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Antonio Luque, presidente de la aceitera Dcoop / CG

Lluvia de subvenciones sobre la aceitera Dcoop

Esta cooperativa andaluza ha llegado a recibir más de 33 millones de las Administraciones públicas

29.01.2019 00:00 h.
4 min

La cooperativa aceitera Dcoop, liderada por Antonio Luque, se ha convertido en una magistral experta a la hora de cazar ayudas públicas. De hecho, ha encontrado en los organismos oficiales un auténtico filón, que está exprimiendo a manos llenas.

Los datos son abrumadores. Entre 2014 y el primer mes de 2019 ha percibido nada menos que 33,4 millones en concepto de subvenciones a fondo perdido, es decir, que no tienen que ser reintegradas al erario público. El promedio de los auxilios en el último sexenio asciende a 5,6 millones. Semejantes caudales le han facilitado poner en marcha toda suerte de inversiones e iniciativas empresariales.

Aluvión de dinero estatal

El organismo público más generoso es el Gobierno central. Dos de sus departamentos, los Ministerios de Agricultura y Economía, le han entregado desde 2014 un total de 22 millones.

En 2014, Dcoop recaudó recursos del Ejecutivo por valor de 169.000 euros. A partir de entonces, los óbolos se aceleraron. En 2015, 910.000. En 2016, 9,1 millones. En 2017, 6,7 millones. En 2018, 12 millones. Y en las pocas semanas transcurridas de 2019, lleva captados ya 5 millones.

Obras e inversiones

Gracias a esos socorros, Dcoop ha podido acometer 35 actuaciones. Por ejemplo, ha mejorado sus operaciones logísticas y el control de la trazabilidad de sus productos, ha implantado nuevos sistemas informáticos y ha lanzado una nueva web.

Asimismo, ha modernizado su planta de extracción de orujo de aceite de oliva en Fuente de Piedra, ha puesto al día su bodega de aceite de Antequera y ha iniciado un proyecto industrial en Villarrubia (Córdoba) relativo a una planta de descascarillar almendras.

También ha actualizado su planta lechera y laboratorio de Antequera. Ha construido una almazara en Dos Hermanas, ha modernizado su envasadora de vino de Alcázar de San Juan y ha levantado una moderna instalación de procesado de leche de cabra.

Quesos, camiones y cisternas

Con el dinero de los ministerios se ha permitido el lujo de comprar un centro logístico en Mollina, ha construido una fábrica de quesos en Lebrija y ha abierto sendas agrotiendas en Santa Fe y Alcázar de San Juan.

Por último, ha adquirido camiones, cisternas, sistemas informáticos y de telecomunicaciones, así como naves industriales.

Ayudas de la Junta

Por su parte, la Junta de Andalucía ha abonado a Dcoop 11,4 millones de euros en el periodo 2014-2019. De esa suma, 10,5 millones se concentraron entre 2017 y 2018. Las entregas del erario andaluz le han servido para inversiones en nuevos modelos de gestión de los olivares y mejoras en productividad y medio ambiente.

También ha desarrollado yogures y helados derivados de leche de cabra; ha introducido medidas y controles de la tuberculosis bovina; y ha puesto a punto una herramienta informática de gestión de explotaciones porcinas.

Por último, ha realizado mejoras en sus almazaras y ha desplegado campañas publicitarias de sus vinos en el extranjero.

Prácticas de dumping

Dcoop está desde hace tiempo en el ojo del huracán por sus discutibles actuaciones empresariales. El sector aceitero le acusa de vernder aceite incurriendo en pérdidas. También le reprocha haber hundido el precio del óleo, práctica que está envileciendo los márgenes del negocio hasta extremos inauditos.

En EEUU, donde tiene fuerte presencia gracias a su filial Pompeian, le acusan de comercializar aceite español de baja calidad y de trasladar a ese país la política de precios de derribo que aplica en España.

Ello ha desconcertado a los consumidores norteamericanos, dado que por aquellas latitudes el aceite de oliva tiene consideración de producto casi gourmet. Consecuencia de ese desorden es que las ventas de Dcoop, en vez de crecer, están cayendo a plomo.