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Carles Vilarrubí: ¿el séptimo hermano Pujol?

Vilarrubí ‘pierde’ la memoria

El vicepresidente del Barça ‘olvida’ que entre 2001 y 2010 tuvo negocios con Jordi Pujol Ferrusola por más de medio millón de euros. Hacienda, la Fiscalía Anticorrupción y el juez De la Mata deciden refrescarle el pasado con más investigaciones

Xavier Salvador
9 min

Carles Vilarrubí Carrió fue por primera vez a declarar a la Audiencia Nacional en 2014 en condición de testigo. Debía reforzar las investigaciones que allí se seguían contra la familia Pujol por delitos fiscales, contra la Hacienda pública y blanqueo de capitales. En el transcurso de la instrucción había salido su nombre. Un año más tarde, Belén Suárez y Fernando Bermejo, fiscales anticorrupción, le pidieron al juez del caso que le imputara (investigara, según lo políticamente correcto ahora) en el sumario. Y José de la Mata, el magistrado, accedió. ¿Qué pasó para que el vicepresidente del Barça, el hombre de las relaciones institucionales del club, el amo del palco, el consejero de Fira de Barcelona… pasará a quedar marcado por la sombra judicial de la sospecha?

Al marido de Sol Daurella, millonaria presidenta de Coca-Cola Europa, le ha traicionado la memoria. No recuerda haber desarrollado negocios con Jordi Pujol Ferrusola, el primogénito del ex presidente catalán, en especial en el periodo que va de 2004 a 2010 (la Agencia Tributaria lo sitúa antes, en 2001). Así lo ha argumentado cada vez que pasó por el juzgado en los últimos meses, solo recuerda haberle pagado 20.000 euros (en dos facturas de 10.000€) por un encargo “personal” que consistía en buscar terrenos por Cataluña para hacer competiciones de hípica. Los fiscales, la policía y la Agencia Tributaria tienen pruebas de que sí que mantuvieron contacto, y no poco.

Figura clave tras el pacto del Majestic

Al hombre de negocios con una nueva vida personal y empresarial se le hace cuesta arriba admitir que antaño existió otra. Ni él ni sus abogados han querido informar de las relaciones cruzadas que mantuvieron durante largos años el economista y el mayor de los Pujol. Intercambios que no solo suponían una compensación económica, sino que incorporaban otra dimensión político-profesional: permitieron a Vilarrubí representar a CiU en las grandes empresas (Telefónica, primero; Antena 3, más tarde) tras el llamado Pacto del Majestic entre Jordi Pujol y José María Aznar.

Abajo a la derecha, Vilarrubí en uno de los consejos de administración de Antena3 en 1997.

A los fiscales les parece que la mejor manera de refrescar la memoria del empresario barcelonés es rechazar sus peticiones. No será desimputado del caso. Es más, le piden al juez investigar con más profundidad sus relaciones comerciales y mercantiles durante el periodo olvidado, y el magistrado acepta.

Indicios serios de relación comercial oculta

Carles Vilarrubí y Jordi Pujol Ferrusola mantuvieron una actividad conjunta en esos años. El primero solo reconoce una parte: cuando Vilarrubí invirtió en el Parking VIP del aeropuerto de Barcelona con una parte de dinero aportado por el hijo del ex presidente catalán. El negocio fue una ruina inicial y, más tarde, cuando se recuperó la actividad y se vendió, Vilarrubí se hizo el sordo para retornar una parte de aquel capital prestado al primogénito del ex presidente. Unas reclamaciones de Pujol vía burofax fueron suficientes para que el vicepresidente institucional del Barça atendiera el pago de aquella deuda. Y eso sí lo reconoce en su declaración ante el juzgado madrileño, aunque sin especificar con detalle cuál era la vía de negocio que tuvieron establecida.

Tanto los fiscales anticorrupción Suárez y Bermejo como el juez no solo han apreciado un olvido en Vilarrubí. De su escrito se infiere que no les ha parecido del todo apropiado que el empresario perdiera la memoria sobre unas relaciones mercantiles con Jordi Pujol que supusieron el pago de 330.600 euros a la empresa Iniciatives Marketing i Inversions y 251.652 euros a otra sociedad, Project Marketing Cat. Fueron pagos, en ambos casos, que salieron de la caja de compañías de las que era propietario o administrador de forma muy directa el propio Vilarrubí.

