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Una pasajera de Vueling en Barcelona, en el mostrador de la aerolínea.

Vueling dimite como aerolínea de turismo barato

La aerolínea suma otro día negro en el aeropuerto del Prat y entierra su modelo de 'todo por el coste'

Ignasi Jorro
4 min

Vueling dimite como aerolínea que lleva el turismo barato a Barcelona. La low cost, que copa cuatro de cada diez operaciones en el aeropuerto de El Prat, deberá modifiicar su política comercial agresiva tras sumirse en el caos en plena operación salida de verano. Solo el sábado ha cancelado una veintena de vuelos y ha sufrido retrasos en decenas de conexiones en la Ciudad Condal.

El descalabro hará que la compañía aérea española pague un precio. "Hasta ahora, Vueling ha sido 'vende, vende, vende'. Si un billete tenía mucha demanda, seguía vendiéndolo aun cuando incurría en overbooking. Esto ha pasado a la historia", sostiene un profesional de la aviación.

¿Qué pasará?

El colapso en El Prat y otros aeropuertos de la red de Aena e internacionales, unido a la primera investigación de la crisis abierta en Italia --a la espera de cómo actúe Aesa-- tiene consecuencias. Vueling salvará el verano fletando aviones chárter, como avanzó Crónica Global, y acelerando la incorporación de los 400 tripulantes de cabina y 200 pilotos recién incorporados.

A medio plazo, la fotografía es otra. "Se puede suponer que Vueling transitará hacia el modelo Ryanair: de márgenes justos y críticas salvajes a una atención al cliente y servicio más cuidadas", agrega el mismo experto.

Consecuencias sobre el turismo

Los expertos coinciden en una cosa: el cambio de rostro significará tarifas más elevadas. Vueling deberá fulminar los "cuatro o cinco saltos que sus aviones hacen cada día", según apunta un consultor aeronáutico, y las políticas de "vuelos a medio radio por el simple hecho de tener a los aviones trabajando por la noche".

Cuando acabe la crisis, el Vueling 4.0 surgirá más coqueto, retarificado al alza y con una programación estilizada; el péndulo se inclinará hacia la calidad en detrimento del crecimiento a doble dígito del que ha presumido en los últimos años.

Ello significa otra cosa: dejará de centrarse en el turismo basura y su rol como pequeña del grupo IAG de Iberia y British Airways mutará.

Adiós al 'modelo Cruz'

Vueling habrá dejado atrás otra época: la de Álex Cruz. La aerolínea solo saldrá viva del verano si consigue la concertación con la plantila, y ello significa cesiones a tripulaciones de cabina y pilotos. En otras palabras, directivos como algunos de los que poblaron o pueblan el equipo de recursos humanos de Vueling, de talante marcial, no podrán poner en práctica el ordeno y mando.

En el polígono Mas Blau, sede de la operadora, se han mirado los costes laborales como el gran enemigo a batir. "Los laborales son el grueso de la estructura de costes de una aerolínea", avisó el propio Cruz en plena despedida pública en marzo. Ahora, esa política tendrá que cambiar; tendrá que tirar de chequera.

"Se avecinan cambios a un año vista". Este es el veredicto de un consultor especializado. Sin solución de continuidad, Vueling saldrá del verano y deberá planificar el siguiente, esta vez repautando los vuelos y, quizá, acometiendo cambios más profundos de lo que hubiera gustado al equipo de Javier Sánchez-Prieto.

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