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Imagen de archivo de una de las aeronaves de Vueling y la manifestación del Día del Trabajo en Madrid, en la que se reclamó un empleo digno.

Vueling arrastra problemas laborales que podrían dar la puntilla a su verano negro

La tripulación de cabina recuerda a la dirección que la negociación del convenio colectivo está en el aire y no descarta actos de protesta

5 min

Vueling consiguió este lunes que la operatividad de sus vuelos superara el “absoluto caos” del fin de semana, según los trabajadores de la aerolínea. Sus directivos salieron a dar la cara incluso ante el Gobierno central y la Generalitat de Cataluña y asumieron, por lo menos de cara a la galería, las consecuencias de los retrasos y cancelaciones. La compañía intenta levantar cabeza con el alquiler in extremis de seis aeronaves y con el refuerzo el personal de la temporada, pero tiene pendiente dar carpetazo a un conflicto laboral en ciernes que amenaza con dar la puntilla a su verano negro.

La dirección debe dar respuesta al comité de empresa que representa a los tripulantes de cabina sobre las mejoras que pretenden incluir en el convenio colectivo. “Son muy básicas”, aseguran fuentes sindicales a Crónica Global.

Segunda negociación

Se trata de la segunda ocasión en el último año y medio en que se abre el documento que rige las relaciones laborales de esta parte de la plantilla. El primero se superó, según los trabajadores, a mediados de junio y no ha llegado al año de duración. Se firmó con la oposición de la mitad del comité de empresa. Tras la rúbrica, unas elecciones sindicales cambiaron el equilibrio de fuerzas y propiciaron que decayera.

La plantilla asegura que sus condiciones de empleo son precarias y que, en aras de maximizar los beneficios del grupo, se les imponen medidas como un salario base de 424 euros (que incrementó a 425 en el primer convenio) “inasumibles en una compañía que triplica las ganancias”, indicaron los mismos interlocutores.

Amenaza de movilizaciones

Vueling tiene la petición de los sindicalistas sobre la mesa desde finales de la semana pasada, que esperan una respuesta en los próximos días. Si no, plantean movilizaciones para denunciar sus condiciones laborales.

Con todo, la tripulación de cabina de la aerolínea rechaza de frente que hayan ejecutado ninguna huelga encubierta para complicar aún más una programación de la temporada estival que ha llevado a la compañía a la actual crisis de servicio (y de imagen de marca). Recuerdan que el grupo planifica turnos de trabajo que se mueven entre las ocho y las 12 horas para la tripulación, al límite de lo que permite la regulación del sector.

Bolsa de empleo

En algunos casos excepcionales, como los vuelos nocturnos, la ley permite ir más allá y ampliar hasta las 14 horas seguidas, pero con autorización previa. Superar las 12 horas de servicio implica que los trabajadores se jueguen su licencia personal, por eso aseguran que deben ser muy prudentes al hacer horas extra.

Se han repetido varios casos de este tipo en la última semana. Los sindicalistas piden a la dirección de Vueling que haga acopio de los más de 800 trabajadores que forman parte de la bolsa de empleo del grupo, con licencias válidas y experiencia suficiente a bordo de los aviones de la aerolínea para hacer frente a una situación en la que al servicio habitual se le deben sumar los nervios de los pasajeros, para superar la falta de personal.

Nueva huelga en Francia

El principal problema, según el comité, es que los contratos de esos empleados deberían pasar de temporales a fijos por la relación laboral con la aerolínea, que rechaza incrementar la masa laboral estable. Se ha empezado a llamar algunos miembros de la lista, pero no se cubrirán los casi 400 nuevos empleos que se crearán a lo largo de este mes con este personal.

La dirección de Vueling, que insiste en que la huelga de controladores aéreos franceses es la única responsable del caos de la aerolínea al tener que cancelar 56 vuelos, tiene este martes una nueva prueba de fuego. Una nueva huelga de servicios públicos en Francia ha provocado que se cancelen por ahora otros 18 vuelos con el país vecino desde el aeropuerto de El Prat y deberán realojar de nuevo a viajeros.

Su gestión y la atención que ofrezca al cliente está bajo lupa.