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El coste de la deuda da un respiro a las próximas emisiones / EP

El temor al Covid abarata las próximas emisiones de deuda en España

El precio del bono a diez años en el mercado secundario se dispara cerca de un 40% en apenas un mes y sitúa la rentabilidad por debajo del 0,4%

6 min

Respiro de fin de año para la financiación de las arcas públicas. Los temores que ha despertado en los mercados la llegada de una nueva variante del coronavirus y la incertidumbre generada por su posible impacto en la recuperación ha propiciado que los inversores apuesten por la renta fija, con la consiguiente subida del precio de los bonos en el secundario que propiciará una rebaja en las próximas emisiones del tesoro.

Durante el pasado mes de noviembre, el precio del bono de referencia a 10 años se ha disparado un 40%, en paralelo con el que fue el peor mes para la bolsa española desde aquel fatídico de marzo de 2020, en el que la pandemia se asomó definitivamente al escenario mundial.

Refugio inversor

Las dudas sobre el ritmo de la recuperación económica, con revisiones a la baja de las previsiones de crecimiento para 2021 y 2022 por parte de diversos organismos y servicios de estudios, se vieron corregidas y aumentadas en los últimos días como consecuencia de la llegada de la variante ómicron del Covid, que provocó un notable varapalo en las principales bolsas de todo el mundo.

Una de las consecuencias ha sido que los inversores han encontrado refugio en la renta fija, una decisión reforzada por las manifestaciones de diversos responsables del Banco Central Europeo (BCE) en las que han descartado una próxima subida de los tipos de interés pese a los imparables avances de la inflación, dado que le organismo emisor los considera coyunturales.

Recta final de los estímulos

De este modo, la rentabilidad del bono español, que se encaminaba al 0,65% a comienzos de noviembre, en busca de sus máximos en más de un año, ha retrocedido a consecuencia del aluvión de compras, hasta situarse en el entorno del 0,37% al cierre de la sesión de este jueves.

Este mayor apetito por la renta fija de finales de año hará que el tesoro público pueda colocar sus próximas emisiones de deuda con condiciones más beneficiosas, precisamente cuando el programa de compra de deuda pública del BCE entra en su recta final.

Última reunión del año

Los mercados aguardan con expectación la última reunión del consejo de gobierno de la entidad que preside Christine Lagarde, que tendrá lugar la próxima semana, ante las pistas que pueda dar acerca del final de estos estímulos y las políticas que piensa llevar a cabo para tratar de atajar el alza de los precios para que vuelva al entorno del 2%, objetivo del BCE.

Si finalmente la entidad con sede en Fráncfort deja de adquirir la deuda que emiten los países de la zona euro, las tensiones podrían volver a los mercados de renta fija toda vez que los estados perderían la red de seguridad que han tenido hasta ahora a la hora de financiar el gasto al que han tenido que hacer frente en el proceso de recuperación económica.

Prima de riesgo al alza

Un escenario que sí podría ser más problemático para España, dado que las cifras macro apuntan a que el ritmo de crecimiento de su producción tras el batacazo de 2020, el de mayor tamaño relativo de los países de su entorno, no está siendo tan elevado como se esperaba.

De hecho, pese al alivio que supone tanto la subida de la cotización de los bonos como la continuidad del programa de compra del BCE, el diferencial con el rendimiento del bono alemán, es decir, la prima que mide el riesgo de inversión en el país, se ha incrementado también en las últimas semanas antela preferencia de los inversores por el bund, que ha disparado aún más sus precios.

Vuelven las rentabilidades negativas

En los últimos días, esta variable se sitúa en entorno de los 75 puntos básicos en un entorno en el que algunos bonos soberanos europeos vuelven a registrar rentabilidades negativas en el secundario, como es el caso del francés, además de los de Alemania, Países Bajos, Austria y Bélgica.

En este sentido, el mensaje del BCE la próxima semana condicionará a buen seguro el comportamiento de los mercados y también el coste de la deuda para España, que deberá prolongar su esfuerzo emisor para financiar la brecha entre gastos e ingresos.