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Los tres tipos de fuga de empresas y su impacto sobre la economía catalana

El departamento de economía de Foment del Treball analiza la repercusión de las relocalizaciones

25.10.2017 16:59 h.
4 min
Un operario trabaja en una empresa metalúrgica

Son ya 1.500 las compañías que han llevado su sede fuera de Cataluña tras el 1-O. La incertidumbre ha provocado que las empresas tomen medidas para proteger su negocio y tranquilizar a los clientes ante una eventual independencia. La simple opción de una DUI ha alterado ya la economía.

La fuga de empresas es, por tanto, un dato que crece día a día. Pero no todas las relocalizaciones son iguales, ni afectan igual. El departamento de economía de la patronal Foment del Treball ha analizado los tres tipos de huidas, y las consecuencias derivadas, en un informe titulado “La movilidad empresarial en el contexto político en Cataluña”. Las grandes y medianas empresas son las que más pueden notar el efecto de la crisis política.

Económica, fiscal y judicial

El peor de los escenarios es la fuga económica, que implica que la compañía se lleva la actividad a otra región, hecho que repercute directamente en la ocupación de Cataluña. Pero el informe apunta otros dos tipos de movilidad empresarial en el contexto político actual: la jurídica (cambio de domicilio social) y la fiscal (lugar de pago de los impuestos).

A corto plazo, dice, no hay que esperar “impactos muy significativos” porque, en ambos casos, la actividad económica “se mantiene en el lugar original”. Eso sí, se producen efectos negativos en términos de imagen y reputación del territorio. Pero a medio plazo, la incertidumbre puede limitar el desarrollo de las compañías y sus planes de inversión en la región.

Revisión a la baja de la tasa de crecimiento

En este caso, la actividad puede verse afectada con los correspondientes impactos sobre la inversión y la ocupación. Es tan sencillo de entender como que las empresas dejen de invertir en el lugar de origen y amplíen el negocio en las localizaciones donde instalan sus sedes, ello sin obviar que puede producirse un “traslado gradual de bienes y servicios” y “un efecto dinámico derivado de la posible exclusión de nuevas inversiones”.

Foment sugiere además que la relocalización de las grandes (concentran al 27% del trabajador del sector privado, cifra baja en comparación con su entorno) y medianas empresas puede afectar indirectamente a las pequeñas y micro. Y recuerda que la situación ha provocado la corrección a la baja de las previsiones de crecimiento económico español.

Pide por todo ello taponar el escape, “con la participación con altura de miras de los agentes políticos implicados, a fin de poder continuar con el crecimiento económico importante, superior a la media europea”, y olvidar la profunda crisis de la que todavía quedan restos.

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