Un dudoso préstamo

En un escrito fechado el pasado 20 de abril y dirigido al juez De la Mata, Suárez y Bermejo se oponen al sobreseimiento del proceso contra el consejero de Fira de Barcelona y amigo personal del ex presidente Artur Mas. A su informe le añaden las facturas olvidadas y un contrato firmado entre Vilarrubí y Mercè Gironés (ex mujer de Pujol Ferrusola).

El juez que instruye no solo considera esos razonamientos y documentos, sino que expone dudas sobre la forma en que Vilarrubí pagó a Pujol: lo hizo con una sociedad suya (CVC Grupo Consejeros) como un pago corriente aunque sostiene que se trataba de un encargo personal. Vilarrubí y sus asesores aluden a una triquiñuela contable: el pago lo hizo CVC con cargo a una cuenta de préstamo de socio. El juez recuerda que ni él ni la sociedad han aportado documento alguna que justifique la existencia de ese préstamo.

Comisiones de la aseguradora Willis

Cuando Jordi Pujol Ferrusola compareció ante el Parlamento de Cataluña para responder las preguntas de los diputados catalanes sorprendió al hemiciclo al referirse a su trabajo y funciones de los últimos años como las de un “dinamizador económico”. Esa inexistente figura no es más que la evolución política de un comisionista clásico.

David Fernandez (CUP) y Carles Vilarrubí, en el Parlamento catalán para comparecer en la comisión del 'caso Pujol'.

Y es ahí donde parece que Jordi Pujol Ferrusola y Carles Vilarrubí Carrió compartieron posiciones durante los años de estrecha relación que mantuvieron y que ambos confiesan por separado y en privado. Según ha podido saber este medio, las cantidades que el vicepresidente del Barça pagó y olvidó durante ese tiempo no eran más que el abono de comisiones por servicios prestados. ¿Y cuáles eran esos servicios? La búsqueda de clientes para Willis, una correduría de seguros que preside el propio Vilarrubí y en la que participa también el empresario Jaime Castellanos. El empresario estaría retribuyendo por esa vía las comisiones de aquellos clientes que fueron captados gracias a la intercesión de Pujol, explican fuentes internas de la correduría conocedoras de las gestiones que se realizaron en su día.

Información desconocida

Sobre las relaciones entre el mayor de los Pujol y el empresario Vilarrubí hay tremendas lagunas informativas, en especial en la prensa catalana. “Al sigilo con el que siempre ha trabajado Vilarrubí hay que añadir que es socio de Godó [ahora posee el 12% de RAC1 y antes un porcentaje similar en 8TV] y que se ocupa muy directamente de los medios de comunicación y de sus directivos tanto con el palco de Barça como con relaciones personales”, explica un directivo del club blaugrana.

Fuensanta López ha sido la encargada por la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) de investigar la economía y la fiscalidad del matrimonio Pujol-Gironès y de sus vínculos empresariales. La inspectora de Hacienda ha remitido un durísimo informe al juzgado número 5 de la Audiencia Nacional sobre el caso. No solo pone en tela de juicio que Vilarrubí dijera la verdad sobre a qué respondía el más de medio millón de euros que pagó al hijo del ex presidente, sino que también cuestiona sus relaciones.

“El señor Vilarrubí es administrador y partícipe a través de CVC Grupo Consejeros SL de Catalunya Comunicació SL. Esta última, así como Emissions Digitals de Catalunya SL y Radiocat XXI SL pertenecen al mismo grupo de comunicación que ha percibido desde al menos 2009 a 2011 subvenciones de la Generalitat de Catalunya por un importe total de 3.068.481,54 euros”. Se refiere la alta funcionaria a la televisión (8TV) y las radios (RAC1 y Ràdio Associació) del grupo Godó, en las que el desmemoriado hombre de negocios comparte accionariado con el conde propietario del holding editorial.