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Un lector de la T-Mobilitat / CG

Los retrasos en la T-Mobilitat cuestan 10 millones más a la ATM

El futuro del billete electrónico vuelve a ser financiado después de incumplir los plazos de implantación y los problemas que dejaron al descubierto datos sensibles de los usuarios

3 min

La T-Mobilitat vuelve a ser rescatada. La Autoridad de Transporte Metropolitano (ATM) ha aportado 10,6 millones de euros al consorcio SOC Mobilitat para que el proyecto del billete electrónico barcelonés se implante en el transporte público metropolitano después de retrasos continuados desde 2017 y un problema informático dejara al descubierto datos sensibles de sus usuarios.

El consorcio formado por Caixabank, Indra, Fujitsu y Margina se comprometió a aportar 14 millones de euros a SOC Mobilitat, de los que hasta la fecha ha pagado 10,6 millones, para evitar nuevos contratiempos. No obstante, tanto Caixabank como Indra amenazaron con retirarse el proyecto y dejaron de financiarlo, según ha avanzado el diario Ara.

Capital público

Aunque diversas fuentes apuntan a que la ATM no aporta en este movimiento más dinero del previsto en un inicio a este consorcio, el capital es público. No obstante, aseguran que SOC Mobilitat percibe ahora “unos recursos que se habrían ingresado igualmente con posterioridad”.

“Es decir, se trata de un cambio en el sistema de retribución con efecto neutro. Por tanto, no hay ningún reequilibrio”, indican desde la ATM. Los mismos interlocutores remarcan que la inyección de fondos se ha llevado a cabo para “garantizar la continuidad del proyecto sin interrupciones, ni siquiera temporales”. Caixabank y Indra, el primero con el 23,4% del capital de la T-Mobilitat, están con un pie fuera de esta iniciativa del billete electrónico que debería haberse implantado en su totalidad en 2017. Esta realidad compromete la continuidad de una iniciativa que lleva años de retrasos. 

T-Mobilitat

La T-Mobilitat es el nombre que recibe un proyecto que busca sustituir el tradicional billete de cartón que se usa en la red de transporte público de Barcelona y su área de influencia y promover un sistema tarifario integrado. Arrastra problemas desde su inicio. El nuevo servicio debía estar en marcha en 2017 y, ante la imposibilidad de cumplir con este plazo, se fijó 2021 como año para desplegarse en su totalidad. Tampoco se ha cumplido.

Poco después se produjo un problema informático que dejó al descubierto centenares de datos sensibles de usuarios que se habían acogido al primer gran piloto de la T-Mobilitat. Ahora, con la refinanciación y la paralización de financiación de los dos principales accionistas, pretende presentar un nuevo plan económico-financiero ante la ATM. El 31 de mayo es la fecha límite. Se espera que la hoja de ruta que se pacte allí sea la definitiva.