado porque la actual presidenta, la señora Carulla, era la vicepresidenta cuando ocurrieron los hechos delante de sus ojos sin que tuviera voluntad o capacidad para descubrirlos". De todo eso algo saben Gemma Montull y la señora Garicano. Esta última deberá comerse el marrón entero.

Artículos anteriores
¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

¿Quiere hacer un comentario?
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información