Oficina central del BancSabadell de Andorra, protagonista de las últimas compras y fusiones en el sector / EP

Oficina central del BancSabadell de Andorra, protagonista de las últimas compras y fusiones en el sector / EP

Business

Las últimas fusiones abonan el terreno para el futuro gran banco andorrano

Las compras de Banc Sabadell d’Andorra y Vall Banc dejan a las tres principales entidades del Principado a las puertas de una operación corporativa entre ellas para poder seguir creciendo

29 septiembre, 2021 00:00

El proceso de consolidación que vive el sector financiero en Andorra, articulado en dos operaciones de compra en apenas tres meses, ha dejado como resultado provisional a las tres principales entidades del país de los Pirineos como únicos actores de un mercado con inmejorables previsiones de crecimiento. Tras fagocitar a las dos entidades con menor presencia, el próximo movimiento deberá ser necesariamente de calado, en busca del recurrente anhelo del gran banco andorrano que nunca ha terminado de cristalizar.

La última operación llegó a buen puerto durante el fin de semana. En .tarde del domingo, Crèdit Andorrà confirmó la adquisición de Vall Banc al fondo oportunista JC Flowers. Ponía fin a una aventura de apenas seis años muy complejos desde que el anterior Gobierno del pequeño Estado ponía los cimientos para que una nueva entidad recogiera los restos de Banca Privada de Andorra (BPA), el grupo inervenido en el marco de un proceso cuya pulcritud se analiza en tribunales del Principado, españoles y de EEUU. 

Movimientos previsibles

Antes del verano, había sido Banc Sabadell d’Andorra el que había cambiado de manos, tras la venta de la participación mayoritaria que controlaba Banco Sabadell a Morabanc por 67 millones de euros.

Fueron movimientos que, en realidad, no sorprendieron demasiado al mercado, aunque su mera posibilidad había sido negada repetidamente por los protagonistas. Banco Sabadell aseguraba incluso a comienzos de año sentirse cómodo con la participación en su filial andorrana, además de valorar su aportación a la cuenta de resultados, pese a encontrarse en pleno proceso de reestructuración que ha terminado por sacar a la entidad del Principado.

Recursos en aumento

Por otra parte, también resultaba evidente que el fondo estadounidense JC Flowers, propietario de Vall Banc, no había adquirido la entidad con decidida vocación de permanencia. Su salida en un plazo de entre cinco y diez años era casi más una certeza que una mera posibilidad si se tiene en cuenta el cortoplacismo de sus inversiones. 

Así las cosas, el panorama financiero andorrano ha quedado reducido a tres actores: los mencionados Crèdit Andorrà y Morabanc, al que hay que añadir a Andbank. Tres operadores de un sistema más que peculiar, para dar servicio a una población que no alcanza los 80.000 habitantes pero con unos recursos gestionados que superaron los 51.000 millones de euros al cierre de 2020 y que se han incrementado un 4% el año de la pandemia del coronavirus (más de un 15% en los dos últimos ejercicios), de acuerdo con las cifras de la patronal Andorran Banking.

El fenómeno 'youtuber'

El Principado se ha convertido en un destacado polo de atracción para elevados patrimonios debido a su atractivo fiscal, con una presión notablemente inferior a la media europea. A comienzos de año afloraron detalles sobre este interés cuando algunos célebres youtubers, en especial el popularmente conocido como “Rubius”, anunciaron su cambio de residencia al Principado, precisamente por razones de fiscalidad.

Pero no han sido los únicos. Con la irrupción de la pandemia y la generalización del teletrabajo, numerosos profesionales de sectores cuya labor no exige la presencialidad, especialmente enfocados a nuevas tecnologías, han optado por hacerse residentes andorranos.

Tamaño insuficiente 

De hecho, apenas un tercio de la población es natural del país. El resto son ciudadanos residentes (mayoritariamente españoles, franceses y portugueses) a los que, además, no se les pide ningún requisito extraordinario para abrir una cuenta en un banco local.

Con este escenario, la oportunidad de hacer negocio bancario (sobre todo de banca privada) en el país es netamente propicia. Sin embargo, las entidades se enfrentan a una realidad que les indica que se trata de un mercado demasiado pequeño para los tres; y, al mismo tiempo, ninguno de ellos tiene el tamaño suficiente para completar con éxito un plan ambicioso de expansión internacional que les permitiera crecer sin los límites que supone operar en un ámbito tan reducido.

¿Al estilo de UBS?

Todos ellos, especialmente en el caso de Andbank, tienen vocación de salir al exterior, y con la vista puesta en mercados naturales como España y Francia. Pero los procesos de consolidación en estas plazas han dado como resultado entidades de gran tamaño, con las que resulta muy difícil competir con una posición tan desigual.

En este escenario, el viejo anhelo de un gran banco andorrano (incluso de una suerte de Unión de Bancos Andorranos, al estilo de la UBS suiza) aparece entre bambalinas. A mediados de la pasada década, también con un sector en ebullición, no fueron pocos los rumores sobre posibles fusiones entre las entidades de mayor tamaño, sin que ninguno llegara a cristalizar.

Ahora o nunca

Cabe tener en cuenta que, en el Principado, la banca es un negocio eminentemente familiar. Las entidades son grandes empresas familiares, lejos de la falta de personalidad que presentan la mayoría del resto de bancos, en manos de un sinfín de minoritarios y de accionistas institucionales sin representación en los consejos.

Esta realidad ha hecho muchas veces imposible un acuerdo que, más que entre entidades, ha de hacerse entre personas. En Andorra, el sector financiero aporta nada menos que el 20% del PIB del país, lo que supone otra peculiaridad difícil de encontrar en otros mercados. Con las previsiones que apuntan a un notable flujo de inversiones en los próximos años puede que haya llegado el momento del ahora o nunca.