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El secretario general de UGT Cataluña, Camil Ros, y sanitarios del ICS

El ‘muro’ del ICS a los sanitarios de fuera de Cataluña provoca una crisis interna en UGT

Carmen Martínez, secretaria sectorial del sindicato, ha sido destituida por las discrepancias manifestadas con la cúpula

Cristina Farrés / Ignasi Jorro
19.05.2018 00:00 h.
6 min

El intento de la cúpula del Institut Català de la Salut (ICS) de blindar el sistema público a profesionales de otras autonomías ha desencadenado una crisis interna en UGT de Cataluña. Una batalla que tiene el epicentro en la sanidad y que, de entrada, ha propiciado la destitución de la secretaria nacional del sector, Carmen Martínez.

Su oposición frontal a que la dirección de salud modificara los criterios de movilidad entre el personal del sector público derivó en un enfrentamiento con la responsable de la Federación de Servicios Públicos (FSP), Encarna Fernández. El pulso se hizo público en el transcurso de una asamblea que tuvo lugar a principios de mes.

Asamblea tensa

Martínez defendió que cualquier acuerdo que la dirección firmara con el ICS debía someterse primero a consideración de los delegados, según los presentes. Los representantes de los trabajadores recogieron el guante e improvisaron allí mismo una recogida de firmas para oficializar la demanda. Los papeles se movieron en el transcurso de la reunión, añaden los mismos interlocutores.

Pero la ejecutiva de la FSP desoyó la petición. Es más, la tensión del momento llevó a que una dirigente del sindicato rompiera los papeles con la rúbrica de los delegados delante de ellos. Las discrepancias se habían salido de madre y fueron un paso más allá tras el cese de Martínez.

Falta de confianza

Oficialmente, se alega una falta de confianza entre la sindicalista y el secretariado de la federación. Pero marca un hito incómodo para UGT de Cataluña. Nunca antes se había destituido a una secretaria general por expresar su disconformidad con los postulados de la dirección. Máxime cuando la polémica modificación de las condiciones de traslado en el ICS ni siquiera se ha cerrado. Prosigue el debate en el grupo de trabajo de la Mesa Sectorial.

La desconfianza de los delegados de base con sus respectivas direcciones ha propiciado que se active una nueva recogida de firmas. En esta ocasión, cuenta con el apoyo de los afiliados de CCOO y otros sindicatos sectoriales como Satse. La situación de Catac-CTS/IAC es distinta, pues se trata de un sindicato asambleario cuyos representantes en cada mesa sectorial son elegidos por la colectividad. No existe pues, el conflicto tal y como está planteado en UGT.

Contra las “cúpulas”

En el documento que circula por los centros adheridos al sistema público catalán se deja clara la “disconformidad absoluta” con el hecho de que las “cúpulas y los responsables del ICS de los sindicatos” firmen el acuerdo planteado por la directora gerente, Candela Calle. Una clara muestra de la distancia entre las bases y los secretariados.

La crisis sigue abierta y ha permeado al resto de federaciones. Más, en un momento convulso para UGT de Cataluña derivado del procés. Las decisiones de ciertos dirigentes de unirse a movimientos partidarios del independentismo han puesto en jaque la cohesión interna. Especialmente porque la cara visible de este movimiento es el propio secretario general, Camil Ros.

Pugna política

Un malestar que ha ido in crescendo en los últimos meses y que eclosionó con la convocatoria de la manifestación independentista del pasado 15 de abril. UGT salió junto a la ANC, Òmnium Cultural y CCOO a reclamar la libertad de los políticos que están en prisión provisional.

La división interna quedó patente incluso con la propia presencia de representantes. Con ausencias destacadas como la del presidente del sindicato, Matías Carnero, que ha dado varios golpes sobre la mesa para que se deje de hacer un uso partidista de la organización.

Menos asistencia en las asambleas

Aunque sus peticiones parece ser que han caído en saco roto. Este mismo viernes, el sector soberanista promovía un comunicado en el que reclamaba “mil primaveras más para la lengua catalana” a raíz de un acuerdo para promover el idioma propio de Cataluña entre los recién llegados. Una colaboración con una campaña de la Plataforma per la Llengua que ha enervado de nuevo a unas bases cuya mayoría se ha mantenido históricamente próxima a los socialistas.

La distancia ha llegado a las asambleas, cuya asistencia ha caído. El cese de Martínez incide un poco más en este desasosiego interno. Incluso hay voces que indican que detrás de los movimientos en la sanidad están los allegados del secretario general, cuyo objetivo sería que en la Federación de Servicios Públicos existiera una mayoría independentista. Desde el entorno de Ros niegan de frente esta relación. Mantienen que en todos los sectores existe la misma pluralidad que en el resto del sindicato.

Comentar
leborgne 19/05/2018 - 23:57h
Al sr Ros, de ERC, parecen importarle poco las opiniones de todos aquellos que dentro de UGT no comulgan con sus planteamientos francamente independentistas...De aquellos polvos de la época del inefable asturiano Josep Àlvarez (antes José Álvarez y ahora otra vez con el nombre "castelan izado") viene estos lodos. El mercado laboral de Cataluña queda para los que ya están allí y hablen catalán. Los profesionales de otras CCAA españolas que se joroben, pese a que pueden ser tanto o más competente profesionalmentes y que todos hablan la lengua oficial del Estado, la única de verdad obligatoria según la CE. La UGT catalana debería redenominarse UPTSC (Unión Particular de Trabajadores Solo Catalanohablantes)...
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