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Un hombre introduce una moneda en una de las máquinas tragaperras de un bar / EFE

Las tragaperras pierden presencia pero aumentan recaudación en los últimos ejercicios

En las más de 158.000 máquinas B de bares y restaurantes españoles en 2017, un 30% menos que hace diez años, se jugaron 2.887 millones

23.02.2019 23:35 h.
6 min

Las máquinas B instaladas en los bares y restaurantes de España vivieron un descenso abrumador en los años de crisis económica. Unos datos que han impactado severamente en la recaudación del sector del juego privado. Sin embargo, la tendencia se ha visto revertida en los últimos años, a pesar de que el número de las conocidas como tragaperras sigue bajando. 

Los últimos datos recogidos en el Anuario del Juego en España reflejan que en 2017 había 158.573 máquinas B instaladas en los locales de hostelería del país. Un número ligeramente más bajo que el año anterior, cuando se contabilizaron 159.216. En 2007, la cantidad ascendía a 224.000 aparatos, lo que refleja un descenso de cerca del 30%.

Recaudación de 2,9 millones 

La bajada de máquinas tragaperras instaladas tuvo también su impacto en la recaudación durante los años de contracción económica, aunque en los últimos ejercicios la tendencia ha virado al alza. En 2014, la cantidad ingresada por el sector tocó suelo: 2.551 millones. A partir de entonces, el montante comenzó a subir y el último año con datos disponibles (2017) estas ruletas electrónicas liquidaron 2.887 millones. Esta cifra corresponde a un aumento de casi el 5% respecto a 2016, cuando recogieron 2.743 millones, un 8,4% más que un año antes, cuando los ingresos fueron de 2.645 millones. 

Máquina tragaperras / CODERE

Máquina tragaperras / CODERE

A pesar del crecimiento de los últimos ejercicios, la caja anual dista mucho del periodo anterior a la recesión. En diez años, el conocido como "juego real" (es decir, la cantidad jugada menos los premios) ha pasado de 4.409 millones de euros a los 2.887 citados. O lo que es lo mismo, han vivido una caída del 65,5%. 

Crisis y cambio de hábitos

¿A qué se debe tal descenso? El director general de Cejuego (Consejo Empresarial del Juego), Alejandro Landaluce, apunta a dos hechos clave: el cambio de preferencias en este tipo de ocio por parte de los consumidores y la propia crisis económica. En la actualidad, el juego online está viviendo un crecimiento inusitado --aunque no es el único-- ya que es un tipo de entretenimiento que "llama más la atención" a los nuevos jugadores. "Las máquinas B son un producto que nació en los setenta y es normal que se pida menos. Es un producto muy maduro y es lógico que tenga una evolución acorde", atestigua. Esta reorganización de la oferta incide positivamente tanto en el juego online (con un peso del 10,8% en el sector), como en las apuestas (5,6%) y en los salones (11,6%). 

Por otra parte, el director de la patronal del juego ve "indudable" que la recesión económica ha afectado severamente al sector. Asegura que "el mito de que la gente juega más cuando hay crisis es falso" y la explicación en la que se apoya se sustenta en los ingresos familiares. "Cuando la renta familiar está bien, la gente juega; si cae y hay crisis, nosotros la sufrimos", asegura. "Solo hay que ver los números: a partir de 2014 la recaudación crece igual que lo hizo la economía española". A pesar de la gran bajada del dinero invertido, las máquinas de hostelería continúan siendo el tipo de juego que más recauda en el sector, con cerca del 54% del peso total. 

Peso de las tragaperras en el total del sector del juego / CEJUEGO

Peso de las tragaperras en el total del sector del juego / CEJUEGO

Impacto en el empleo

El 80% de las tragaperras se encuentran instaladas en locales de hostelería, mientras que el 20% restante se reparte entre salones de juego y bingos. En total, hay entre 196.000 y 199.000 aparatos de este tipo, según se tome como referencia los registros autonómicos (el control del sector lo gestionan los gobiernos regionales) o los de las patronales. Los datos ofrecidos por Cejuego y por la revista especializada Joc Privat apuntan que estas máquinas instaladas en bares y restaurantes favorecen la creación de unos 20.000 empleos directos y de hasta 64.000 indirectos. 

Los puestos de trabajo directos son aquellos que se generan gracias a la creación, instalación y mantenimiento de las propias estructuras, así como de la recaudación de éstas. Los trabajos indirectos se refieren a la cantidad de empleos que pueden financiarse con lo ganado al haber intalado tales máquinas. Landaluce indica que en época de bonanza económica "una máquina B mantenía a un camarero", es decir, que lo recaudado por tener una tragaperra podía cubrir todos los gastos que supone contratar a una persona. En la actualidad, este ratio ha bajado hasta situarse alrededor del 50%.