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Imagen de la Bolsa de Madrid / EP

El fin del veto a los especuladores ahonda en las pérdidas bursátiles del Estado

El Ibex 35 ha sufrido una enorme volatilidad debido al levantamiento del veto de la CNMV a los bajistas desde el martes de esta semana

Raúl Pozo / Carlos R. Cózar
6 min

El Estado se mantiene como uno de los grandes inversores en bolsa, pese a que en las últimas décadas ha ido soltando lastre en algunas participadas. En esta condición, el desplome bursátil provocado por el coronavirus, algo que no se veía desde el crack del 29, ha hecho mella en la cartera pública, entre los que destaca Bankia.

Al mismo tiempo, el Gobierno también se ha apresurado a tomar medidas con el fin de evitar que las fuertes rebajas de precios que han sufrido las grandes compañías cotizadas provoque la llegada masiva de inversores oportunistas provenientes del exterior en busca de realizar adquisiciones a precio de ganga.

Frenar a los especuladores

Se trata de un paso más allá de frenar la actuación de los especuladores, cuyos intereses no están centrados precisamente en el control de las compañías. Hace unas semanas, en el marco de las medidas relacionadas con el estado de alarma, el Consejo de Ministros se arrojó la potestad de tener que autorizar cualquier compra superior al 10% del capital de una compañía cotizada que pertenezca a una amplia gama de sectores considerados como estratégicos.

Un control en la puerta de acceso que, sin embargo, no impide que varios cazadores de gangas hayan aprovechado los retrocesos bursátiles para tomar posiciones en algunos valores en condiciones más que ventajosas.

Semana convulsa en Bankia

De nuevo, Bankia protagoniza uno de los casos, el último en producirse por orden cronológico. Blackrock, una de las mayores gestoras del mundo por volumen de activos, ha aflorado una participación superior al 3% en la entidad financiera, que cotiza actualmente en zona de mínimos históricos. Nunca antes ha sido tan barato adquirir títulos del banco que preside José Ignacio Goirigolzarri. 

Como antes hicieran JP Morgan en Repsol y Morgan Stanley en IAG, el movimiento se articuló en una parte a través de productos derivados, lo que supone un elemento notablemente especulativo. No deja de ser una manera de esquivar el veto a las posiciones cortas.

Los bajistas se ceban en el banco

Como se mencionaba anteriormente, la entidad bancaria ha sido objeto del deseo de los bajistas y, como era de esperar, se ha convertido en un mar de especulación, provocando una gran volatilidad en el título, protagonizando subidas y bajadas en su cotización. Concretamente, Bankia ha retrocedido un 12% desde el pasado martes, fecha en la que se levantó el veto a los bajistas. Su acción tiene un precio de 0,79 euros gracias, en parte, a la corrección tras entrar de manera significativa Blackrock y situarse como segundo máximo accionista.

El Estado posee participación a través del del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), el Ministerio de Economía controla el 100% de la sociedad BFA, matriz de Bankia, que ostenta un 61,8% del banco. Con las pérdidas acumuladas desde el pasado martes, el capital de España en la entidad bancaria ha menguado en 177 millones de euros. 

El Estado, pendiente de IAG

IAG es otra de las empresas que tiene participación el Estado, aunque en esta ocasión solo tiene el 2,5% a través de la SEPI. Las posiciones cortas se han cebado en el conglomerado de aerolíneas, entre las que se encuentra Iberia, y se ha subido en una montaña rusa a lo largo de la semana. Sin ir más lejos, este viernes las acciones se desplomaron un 7,28% y su precio se quedó en los 2,14 euros. Desde el levantamiento del veto, los títulos se han contraído un 6,2%.

Pero el verdadero problema para el Estado respecto a IAG es que la compañía entre en quiebra y tenga que tomar decisiones drásticas. Recientemente, la patronal de las aerolíneas admitía que algunas de las empresas del sector tendrían que ser rescatadas por los Gobiernos. Iberia y Vueling suscribieron hace poco créditos sindicados con varias entidades bancarias por valor de 1.010 millones de euros para hacer frente al impacto de la pandemia del coronavirus.

Mirando a las eléctricas

El Estado también tiene participaciones importantes en empresas del sector energético. Es el caso de Red Eléctrica de España (REE), participada en un 20% por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. Los vaivenes en este título son menos sensibles debido a su perfil defensivo en bolsa y tan solo ha perdido un 2,4% desde el pasado martes.

Misma situación para Enagás, empresa participada por el SEPI en un 5%. Los títulos han retrocedido un 4,3% y el precio de la acción se queda en los 20,48 euros. No obstante, se ha recuperado un 30% desde que tocase mínimos anuales, coincidiendo con la crisis del coronavirus.