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Una playa con turistas en Cadaqués, en la Costa Brava / EFE

El turismo francés abandona la Costa Brava tras la recomendación de evitar Cataluña

El sector constata una sangría de anulaciones y adelantos en la vuelta a casa por el temor generado por los rebrotes de coronavirus

6 min

Cataluña muestra indicadores sanitarios degradados. Recomendamos vivamente a los ciudadanos franceses que eviten desplazarse allí mientras no mejore la situación en ese territorio”. Las palabras del primer ministro francés, Jean Castex, ayer viernes dieron la puntilla al sector turístico catalán, que ha visto cómo en la última semana se ha producido una sangría de anulaciones y salidas de visitantes antes de agotar su estancia. Especialmente en la Costa Brava, que con el público escandinavo y norteamericano fuera de juego, tenía sus esperanzas en las llegadas del país vecino.

La brecha la abrió el propio Castex el pasado fin de semana, cuando comunicó que Francia estaba valorando cerrar la frontera con España ante los rebrotes del Segrià y Barcelona. A partir de ahí, la semana ha dejado un reguero de anulaciones de reservas e incluso turistas que ya habían llegado decidieron adelantar su salida ante el temor a una nueva ola de contagios. Especialmente en la Costa Brava, donde el turismo francés supone más del 30% del total.

Francia, primer cliente de la Costa Brava

“Francia es nuestro primer cliente, lo que nos convierte en los más afectados, más aún cuando los mercados norteamericano y escandinavo siguen cerrados”, lamenta el gerente del Gremio de Hostelería y Turismo Costa Brava Centro, Martí Sabrià. “Los que ya conocen el terreno y viven en un radio de 300 kilómetros puede que vengan, pero quienes vivan más lejos, no. Visto desde París no hay diferencia entre el Segrià o la Costa Brava, todo es Cataluña”, detalla.

Cataluña fue en 2019 el primer destino para el público internacional que visitó España. Este año, con los mercados de largo radio aún cerrados, las esperanzas están puestas en el turismo europeo para salvar la campaña de verano. Por eso el anuncio francés supone una traba importante para la Costa Brava que bebe, sobre todo, del país vecino y del Benelux --Bélgica, Holanda y Luxemburgo-- y tratará ahora de mantener lo que resta de temporada con visitantes de Cataluña y del resto de España.

Se adelanta la vuelta a casa

“Desde hace una semana se han producido bastantes anulaciones, sobre todo en cámpings y algunos hoteles”, detalla el presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería y Restauración de Cataluña (Confecat), Santiago García-Nieto, que también reconoce que “algunas personas han adelantado sus regresos a casa”. Además, García-Nieto critica que tanto la Generalitat como el Gobierno no han sido “contundentes” en la comunicación a la hora de explicar que “no es posible” un cierre fronterizo.

Dos personas pasean por el paseo marítimo de una playa / EFE
Dos personas pasean por el paseo marítimo de una playa / EFE

Las advertencias de Francia sobre la situación sanitaria en Cataluña han generado que la proporción actual sea que, de las cerca de 2.500 operaciones que se han realizado entre el lunes y viernes de esta semana, dos tercios hayan sido compras y el otro, anulaciones, según datos de Costa Brava Centro. Con todo, Sabrià avisa: “El que compra a veces lo hace pensando en anular según cómo esté el patio unos días antes”.

Retraso en aperturas y riesgo de cierres

Además, el sector es pesimista sobre la posibilidad de que las reservas se recuperen en agosto en caso de que los rebrotes quedaran controlados: “Lo que no se haga hoy, mañana es más difícil, puede que en agosto se mueva algo, pero será leve”, detalla el presidente de la Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas (ACAVE), Martí Sarrate, que apunta que las cancelaciones provocarán el retraso en la apertura de algunos hoteles que se habían planificado en función de las llegadas previstas.

Más allá de posibles retrasos de aperturas, el sector también contempla el cierre de algunos negocios por falta de rentabilidad si la cascada de anulaciones sigue. “Muchos hoteles, sobre todo los pequeños, han abierto con niveles de ocupación baja porque esperaban que las reservas se animaran. Si eso no pasa, no se podrán mantener”, advierte García-Nieto. Además, una vez finalizada la temporada alta, entre septiembre y octubre, suele ser un buen momento para la Costa Brava con la llegada de turismo sénior francés, que este año, como detalla Sarrià, tampoco se espera al ser población de riesgo.

Así las cosas, más allá de mensajes que considera “alarmistas”, el sector reclama “responsabilidades” en cuanto a la gestión sanitaria que ha desembocado en que Cataluña sea una de las comunidades más afectadas por los rebrotes de Covid-19: “Se han dormido en los laureles porque pensaban que no pasaría hasta otoño y han llegado antes de tiempo”, lamenta Sarrate.