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Un operario en el BCN1, el 'hub' de Amazon en El Prat de Llobregat / CG (Aleix Mercader)

'Totes', 'amnisties' y 'stowers': el idioma que se habla en el mayor 'hub' de Amazon en España

La multinacional emplea 3.000 operarios y 6.000 robots en su centro de El Prat de Llobregat con el objetivo de servir un millón de artículos al día

6 min

Totes, stowers, drivers... en el BCN1, el mayor hub de Amazon en España, se habla un idioma propio. La actividad frenética de los 3.000 empleados del centro logístico viene marcada por un reparto de tareas dinámico pero meticuloso. Actividad que cuenta con la inestimable ayuda de miles de robots que asumen las tareas más engorrosas, tal y como ha podido comprobar Crónica Global.

Todo con un objetivo: servir a diario un millón de ítems desde las instalaciones de El Prat de Llobregat hasta el hogar de los consumidores. El ritmo de trabajo no decae en ninguno de los tres turnos en que se divide la jornada laboral, aunque los empleados rotan entre distintos puestos a lo largo y ancho de la planta de 200.000 metros cuadrados.

'Stowers' y 'pickers'

Los operarios se dividen en stowers y pickers --almacenadores y recolectores, en inglés--. Los primeros colocan los artículos descargados por los transportistas en cajas negras de hasta 15 quilos de peso. Cajas que internamente se denominan totes.

En la estación logística conviven 65 nacionalidades, pero las lenguas francas son el español y el inglés. O más bien los anglicismos de una cultura de empresa que palpita en todos los rincones del inmenso almacén donde se afanan los trabajadores --los asociados, según la jerga corporativa--.

Un operario 'stower' trabaja en el BCN1 de Amazon en El Prat de Llobregat (Barcelona) / Aleix Mercader (CG)
Un operario 'stower' trabaja en el BCN1 de Amazon en El Prat de Llobregat (Barcelona) / CG (Aleix Mercader)

6.000 robots

Tras meter los productos en los totes, estos recipientes se trasladan a una zona en que otros operarios vuelven a almacenar los productos. Esta vez en unas estanterías amarillas llamadas pods, donde cada objeto queda registrado con un código alfanumérico para controlar en todo momento su ubicación.

Los empleados reparten los artículos de forma aleatoria en los anaqueles de estos armarios móviles que se desplazan con la ayuda de los drivers, unos robots anaranjados que llevan la pesada carga hasta los pickers. No es para menos: cada robot puede llegar a transportar 1.500 kilos de peso.

Trabajadores 'amnistiados'

Los drivers se deslizan por un suelo perfectamente encerado que cuenta, además, con códigos QR para balizar el recorrido de las máquinas. En total, Amazon cuenta con 6.000 ingenios robóticos en las dependencias del BCN1.

Los robots corretean a sus anchas por un perímetro vedado a los humanos en el que tan solo pueden acceder los amnisties, unos empleados que portan armillas equipadas con sensores capaces de paralizar el movimiento de los robots.

Un 'driver' que mueve pesadas estanterías en el 'hub' BCN1 de Amazon / CG (Aleix Mercader)
Un 'driver' que mueve pesadas estanterías en el 'hub' BCN1 de Amazon / CG (Aleix Mercader)

Todo en su sitio

La distribución de artículos en los pods pone fin a la etapa conocida como inbound o recepción y catalogación de los ítems. Con los pickers se inicia la fase de outbound en la cual los pedidos son empaquetados y enviados a los compradores.

En esta segunda etapa, los pickers reciben los objetos almacenados y los distribuyen en cajas, esta vez grises. Lo hacen siguiendo un minucioso proceso de asignación basado en el tipo de envío deseado por el usuario: único, multiproducto... Los trabajadores siguen las pautas marcadas en unas pantallas que les indican cómo y dónde depositar los enseres. Esta vez ya no se deja nada a la libre elección del currito.

Lema a la entrada del BCN1 de Amazon en El Prat de Llobregat / CG (Aleix Mercader)
Lema a la entrada del centro BCN1 de El Prat de Llobregat / CG (Aleix Mercader)

Supervisión continua

De aquí se pasa a la planta baja del edificio --el hub cuenta con cuatro pisos-- para proceder al embalaje y despacho de los pedidos. Todo el proceso está monitorizado por un equipo que revisa continuamente métricas como la rapidez del servicio y los paquetes por unidad de tiempo y está atento, además, a posibles incidencias.

Los portavoces de Amazon niegan que la plantilla trabaje en base a objetivos. Sin embargo, el gigantesco centro de la multinacional traslada una sensación de eficacia difícilmente alcanzable sin un control férreo del funcionamiento interno. Sea como sea, los 3.000 operarios de carne y hueso (y los 6.000 de silicio) de El Prat trabajan duro, como reza el lema a la entrada de las instalaciones.