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Imagen de una oficina de Credit Suisse, donde los inversores de Vall Banc tienen atrapados sus activos / EE

La sentencia de Suiza que tranquiliza a los pequeños inversores de Vall Banc

Los tribunales helvéticos reconocen el derecho de los dueños de activos fuera de balance a que 630 millones regresen a la entidad de Andorra

17.06.2019 00:10 h.
6 min

La Corte de Derecho Público del Tribunal Federal Suizo ha dado una alegría esta semana a los pequeños inversores que se habían quedado atrapados en Vall Banc hace cuatro años. Ha publicado la sentencia que habilita a la entidad de Andorra a recuperar unos 630 millones de euros de activos fuera de balance que se habían quedado consignados en una cuenta de Crédit Suiss.

Ahora, los dueños del grueso de este capital esperan que en cuestión de semanas puedan tener acceso de forma definitiva a los activos. No han puesto el punto y final a un periplo que se inició en 2016, ya que aún deben resolver la última parte de los trámites administrativos requeridos.

630 millones ‘atrapados’

Cabe tener en cuenta que los 630 millones que forman parte de este minicorralito se habían quedado atrapados en Suiza por la operativa que se seguía en el Principado en inversiones corporativas cuando aún se mantenía el secreto bancario. Los que querían comprar bonos o deuda a través de las entidades de ese país usaban un producto con una figura similar a las llamadas cuentas omnibús, una especie de cajón de sastre en el que se incluían las operaciones de todos los clientes. En el caso referido, la gestión corría a cargo de la ya desaparecida Banca Privada d’Andorra (BPA).

Sede de Vall Banc en Andorra
Sede de Vall Banc en Andorra / CG

Como el nombre de los propietarios de los bonos era secreto, la cuenta de la corporación helvética desde la que se intercambiaban los activos estaba a nombre del grupo financiero. El problema llegó cuando el anterior Gobierno del Principado, encabezado por Antoni Martí, intervino la entidad e inició la liquidación que no ha terminado. El proceso incluía la creación de Vall Banc y la migración de toda la operativa hacia este grupo, previa auditoría a los clientes para determinar cuáles eran susceptibles de irregularidades.

Recurso de un grupo panameño

Pero la cuenta de Crédit Suiss nunca llegó a Vall Banc, ya que un grupo panameño que era propietario de una parte destacada de los activos presentó un recurso judicial para intentar recuperar sus inversiones sin pasar por Andorra. Las fuentes consultadas destacan que no habrían pasado el examen del auditor y que usaban esta alternativa para eludir procesos judiciales en el Principado. No ha sido hasta esta primavera cuando los tribunales helvéticos les han denegado sus pretensiones.

No será Vall Banc el que reciba los bonos suizos. De forma oficial, es aún BPA el titular de la cuenta donde están consignados y se requerirá la intervención de la Agencia Estatal de Resolución de Entidades Bancarias (AREB), el regulador que se creó para la liquidación de este grupo y cuyos responsables ya han asegurado que piensan dar los pasos necesarios para reclamar los 630 millones de euros.

Reclamación de “semanas”

El organismo público ha advertido que este proceso puede prolongarse “algunas semanas”. Además, una vez se complete deberán constatar qué activos son propiedad de clientes que han superado la auditoría de forma favorable para remitirlos a Vall Banc y cuáles se quedarán en BPA.

Fuentes jurídicas del Principado indican que, en este último escenario, pasarán a formar parte de la masa de activos a los que el regulador de la banca puede sacar partido en el proceso de liquidación de la entidad, un proceso parecido al que se sigue en los concursos de acreedores de España. Es decir, que sus titulares originales nunca recuperarán su propiedad. Se calcula que el papel afectado asciende a un valor cercano a los 90 millones de euros.

Reclamación de los inversores

Los 540 millones restantes serán los que recuperen los inversores de Vall Banc. Los más pequeños advierten que está sobre la mesa iniciar acciones legales contra AREB por la depreciación que han sufrido en los últimos cuatro años, ya que al tener la operativa bloqueada no pudieron ordenar su venta en el momento que creían pertinente.

También hay otros inversores que denuncian que no han podido obtener liquidez de los títulos que se habían quedado atrapados en Suiza pero que han tenido que hacer frente a los gastos que les generaban. Tanto el abono de las cuotas de custodia en Vall Banc como al devengo de los impuestos de Patrimonio correspondiente. Tildan de injustos estos gastos, especialmente los vinculados con la entidad andorrana, pero admiten que tienen pocas ganas de iniciar nuevos litigios. Sólo buscan recuperar sus inversiones, algo que esperan conseguir en las próximas semanas.

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