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Taxistas de Barcelona en el cruce entre la Gran Vía y el Paseo de Gracia de Barcelona, ayer viernes / EFE

Los taxistas de Barcelona ponen la ciudad patas arriba

Los conductores bloquean la Ciudad Condal en el arranque de la operación salida y declaran una huelga indefinida contra las licencias de Uber y Cabify; "Esto es un nuevo 15M", aseguran

28.07.2018 00:00 h.
9 min

Los taxistas de Barcelona ponen la ciudad patas arriba. Los conductores bloquearon la urbe en el arranque de la operación salida de verano en el último capítulo de su lucha contra el exceso de licencias de vehículos de alquiler con conductor (VTC), las que usan aplicaciones como Uber o Cabify. Como fin de fiesta, anunciaron una huelga indefinida. "Esto es un nuevo 15M", indicaron. ¿Lo peor está por venir?

En uno de los días más calientes que se recuerdan en el transporte en Barcelona, el colectivo bloqueó ayer con una barricada de fuego la carretera C-31 en ambos sentidos de la marcha. Es la vía que une la capital catalana con el aeropuerto de El Prat. En paralelo, medio millar de vehículos salieron de la Terminal 2 del hub aéreo en marcha lenta hasta aparcar en una de las confluencias más transitadas de Barcelona: la de Gran Vía con el Paseo de Gracia. Otro grupo trató de cortar la calle Aragón con contenedores de basura, pero la Guàrdia Urbana reabrió esta arteria. La circulación en la avenida Diagonal también estuvo interrumpida durante casi dos horas.

La Generalitat y Colau ceden a la presión

Todo ello ocurrió en pleno inicio de la operación salida. Conscientes de que miles de barceloneses salían en coche hacia su lugar de vacaciones, los taxistas trataron de "colapsar", en palabras propias, la ciudad. Lo hicieron horas después de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) mantuviera la suspensión del reglamento metropolitano que limita la operativa de dos de sus rivales, Uber y Cabify. La decisión, tomada después de un careo entre el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y representantes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMV) --el recurrente--, encendió los ánimos del sector.

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Taxistas 'aparcados' en el centro de Barcelona ayer viernes / EFE

A media tarde, la situación tomó visos de descontrolarse. Con el acceso al aeropuerto cortado y el centro de Barcelona tomado por medio millar de vehículos, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se reunió con el colectivo. La munícipe es la gran promotora del reglamento metropolitano contra Uber y Cabify. Lo anunció en febrero y la administración supramunicipal que preside (AMB) lo aprobó en junio. El texto encajó una docena de recursos y fue suspendido el 19 de julio. Ayer la decisión fue ratificada y su impulsora trató de calmar los ánimos de los 10.500 taxistas de Barcelona y su conurbación. Pidió al Consejo de Ministros que "aclare" la ley de transporte al juez del TSJC. La Generalitat hará algo similar la próxima semana. Anunciará que no concede más licencias VTC hasta el 11 de septiembre, cuando tenga lugar una reunión entre el Ministerio de Fomento, las comunidades autónomas y los municipios.

Unauto: "No se puede ceder ante los violentos"

Estas cesiones en un día de algaradas callejeras no gustaron a Unauto, la patronal de empresas que trabajan con vehículos con permiso VTC, incluyendo a Uber y Cabify. Su presidente, Eduardo Martín, recordó a Crónica Global que "las decisiones judiciales están para respetarse" y tildó de "lamentable" que los taxistas trataran de influir sobre el TSJC a base de "extrema violencia". Desde su punto de vista, Colau y la Generalitat de Cataluña "se equivocan" al "ceder ante los violentos". Recordó que el Tribunal Superior ha suspendido el reglamento "porque el AMB no tiene competencias en materia de transporte".

Quien sí las tienen son Fomento y la Generalitat. "El fondo de la cuestión es si se respeta la proporción de una VTC por cada 30 taxis. Pues bien, esa ratio ya está establecida en rango de ley desde mayo. Y ratificada por una sentencia del Tribunal Supremo de junio", resume el directivo. En su opinión, los taxistas "buscan acabar con todas las VTC y quedarse con su monopolio" en el transporte terrestre. "Lo que ha pasado desde el miércoles en Barcelona es esperpéntico. Un colectivo secuestra una ciudad para proteger su negocio y las administraciones ceden. En ningún otro sector se toleraría", resumió Martín.

Taxistas: "Nos van a hundir"

Una óptica muy diferente aportaron los taxistas. José María Sánchez, secretario general del Sindicato del Taxi de Cataluña (Stac) subrayó que "la situación está muy caliente" porque de aquí a septiembre "podrían entrar 4.000 nuevos permisos VTC al mercado", los que están impugnadas en los tribunales. Ello dejaría a los conductores en la ruina. "Si Uber y Cabify las empiezan a operar, se prevén caídas de facturación en el sector del 40% al 45%. Imagínate trabajar un mínimo de 12 horas para ganar la mitad de lo que ingresamos ahora", advirtió el activista.

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Taxistas de Barcelona bloqueando el centro de la ciudad ayer viernes / EFE

Sánchez recordó que la ratio 1:30 entre taxistas y VTC "se rompió" de 2013 a 2015, por lo que se debería de volver a la situación anterior. "Si la proporción tiene rango de ley, debe aplicarse. Por ello defendemos el reglamento de Colau: porque trata de poner orden y restablecer ese equilibrio", argumenta. Según él, "no quieren que desaparezcan las VTC, porque cumplen una función muy determinada". Asegura que son transporte punto a punto, de alto nivel, con un recorrido preestablecido. Es el uso "excesivo" que hacen las nuevas plataformas, como Uber o Cabify, lo que enerva al sector.

Huelga indefinida

Las algaradas de ayer en Barcelona fueron el colofón a una tensa semana en el sector del transporte terrestre. Antes, el miércoles, 25 de julio, y el jueves, los taxistas fueron a la huelga con apoyo de compañeros de toda España. La manifestación que recorrió el centro de la ciudad terminó con agresiones a coches de Cabify. Ello obligó a esta aplicación y a Uber a interrumpir el servicio por no poder garantizar la seguridad de sus conductores y los pasajeros. La policía detuvo a un manifestante e hizo varias identificaciones.

Pero el conflicto seguirá. Los conductores habían asegurado que querían un agosto "tranquilo". Pero acordaron en asamblea nocturna declararse en huelga indefinida y continuar con las movilizaciones. Así el problema se mantendrá: ¿cómo interpretar la ratio 1:30? Ese equilibrio es crucial porque fija cómo se reparte el pastel del transporte en España. Tiene rango de ley, pero se ha superado ampliamente. ¿Debe el AMB regularlo si no tiene competencias? ¿Debe Fomento intervenir con más claridad? ¿Deben ponerse facilidades a las nuevas alternativas de transporte en las capitales españolas? Las refriegas de ayer en Barcelona dejan preguntas abiertas. Las respuestas a algunas de ellas llegarán en septiembre.

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