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Juan Fernando Belmont, el empresario de Perú dueño del imperio cosmético de Yanbal y el centro de la compañía en Granollers / FOTOMONTAJE DE CG

Yanbal, el gigante latinoamericano de los cosméticos, pisa el acelerador en España

La filial recibe una inyección de capital de 8,4 millones de euros para reforzar un negocio que ya factura más de 700 millones anuales

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El gigante de los cosméticos de Latinoamérica Yanbal redobla su apuesta en España. El grupo de venta directa de cremas, maquillaje y fragancias corporales ha recibido apoyo económico desde la central, situada en Lima (Perú), para impulsar su negocio, según fuentes cercanas a la compañía. Una apuesta que se traduce en una inyección de 8,48 millones de euros que elevan los fondos de la sociedad holding hasta los 22,7 millones, tal y como consta en el Registro Mercantil.

Los mismos interlocutores señalan que parte de esta aportación irá al centro logístico del polígono industrial de El Congost, situado en la localidad de Granollers (Barcelona). Una nave industrial en la que queda patente el bajo perfil con el que gestiona su imperio Juan Fernando Belmont.

Principal fortuna peruana

El empresario es una de las principales fortunas de su país de origen pero intenta pasar desapercibido. En España, por ejemplo, el centro con el que empezaron su actividad está identificado de forma discreta. Contrasta con las otras naves de su alrededor. También cuenta con oficinas en la avenida Diagonal de Barcelona.

La actividad en España no es precisamente menor. La sociedad holding agrupa la empresa de venta de cosméticos y varias sociedades tenedoras del patrimonio inmobiliario de la compañía y de sus acciones. En 2015, el último año con los datos depositados en el Registro Mercantil, reconoció unos ingresos netos de 727,4 millones.

Cerró el ejercicio con unos beneficios netos de 30,4 millones. Ambas cifras se expanden año tras año, indican las mismas fuentes, y la previsión es que vayan a más.

Sistema de ventas

Yanbal funciona de un modo parecido al de otros grupos de su competencia. Multinacionales como Mary Kay o Avon. Cuenta con distribuidores que se encargan de la venta de un catálogo de productos mediante el puerta a puerta. Los porcentajes que reciben por cada operación cerrada se marcan desde la central que, al mismo tiempo, se asegura de cobrar con antelación todos los cosméticos. Se organizan mediante una estructura piramidal que propicia la creación de equipos.

El distribuidor debe comprar primero los productos con un descuento respecto al precio del catálogo. Suele oscilar entre el 40% y el 50% según el volumen de la adquisición, que después se debe encargar de vender entre su red de clientes. Y, al mismo tiempo, corre a su cargo la liquidación de impuestos asociados a la operación.

Tenedora de acciones en Panamá

La compañía no divulga la cifra de distribuidores con los que opera en España. Ni en el resto del mundo, ya que es parte de la receta de su éxito.

La filial española está presidida por Belmont. El 100% de sus acciones están en manos de Opus Futurs Foundation. Una compañía radicada en un territorio con un régimen tributario especial y sin transparencia, Panamá.