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Presentación del informe de la Cámara de Comercio de Barcelona en la que se revisa a la baja el PIB catalán / CAMBRA DE COMERÇ DE BARCELONA

El turismo y los fondos europeos salvan el PIB catalán, pero cae el poder adquisitivo del ciudadano

La Cámara de Comercio de Barcelona revisa a la baja el crecimiento de la economía autonómica por el impacto de la inflación, que se situaría en el 7% anual este 2022

6 min

La recuperación de la actividad económica en Cataluña se enquista a partir del segundo trimestre de 2022. El crecimiento del PIB autonómico no recuperará los niveles prepandemia este año, pero si lo hará en 2023 gracias al turismo y los fondos Next Generation. Así lo ha indicado la Cámara de Comercio de Barcelona en su Informe de conjuntura catalana del primer trimestre de 2022, elaborado por el equipo de AQT-Lab de la Universitat de Barcelona (UB) y el organismo empresarial barcelonés.

El turismo extranjero resiste a las presiones inflacionistas y el aumento de la incerteza por el conflicto de Ucrania, hecho que lo convertirá en el principal motor de cola de la actividad territorial. Los negocios vinculados a este sector cuentan con expectativas positivas de ocupación, precios y actividad. Especialmente en la hostelería catalana y, de forma concreta, en la zona de Barcelona. Su dinamismo contrasta con las perspectivas a la baja respecto a las previsiones previas al estallido de la guerra de la industria y del epígrafe de comercio, construcción y otros servicios. Crecerá, pero aún sin recuperar los niveles de 2019. 

Aumento de la inflación, el riesgo principal

Esta estimación entorpecerá una recuperación que cada día es más difícil, según los pronósticos de la organización presidida por Mónica Roca. Prevé que la inflación llegue al 7% en el cierre del ejercicio en curso en el contexto de incertidumbre actual. No descarta que surjan nuevos elementos que zozobren la actividad económica y eleven este porcentaje hasta el 8%, el peor de los escenarios proyectados. En 2023, bajaría hasta el 4%, en un año que todos los sectores de actividad ya esperan volver a los niveles antes del Covid-19.

“No es recesión, es ralentización del crecimiento", ha remarcado el jefe de estudios de la Cámara de Comercio, Joan Ramon Rovira. Las empresas repercutirán el aumento de los costes de producción --básicamente, energéticos-- y eso impacta en el precio final de los productos. El analista advierte de que esta realidad deprimirá la demanda y llevará, al final, a una caída del consumo que recortará el PIB. La organización ha recordado que el consumo supone en estos momentos el 60% del PIB de Cataluña.

Además, el repunte de la inflación impactará en las inversiones productivas de las empresas y, al final, recortará “el poder adquisitivo” de los ciudadanos. “Suben los precios, pero no los salarios”, ha alertado el coordinador del informe en línea con el debate actual sobre cómo se impulsan las retribuciones para romper este círculo vicioso. 

Revisión a la baja del PIB

“La inflación venía de antes y tenemos el problema de la guerra. Los precios son los más altos de la serie histórica y muchas empresas no tienen más remedio que repercutir estos costes a los precios finales de los productos o servicios”, ha explicado Rovira. Esto propicia que la Cámara modere la previsión de crecimiento de su cuadro macroeconómico. Ha recortado el 1,5% la expansión de la actividad respecto a las previsiones que presentó en enero. Con este ejercicio en la mano, exige al Gobierno que destine entre el 20% y el 25% de los fondos europeos que llegarán al país a Cataluña. Mònica Roca ha remarcado que esta inyección en la economía productiva es vital para impulsar la recuperación en el territorio. 

Respecto a paro, el 10,2% registrado en marzo es la tasa más baja en un inicio de ejercicio desde 2008. La Cámara de Comercio ha destacado que el número de afiliaciones a la Seguridad Social ha ido en aumento y, este último mes, se ha situado un 2,6% por encima de los niveles prepandemia. Adiverte de los posibles efectos positivos sobre la ocupación de los 22.107 trabajadores que actualmente están en Expedientes de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) con el fin de esta fórmula, y en el caso de que no se destruyan en el medio plazo sus trabajos, y por el incremento de la ocupación pública. El empleo de las Administraciones ha sido el principal dinamizador del mercado laboral catalán hasta la fecha. Las previsiones del organismo indican que esta realidad se acabará. El sector privado volverá a contratar.