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Imagen de una concentración en Túnez, donde empezó la primavera árabe con una manifestación de hartazgo

Tras la Primavera Árabe, Europa busca socios en el norte de África

Las relaciones en el Mediterráneo son prioridad para la Unión Europea con tal de potenciar la estabilidad en la región

5 min

La Unión Europea tiende la mano a los países del norte de África que aún se recuperan de las llamadas primaveras árabes. En ellos colindan las dos prioridades comunitarias: acabar con el desempleo y estabilizar económicamente --y, para ello, políticamente-- su entorno interno y externo más inmediato.

“La Unión Europea considera a sus países vecinos como socios para el crecimiento económico, desarrollo, prosperidad. Ya no es un acercamiento paternalista. Los vientos han cambiado y se han dado cuenta”, analiza la asesora en políticas laborales Francesca Rosso, de la European Training Foundation (ETF). Desde esta agencia europea asesoran sobre políticas laborales y educación, así como sobre relaciones diplomáticas externas.

Túnez, abanderado del cambio

El caso de Túnez es, probablemente, el más “disruptivo”, según el análisis de Rosso. El 17 de diciembre de 2010, el joven tunecino Mohamed Bouazizi se quemó a lo bonzo después de que la policía le confiscara las frutas y legumbres que vendía en la calle con el argumento de que carecía del permiso para esa actividad. Fue la mecha que prendió la indignación por los abusos administrativos, la corrupción y el desempleo, entre otros muchos factores.

“La sucesión de múltiples gobiernos ha significado para nosotros cambios constantes de interlocutores. Pero creo que es un proceso de transformación que busca estabilizarse y (Túnez) está dispuesto a trabajar en reformas para una mejor política de mercado laboral”, explica Rosso.

“Entienden (en el Gobierno tunecino) que encontrar trabajo es una gran preocupación, en especial para la gente joven. No es algo fácil de gestionar porque la economía no va bien, ya que muchos inversores se marcharon del país por motivos de seguridad. Pero, por otro lado, tanto la población como las instituciones están comprometidas”, sopesó.

Socios renovados

El cambio también ha sido notable en Argelia en los últimos dos años. “Antes eran reacios a comprometerse con socios extranjeros, por como era concebida la política nacional”, valora la experta europea. Pero las revoluciones llegaron en diferente grado a cada país. En Marruecos, por ejemplo, “hubo menos cambios porque el Rey promulgó una nueva Constitución que tuvo en cuenta la petición de la sociedad”.

La EFT trabaja también con Egipto, Líbano, Jordania e Israel. En Libia han interrumpido las operaciones por razones de seguridad. Pero cada país lidia con unos condicionantes específicos. Cabe destacar el Líbano, que no han tenido presidente por dos años. El país, de cuatro millones de habitantes, acoge actualmente a 1,5 millones de refugiados. Que haya sorteado el colapso, también en términos de mercado laboral, es “un milagro” para Rosso.

Europa, espejo útil

Los países de las primaveras árabes han perdido, entre 2010 y 2015, más de 600.000 millones de dólares en actividad económica y tienen 40 millones de jóvenes desempleados, 27 millones de ellos sin formación. Por eso, los gobiernos buscan una guía en el sur de Europa. España, Italia y Grecia concentran el paro más elevado del viejo continente. Los problemas son similares a uno y otro lado del Mediterráneo.

Por su parte, la "UE está muy interesada en tener una región vecina estable, porque estabilidad significa prosperidad”, argumenta Rosso. La prueba es el documento lanzado por la Comisión Europea que sitúa al Magreb como región prioritaria para establecer socios. El llamado Instrumento Europeo de Política de Vecindad (ENI, por sus siglas en inglés) tiene una partida de 15,4 millones de euros para el período de 2014 a 2020.