José María Ferrer, dueño de la bodega Vins Família Ferrer / CG (Aleix Mercader)

José María Ferrer, dueño de la bodega Vins Família Ferrer / CG (Aleix Mercader)

Business

Vins Família Ferrer alcanzará los 900.000 euros de facturación en 2022

El grupo dirigido por José María Ferrer, que elabora cavas y vinos de larga crianza, prevé abrir nuevos mercados e impulsar la restauración de sus cepas en el Penedès

14 septiembre, 2022 00:00

El grupo Vins Família Ferrer, dirigido por el ex director comercial de Freixenet José María Ferrer, prevé facturar 900.000 euros en el ejercicio 2022 y alcanzar una producción de 15.000 botellas de todos sus cavas y vinos. Las estimaciones comerciales son más favorables que las del año pasado, cuando la empresa ingresó 700.000 euros y etiquetó 12.000 botellas, de las cuales vendió 9.500.

El proyecto enológico nació en 2018 tras la entrada del gigante alemán Dr. Oetker, a través de su filial Henkell, en el accionariado de Freixenet. La operación excluyó algunos activos de la bodega de Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona), que pasaron a estar controlados por el benjamín de José Ferrer Sala, el histórico exdirectivo de Freixenet. Al hijo pequeño del patriarca lo acompaña Judit Llop como directora técnica.

Tradición y calidad

Los activos de Vins Família Ferrer son las cavas Can Sala de Sant Quintí de Mediona y la bodega de La Freixeneda de Mediona. También se incluye una pequeña finca en Bellmunt del Priorat que elabora el vino Prior Terrae. En total, los predios se extienden a lo largo de 198 hectáreas de cultivo ubicadas a caballo entre el Alt Penedès y la Anoia.

En un encuentro con la prensa, el director general ha subrayado la huella familiar de la compañía. "Volver al origen implica entender lo que nos ha llevado hasta aquí y cómo debemos seguir", ha señalado. Y es que Can Sala fue el primer sitio donde se elaboró en 1914 la primera botella de un Freixenet, así como la casa natal de Dolors Sala, cofundadora de la enseña y madre de José Ferrer Sala. Un nostálgico vistazo atrás que recupera procedimientos tradicionales, como el prensado original y la segunda fermentación en cristal, para aumentar la calidad del producto.

Una botella de Vinyes de Can Sala, cava elaborado por Vins Família Ferrer / CG (Aleix Mercader)

Una botella de Vinyes de Can Sala, cava elaborado por Vins Família Ferrer / CG (Aleix Mercader)

Nuevos mercados

En total, el catálogo comprende tres tintos, tres blancos y dos cavas de paraje --esta categoría engloba los espumosos con una crianza mínima de 36 meses--. Además, comercializa aceite de arbequina y ha iniciado el cultivo de pistachos. El negocio ajeno a la uva se justifica por el ínfimo aprovechamiento de la heredad: tan solo se emplea el 6% de la uva cultivada para elaborar sus vinos y cavas, mientras que el resto se vende a terceros.

La crianza tanto de vinos como de cavas es más prolongada de lo habitual. En el caso de los primeros puede extenderse un mínimo de cuatro años, mientras que en los segundos pueden llegar a tener una antigüedad de 72 meses (Vinyes de Can Sala) y 120 meses (Can Sala).

Larga crianza

Ello explica tanto el precio de venta al público más elevado --la botella ronda los 80 euros-- como su limitada producción de entre 10.000 y 15.000 unidades al año en función de la cosecha --hay añadas que se desechan por carecer del estándar de calidad requerido--.

La firma vende un 33% de sus referencias en el canal horeca nacional, sobre todo en Barcelona y País Vasco; otro 33% en el mercado internacional, fundamentalmente Escandinavia y Asia, aunque próximamente se entrará en Estados Unidos y Reino Unido; y el 33% restante en el canal de venta particular formado por los socios del club del grupo enológico, que cuenta con 130 miembros.

Cavas Can Sala del grupo Vins Família Ferrer / CG (Aleix Mercader)

Cavas Can Sala del grupo Vins Família Ferrer / CG (Aleix Mercader)

Próximos proyectos

La compañía prevé completar progresivamente la restauración de sus cepas por otras más jóvenes así como la extensión de los cultivos ecológicos --actualmente, 21 hectáreas ya son orgánicas y 27 están en proceso de reconversión--. A medio plazo, también se quiere convertir La Freixeneda, la histórica masía donde se elaboran los vinos tranquilos, en un establecimiento de enoturismo. Actualmente, la finca acoge eventos gastronómicos y empresariales con un aforo reducido.

Hasta la fecha, el grupo ha invertido 1,5 millones de euros en reformar la propiedad. Esta operación no cuenta con un calendario de ejecución, aunque el proyecto para aprovechar al máximo la casa de labor construida en 1616 está delineado en sus líneas generales.