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Vicrila: los altos salarios y la baja productividad dificultan la venta

La única oferta de compra pierde posibilidades por el rechazo laboral a aplicar ajustes en el empleo

4 min

Vidriera y Cristalería de Lamiaco (Vicrila), en concurso de acreedores desde septiembre pasado, se aproxima peligrosamente a la fecha límite del 28 de febrero para encontrar un comprador que salve a la histórica empresa vasca de la liquidación. Fuentes del Gobierno vasco, que tiene un puesto en el consejo de administración de Vicrila como consecuencia de las ayudas oficiales prestadas a la compañía, señalan que hasta el momento no se ha materializado ninguna propuesta de compra.

Esas fuentes precisan que el sobredimensionamiento de la plantilla, 356 trabajadores entre fijos y temporales; unos salarios un 20% por encima de la media del sector industrial vasco y una jornada laboral de 1.658 horas anuales frente a las 1.752 de media del sector en Vizcaya, están alejando a los posibles compradores, sobre todo después de la postura cerrada del comité de empresa de rechazar cualquier acuerdo que suponga un ajuste laboral.

Fuera de mercado

La baja productividad de Vicrila, con una ratio de apenas 104.000 euros de facturación por empleado, manifiesta el sobredimensionamiento de la empresa en todos los aspectos y una situación global fuera de mercado, según expertos que participan en la búsqueda de comprador.

Las fuentes del Gobierno vasco consultadas señalan la necesidad de aplicar un ajuste intensivo en el grupo tanto en el aspecto laboral como en el industrial.  La Consejería de Hacienda y Economía maneja estudios sobre Vicrila que señalan que apenas 50 de las 450 referencias de productos de vidrio que fabrica acaparan el 80% del margen industrial.

Fabricación a pérdidas

Según estos mismos datos, Vicrila fabrica a pérdida la mayor parte de su producción. Esa insólita situación industrial obliga a una reestructuración radical de todo el catálogo productivo de Vicrila, a una reordenación del trabajo y a un reposicionamiento comercial de la compañía en el mercado del vidrio de mesa.

El abultado catálogo, con series de producción muy bajas, dispara los costes de producción y mantiene el horno principal al 50% de su carga óptima de trabajo.

Una oferta sin discutir

La única propuesta de compra efectiva que se ha presentado ante los administradores concursales de Vicrila ha sido la del grupo inversor Cambium. Ni siquiera ha habido conversaciones formales para debatir la oferta al negarse la representación sindical a cualquier contacto ante la necesidad de un ajuste laboral planteado por el posible comprador.

Este grupo propone una inversión de 15 millones de euros para recuperar la actividad de la empresa. En paralelo, la representación sindical sigue hablando de nuevas ofertas, que siguen sin materializarse.

Un mercado y un contexto difícil

Vicrila se mueve en un mercado muy competitivo en el que operan multinacionales con características muy diferentes. Mientras los grupos alemanes Stolzle y Schott ha culminado procesos de reestructuración que les permiten operar de forma muy competitiva.

Otras sociedades como la francesa ARC, antigua propietaria de Vicrila, o la italiana Bormioli-Rocco, arrastran graves problemas estructurales. Esas situaciones les obliga a entrar en guerras de precio para conseguir mercado. La desaparición de Vicrila, aseguran fuentes del sector de vidrio de mesa, vendría muy bien a estas empresas.