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Trafficker digital, uno de los trabajos del futuro, ante su estrategia de marketing / RWAPIXEL.COM

Trabajos del futuro: trafficker digital

Internet permite la aparición de nuevas profesiones que, además, dan mucha libertad y flexibilidad para emprender sin apenas inversión

28.06.2019 00:00 h.
5 min

La robotización y la digitalización destruyen empleos. Pero las nuevas tecnologías también los crean. Es el caso del trafficker digital, una profesión que podría definirse como la mezcla mejorada de un community manager y un comercial: una persona que utiliza las redes sociales de sus clientes ya no solo para gestionar comentarios y subir fotografías, sino para poner anuncios. Para vender. Y el retorno se mide de una sencilla manera, con la mismas herramientas que para ello tienen Facebook, Instagram y Youtube, entre otras plataformas.

¿Quién necesita un trafficker? “Cualquier persona que tenga un negocio y necesite clientes utilizando para ello el mercado más grande de la historia: las redes sociales”. Quien habla es Roberto Gamboa, director del Instituto de Tráfico Online (ITO), que apuesta por transformar la vida de sus alumnos para que sean capaces de lograr la independencia laboral. Eso lo permite esta profesión, según sus palabras, ya que es “infinita” (los posibles clientes no se acaban), “te permite vivir donde quieras, trabajar desde donde quieras y gestionar tus propios horarios”. Da “libertad” al trafficker.

Emprender a coste cero

Gamboa define al trafficker como una persona “que hace publicidad y crea los anuncios para otros profesionales”, ya sea de una clínica dental, un gimnasio, una clínica estética, una tienda online, una guardería o cualquier otro comercio. Explica que esta “nueva profesión” es “una nueva oportunidad para mucha gente” y casi “a coste cero”: la única herramienta necesaria es internet y permite “democratizar el marketing”. Es decir, que todo el mundo pueda poner publicidad con unos “pocos euros” al mes.

El director del ITO desvela casos de personas de 60 años, de 20 años, de ciudadanos que “no han tocado el ordenador en su vida” que triunfan y otras historias de éxito. Gamboa añade que “las enseñanzas tradicionales no están funcionando” (salvo para carreras que son “muy específicas”). Y argumenta que los “enemigos” en España son “la universidad y el poco fomento que hay para emprender, por el temor y las dificultades económicas”. Por ello promete que el trafficker va un paso por delante. Matiza, eso sí, que no tiene “nada personal contra el sistema educativo actual, pero es más que obvio que no está preparado para solucionar los problemas de los jóvenes de hoy”.

Con solo 100 euros

La duración de los servicios que ofrece el trafficker dependen del negocio. Pueden ser periodos breves (de lanzamiento de un producto), estacionales (una guardería) o permanentes (una clínica). Por lo tanto, la remuneración también varía: “Tenemos clientes que están cobrando 700 euros por servicio y hay gente que está facturando 4.000 euros o 5.000 euros al mes con diferentes clientes; depende del hambre que tengas, de tu ambición”. ¿Y el retorno?: “200 euros, 5.000 euros o más de 30.000 euros –un concesionario vendió dos coches tras invertir 100 euros en publicidad–”. Depende. Funcionan muy bien los gimnasios, porque la gente se apunta y está allí varios meses como cliente recurrente.

Se trata de una “nueva profesión” y, por ende, muchos negocios ni siquiera saben de su existencia. ¿Cómo acercarse a ellos? Gamboa da un consejo a sus alumnos: que se presenten como estudiantes de un máster en publicidad en redes sociales y que propongan hacer una práctica con la que el cliente solo tiene que invertir 100 euros. En el peor de los casos, la compañía solo perderá esos 100 euros, pero, con los consejos que da en sus clases, “es difícil que no funcione”, asegura el director del ITO. La formación que ofrece es de seis meses y, como no podía ser de otro modo, de forma online.

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