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Imagen de la piscina exterior del hotel Fairmont Juan Carlos I de Barceona / Cedida

Las siete incógnitas de la venta del Fairmont Juan Carlos I

La colocación del hotel de lujo será agónica y no garantiza que reabra: por lo pronto, la compra deja más preguntas que respuestas

8 min

Son las siete incógnitas de la futura venta del hotel Fairmont Juan Carlos I, el último gran hotel de Barcelona que permanece cerrado a cal y canto pese al auge del turismo. La colocación de la mayoría de los 80 millones de deuda del alojamiento, que avanzó Crónica Global, deja más preguntas que respuestas, por cuanto será agónica, si se completa, y porque no garantiza que el resort de 25.000 metros cuadrados en plena Diagonal consiga reabrir tras tres años en blanco. 

Por lo pronto, se sabe que si el fondo Tyndaris --integrado en Tyrus Capital-- compra el pasivo del hotel y evita el concurso de acreedores, lo hará con un fuerte descuento. Con ello, los propietarios actuales, los herederos del príncipe saudí Turki bin Nasser al Saud, aceptarán perder dinero tras invertir cerca de 250 millones en unos 30 años. 

Dudas

1. La compra será agónica. Barcelona Project's SA, la sociedad propietaria del hotel --el gestor es la canadiense Fairmont, marca de la francesa Accor--, está en situación de preconcurso de acreedores desde 2021. La mercantil irá a insolvencia a partir del 30 de junio, cuando venza la moratoria de quiebras decretada por el Gobierno para evitar la defunción empresarial. 

Por ello, Tyndaris tiene muy pocos días para comprar el pasivo y evitar que los libros de la empresa acaben bajo tutela en un juzgado mercantil de Barcelona. Una vez en sede judicial, el devenir de la compañía se complicará. Por contra, si no hay acuerdo, la sociedad entrará en concurso. 

2. La adquisición no garantiza que reabra. Si finalmente el vehículo inversor compra la deuda del Fairmont Juan Carlos I y, por lo tanto, el activo, salvará la insolvencia. Pero que el hotel sortee la quiebra no significa que reabra. Cabe recordar que el resort lleva cerrado por la pandemia desde 2020, con un solo periodo de reapertura parcial. 

Además, el Fairmont reposa sobre una cesión de uso de terreno municipal que vence en 2039. Y el Ayuntamiento de Barcelona admitió que no la renovará, avanzó La Vanguardia. Con ello, al posible comprador le quedarán solo 17 años para recuperar su inversión, por descontada que sea. Y es que además, el complejo alojativo necesitará una puesta a punto. Una renovación. Ello lastrará aún más su situación financiera y puede quitar apetito a los inversores, si éstos saben que quedan solo 17 ejercicios para recuperar los fondos que inyecten en el negocio. 

Horizonte sombrío

3. ¿Qué pasará en 2039? Lo que pasará a partir de 2039, nadie lo sabe. El terreno pasará de nuevo su actual propietario, Torre Melina SA, y se desconoce qué pasará con el negocio hotelero de 436 habitaciones, que comparte ubicación con el spa y el Palacio de Congresos de Cataluña. Negro sobre blanco, el hotel no tendrá concesión para operar, pues el ayuntamiento lo ha descartado por "desacuerdos entre los acreedores". 

Y el inversor que compre el activo, sea Tyndaris --el mejor posicionado-- u otro, habrá perdido otros 69 años para amortizar su inversión. Un largo periodo, sí, aunque los vehículos huyan de las concesiones administrativas como norma general. En 17 años se abrirá el debate de qué hacer con 25.000 metros en una zona de Barcelona que no es céntrica, pero sí estratégica por los equipamientos deportivos y las inversiones futuras, como el nuevo Hospital Clínic, que ocupará los terrenos deportivos de la UB. 

Pasados gestores

4. El papel de la propiedad.  Lo que sí está claro es el papel de sus propietarios hasta ahora. El príncipe saudí bin Nasser, fallecido en 2021, apenas logró que el hotel fuera rentable. Solo tres de los 28 ejercicios acabaron con beneficios. 

En otras palabras, el dueño del Fairmont Juan Carlos I no consiguió que uno de los mejores hoteles de Barcelona cerrara en verde. Sin perjuicio de los escándalos de corrupción que rodearon a bin Nasser, el dueño del resort, que fue mencionado en los llamados Papeles de Panamá por sus intereses offshore; fue investigado por el Reino Unido por el presunto cobro de comisiones ilegales y llegó a ser detenido por un comité anticorrupción en su Arabia Saudí natal en 2017. 

5. El rol del gestor. Si el casero del Fairmont ha firmado una gestión dudosa --con embargo de vehículos de lujo incluido--, tampoco es inmaculada la de sus gestores. Husa Hoteles, el grupo hotelero de Joan Gaspart, expresidente del FC Barcelona, generó una deuda con la Seguridad Social y Hacienda que se estima en unos 16 millones de euros. Las obligaciones alimentaron una querella de bin Nasser contra Gaspart por estafa. 

El caso, no obstante, acabó archivado, pero el papel de Husa y Gaspart como gestores del alojamiento fue manifiestamente mejorable, a la luz de los resultados arrojados año tras año. Tras ello, pilotaron el Juan Carlos I Gestión de Activos Turísticos (GAT) y la marca canadiense, que se embarcó en una renovación cuyo montante no se ha amortizado. 

Deuda y personal

6. ¿Y los trabajadores? En este complicado puzzle, está por ver qué sucederá con los cerca de 400 trabajadores, personal cualificado que ha servido en uno de los hoteles cinco estrellas gran lujo durante años, y que ahora llevan casi dos años en ERTE. La plantilla ha quedado a oscuras mientras acreedores y fondo monegasco negocian la colocación de la deuda. 

Los empleados han visto además como Accor no lograba estabilizar la gerencia del alojamiento, por cuanto cada nuevo gestor, también la marca francesa, ha colocado a su equipo

7. ¿Quién será el gestor? Precisamente, el grupo galo es el último explotador del complejo turístico y de reuniones corporativas. En la situación actual, no obstante, se desconoce si Fairmont-Accor continuará al timón, aunque lo factual es que la marca acometió importantes inversiones para elevar el producto a los estándares de la firma canadiense. 

Esa es la mochila del actual gestor. Pero si se concreta la venta, o si la colocación no se confirma y el hotel va a insolvencia, la situación se tornará harto compleja para uno de los reyes de la hotelería global. El nuevo escenario podría generar incentivos para una retirada y, de nuevo, la entrada de otro nuevo arrendador.