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Víctor Grifols Roura (centro), presidente de la farmacéutica, junto al resto de la cúpula directiva, Víctor Grifols Deu (izquierda) y Raimon Grifols Roura (derecha) / CG

Víctor Grífols: “Los cambios en el Gobierno son higiénicamente buenos”

El principal ejecutivo del gigante de los hemoderivados indica que sea quien sea el próximo presidente de España, tendrá el margen de maniobra real muy limitado

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A Víctor Grífols Roure, presidente del gigante de los hemoderivados con presencia en Barcelona, le trae al fresco quién sea el próximo presidente del Gobierno de España. Eso si, espera una renovación en la primera silla del Ejecutivo en pro de un cambio “higiénicamente bueno”.

El empresario demostró de nuevo este miércoles en un encuentro con la prensa en los centros de trabajo de Parets del Vallès (Barcelona) que no tiene pelos en la lengua. Remarcó que su única prioridad es que después de las elecciones del 26J alguno de los candidatos con posibilidades consiga la mayoría necesaria para pasar la investidura, aunque manifestó que “tampoco se vive mal sin Gobierno”.

Margen de maniobra limitado

Grífols Roure huye de las visiones pesimistas en lo económico si Podemos llegara a La Moncloa. No es que sea próximo a las tesis del partido de Pablo Iglesias, más bien usa un argumento pragmático para eludir las aseveraciones catastrofistas: “Una cosa es lo que una persona quiera hacer y otra la que realmente consigue”.

El empresario indicó que un gobernante puede intentar modificar la inercia política de un país, con sus derivadas en lo económico; pero inevitablemente sus pretensiones chocarán en algún punto en los límites legislativos. Y cambiarlos es complicado, especialmente cuándo se trata de una norma que traspasa el marco nacional como ocurre con las leyes que parten de directivas de la Unión Europea. “Es como intentar virar un transatlántico”.

Incluso hizo una previsión: “Barack Obama quería hacer muchas cosas en EEUU y al final ha ejecutado pocas, aquí ocurrirá lo mismo”.

Negocio de 12.300 millones

Grífols se mira con cierta distancia el futuro político del país porque su negocio no dependen exclusivamente del futuro de España. Capitanea junto a su hijo, Víctor Grífols Deu, y su hermano, Raimon Grífols Roura, que se reparten el cargo de consejero delegado, un grupo con una capitalización bursátil de 12.306 millones de euros que cotiza en el Ibex 35 y en el Nasdaq, ya que buena parte de la actividad se encuentra en EEUU.

La compañía, que lleva su nombre, es el tercer productor del mundo de medicamentos plasmáticos, es líder del sector en la comercialización de varias proteínas y el plan de inversión previsto hasta 2020 alcanza los 1.200 millones de euros, sin contar ninguna adquisición extraordinaria.

‘Pasa’ de actuar como lobby

Por todo ello, su presidente se permite ciertas licencias como afirmar que no actuará de lobby ante la Unión Europea para autorizar de forma universal las donaciones por Plasmaféresis (duran más de una hora y solo sacan de la sangre el plasma para la industria farmacéutica al reinyectar las células sanguíneas) remuneradas. “Ya se apañarán los europeos el día que les falte plasma”, manifestó.

Grífols es una empresa estratégica a nivel mundial. Lo dijo EEUU en una declaración que se filtró en 2010 en el marco del caso Wikileaks y hace tres años el Ministerio de Industria, cuando le permitió unirse a la red de suministro de agua en alta para cubrir sin dificultades los 1,5 millones de litros diarios que usa el conglomerado industrial de Parets.

Ni siquiera espera problemas, ni dispone de ningún plan de contingencia, si el Brexit triunfa a finales de mes. Es una compañía global con unos productos clave que sabe que puede disfrutar de ciertas garantías en el futuro.