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Antonio Gallardo, vicepresidente de Almirall, entre José Montilla, presidente de la Generalitat, y Josep Huguet, consejero de Industria, recogiendo en 2007 el Premio a la Competitividad concedido por el Gobierno catalán

'Sorpasso' de Madrid a Cataluña en industria farmacéutica

La capital logra empatar en número de empresas, pero además y por primera vez adelanta al Principado en inversiones en I+D

6 min

Se veía venir. El trasfondo y coqueteo soberanista ha pasado factura a la históricamente todopoderosa industria farmacéutica catalana. Los últimos datos de la patronal Farmaindustria y del INE revelan que la Comunidad de Madrid prácticamente ha empatado con la de Cataluña en cuanto a número de laboratorios (87-88) radicados en ambas y, por primera vez, ha superado a la presidida por Carles Puigdemont en inversiones en I+D.

La nueva distribución geográfica de los laboratorios ha dejado atrás la abrumadora superioridad catalana. A modo de ejemplo, en 2010 el tanteo era de 99 a 76. En 2005, cuando empezaron a entrar en faena los tripartitos, Cataluña ganaba por 119 a 85.

La agencia del medicamento

Los datos de Farmaindustria revelan que España posee la quinta industria farmacéutica de la UE, con una producción de 14.486 millones y casi 37.000 empleados. Pero el repunte madrileño pone en entredicho el argumento por parte del Govern, y más ambiguo de la ministra Dolors Monserrat, para defender a capa y espada la candidatura de Barcelona para acoger la Agencia Europea del Medicamento (EMA) cuando deje Londres por el Brexit. El tan manido liderazgo ya no está tan claro en este clásico o liga de dos, ya que el resto de las comunidades solo acogen a 12 laboratorios.

A la diáspora de farmacéuticas que han trasladado su sede central a Madrid, como Almirall o Meda Pharma, se une otra realidad. El peso en la investigación. Cataluña ha dejado de ser, por primera vez, el principal foco de inversiones en I+D en este sector, tanto dentro de las instalaciones de estas empresas, como extramuros, es decir, en colaboraciones con hospitales y otros centros de investigación.

Un 37% frente al 33%

A la Comunidad de Madrid han ido a parar 380 millones de los 1.004 millones que gastaron los laboratorios agrupados en Farmaindustria. A Cataluña solo 340 millones. En porcentaje supone un 37% frente a un 33% cuando hace solo cuatro años Cataluña se llevó en 46% y Madrid el 39%.

La verdad es que, con todo, estas inversiones pueden considerarse calderilla, frente a los 27.920 millones que invierte la industria farmacéutica europea en su conjunto y los 32.410 millones de la estadounidense. Tampoco tanto, si se tiene en cuenta que el desarrollo de un fármaco cuesta más de 2.000 millones, según un reciente cálculo de la Universidad de Tufts, en Boston.

Cuestión de tamaño

El reajuste español confirma, según los expertos, que las grandes empresas extranjeras se mueven siempre con parámetros de países de la UE. En este caso, el tamaño sí que importa. Jaume Malet, presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España, sostiene que para las multinacionales y los fondos de inversión del país de Donald Trump “lo único que tiene sentido es un mercado de 45 millones que es España, y no de 7 millones, que es Cataluña”.

Un total de 72 laboratorios estadounidenses tienen un pie o los dos en la llamada piel de toro. Y solo quieren interlocutores grandes, no minúsculos. Cuando entran en nuevos mercados, se rigen por la  “ley de los números grandes” o las llamadas “economías de escala”.

La Cámara de Comercio de Alemania en España, donde hay asentadas 16 de sus potentes farmacéuticas, advirtió ante el famoso y polémico referéndum con urnas de papel de Mas que sus empresarios “se pensarían seguir en un país fuera de la UE y del euro”. El hoy expresident salió al paso asegurando que era todo mentira y que los inversores seguirían en una Cataluña independiente. El Ejecutivo catalán actual sigue con la misma cantinela.

Prospectos en catalán

“¿Qué haría Bayer negociando con 17 autonomías la autorización para la venta de sus aspirinas en 17 territorios? Y no digamos si hay que hacer las etiquetas y prospectos en castellano y también en catalán, euskera y gallego, como algunos están planteando. “¡Menudo dolor de cabeza!”,  comenta Miguel Fernández, antiguo asesor de comunicación de un famoso laboratorio alemán.

Jorge Gallardo, hijo del fundador de Almirall y máximo ejecutivo del grupo junto a su hermano Antonio, el mejor laboratorio de España y uno de los líderes mundiales, ha dejado clara su oposición ante la deriva separatista y el por qué del traslado su holding a Madrid. “Nadie tiene que darme lecciones de catalanidad. Si estoy fuera de Europa y del euro, tengo que pagar una tarifa para llevar mis productos a mis filiales. Lo que me interesa es mi compañía”, explicó hace un año en el Círculo de Economía.

Batalla de cifras y estadísticas aparte, los especialistas en economía con mayúsculas, aseguran que el fantasma soberanista es y será el principal responsable de la pérdida de fuelle de Cataluña en las inversiones extranjeras. “El independentismo da malos resultados en los laboratorios”, sentencian.