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Javier Julià, Enrique Valentí y Carolina Borrell, en el restaurante Solomillo / SOLOMILLO

Solomillo, o cómo atraer al cliente barcelonés a un hotel para turistas

El nuevo restaurante del Alexandra apuesta por la carne al peso

3 min

Uno no suele comer en sitios como éste porque uno no tiende a entrar en ellos y el motivo no es otro que ser de Barcelona. Se trata de Solomillo, el nuevo restaurante del Hotel Alexandra, situado en pleno corazón de la capital catalana. Ese precisamente es su pequeño hándicap y de él quieren librarse los responsables del proyecto.

“Hemos añadido una puerta de acceso al restaurante desde la calle, separada de la del hotel, para diferenciar uno y otro. También hemos puesto unos toldos totalmente diferentes --granates, frente a los otros de color gris--”. Lo explica a Crónica Global la directora del Hotel Alexandra, Carolina Borrell.

Por eso el restaurante, que consta de dos plantas, tiene frente al ventanal que da a la bulliciosa calle Mallorca una charcutería. “Para que la gente que pasa por delante pueda ver que aquí se venden embutidos de lo más variado y pierda el miedo a entrar”, añade Borrell.

Apuesta por la carne

Solomillo es una propuesta gastronómica con la que el hotel pretendía renovarse tras cinco años apostando por un restaurante italiano. Intenta ser una brasserie parisina, algo que se adivina por su decoración a caballo entre un interiorismo clásico y contemporáneo.

Un proyecto pionero en Barcelona y confiado al cocinero Enrique Valentí, que ofrece carne --“nunca ofreceremos pescado”, remarca Borrell-- al peso. ¿Y por qué solo carne? “¿Y por qué no?” contesta la directora a este diario. “Hemos ido a buscar un monoproducto, un nicho de algo muy bueno que no hubiera”. Y se decantaron por el solomillo, “el corte más limpio. El corte más noble”. Un producto que había desaparecido de la gran mayoría de cartas hasta la fecha.

La directora del Hotel Alexandra lamenta que normalmente se asocien los restaurantes de hotel con un precio elevado en sus productos, y asegura que todavía falta un trecho para descubrir que no es así. Por eso pone en marcha esta iniciativa, con personalidad propia y, si se quiere, arriesgada, por el hecho de dirigirse a un sector, el de los vecinos de la ciudad de Barcelona, acostumbrado cada vez más a buscar alternativas a zonas y locales relacionados con el turismo