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Detalle de una tarjeta de crédito, que pueden dejar de ser gratis, en un datáfono / EFE

¿Por qué las tarjetas podrían dejar de ser gratis?

La ‘letra pequeña’ a veces obliga a cumplir una serie de requisitos de vinculación, la mayoría asociadas a una cuenta bancaria

3 min

Los consumidores suelen fijarse en aspectos como las comisiones de emisión o de mantenimiento antes de contratar una tarjeta. En el caso de las tarjetas de crédito, también suelen contemplar el tipo de interés aplicado sobre las compras aplazadas.

No obstante, como señalan desde el comparador HelpMyCash, no hay muchos usuarios que lean detenidamente las condiciones de vinculación de sus plásticos. En ocasiones, esto puede provocar que tengan que abonar gastos inesperados por incumplir ciertos requisitos.

Gratis, pero con ‘letra pequeña’

Lo primero que hay que saber sobre los requisitos de vinculación de las tarjetas es que la gran mayoría de ellas están asociadas a una cuenta bancaria, por lo general una cuenta nómina. En estos casos, el titular debe domiciliar unos ingresos mínimos para evitar el cobro de las comisiones de la propia cuenta.

Al cumplir esta condición también consigue, en muchas ocasiones, que no se le cobren las cuotas de emisión y de mantenimiento de sus plásticos. Cuando el titular de la cuenta deja de percibir los ingresos mínimos exigidos, la entidad puede cobrarle automáticamente las comisiones que correspondan, incluidas las cuotas de mantenimiento de las tarjetas de débito y de crédito asociadas.

También es muy habitual que, para que el plástico no tenga cuotas anuales, la entidad exija realizar un número mínimo de operaciones al trimestre, al semestre o al año, o gastar una cantidad de dinero determinada en esos mismos períodos de tiempo. La penalización por no cumplir ambas condiciones es exactamente la misma que en el caso anterior, que puede superar los 40 euros en algunas ocasiones.

¿Hay tarjetas sin condiciones de vinculación?

No todas las tarjetas del mercado tienen requisitos de vinculación. Actualmente, hay varias tarjetas de crédito que se pueden contratar sin tener que cambiar de banco, es decir, sin tener que abrirse una cuenta en la entidad emisora. En estos casos, no es necesario domiciliar unos ingresos mínimos cada mes o realizar un mínimo de operaciones para poder disfrutar de las condiciones del plástico, lo que supone una gran ventaja respecto a las tarjetas de crédito emitidas por la banca convencional.

Estas tarjetas sin vinculación las ofrecen, sobre todo, las divisiones de crédito al consumo que pertenecen a los bancos considerados medianos, es decir, los que están fuera del top 6 (CaixaBank, Banco Santander, BBVA, Banco Sabadell, Banco Popular y Bankia). Entre los producto más destacados se encuentran, por ejemplo, la Tarjeta Visa Clásica de EVO Finance (Grupo EVO Banco) o la Tarjeta Oro de Bankintercard (Grupo Bankinter), que no tienen cuotas de emisión, de mantenimiento ni de renovación y se pueden contratar sin tener que abrirse una cuenta.