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Carlos Slim, tras perder el tren del 'miniboom' inmobiliario, quiere agarrarse al alquiler en FCC y Realia

Slim prosigue el lavado de cara de FCC, de constructora a gestor medioambiental

A pesar de los últimos contratos adjudicados, en el último lustro los ingresos del área de Construcción se han reducido un 36% y la cartera de obras ha menguado un 32%

19.03.2019 00:00 h.
7 min

El negocio de construcción sigue perdiendo peso en FCC, a pesar de los últimos contratos logrados. Cuatro años después de que el magnate mexicano Carlos Slim tomara las riendas del grupo hasta entonces controlada por Esther Koplowitz, los ingresos por esta actividad se han reducido un 20%, desde los más de 2.000 millones facturados en 2014 a los 1.655 millones de cifra de negocios alcanzados el pasado ejercicio. Si la comparativa se realiza sobre el último lustro, la caída de la cifra de negocio se eleva al 36%.

Se veía venir. Desde 2013, la cartera de Construcción se ha reducido un 32%. Y podía haber sido más de no ser por el empujón del pasado ejercicio. Ahora, para el futuro, FCC tiene obras en cartera por 4.500 millones de euros. De los 4.000 millones de euros menos del porfolio de todo el grupo desde 2014, la mitad se ha registrado en esta área.

Dificultad para recuperarse del batacazo de 2016

La pérdida de empaque de esta actividad en el conjunto del grupo se produjo en 2016, cuando los ingresos retrocedían un 17%, hasta contabilizar 1.652 millones --los mismos que los registrados en 2018--, debido a la caída del 35% de la facturación en España. La razón, el persistente descenso de la inversión pública en infraestructuras acaecida tras la crisis, con la necesidad del Estado de reducir el déficit público.

Ahora, dos años después, aunque el propio Slim ha tratado de llevar de la mano a FCC como socio de Grupo Carso --su matriz de infraestructuras y construcción-- en múltiples procesos de licitación en Latinoamérica, lo cierto es que la cartera de obras sigue anclada en esos 4.500 millones que acreditaba en 2016.

La pérdida del aeropuerto de México

Han llegado nuevos contratos, sí, pero no suficientes como para incrementar el porfolio de manera significativa tras la liquidación de los antiguos proyectos.

Y, para colmo de males, el contrato más goloso, el de la construcción de la terminal del Nuevo Aeropuerto Internacional Ciudad de México (NAICM), se fue el traste tras la decisión tomada por el nuevo presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, de buscar una solución alternativa menos costosa para el aeródromo de la capital azteca.

600 millones se esfumaron

El consorcio encabezado por el holding de Slim se había adjudicado la obra por 4.000 millones de euros y FCC contaba con una participación del 14,3%, con lo que casi 600 millones a ingresar hasta 2020 se han esfumado.

No obstante, en el seno del grupo confían en que el leve repunte de la cartera de obras registrado en 2018 --el primero desde 2014, con un crecimiento del 5%-- se consolide durante el presente ejercicio.

Será necesario que, al menos, se superen los 2.000 millones de euros de contratación alcanzados en 2018. Un incremento que vino de la mano de las adjudicaciones de edificios singulares y de construcción industrial.

Perú, para resarcirse del fiasco de México

Entre los contratos más cuantiosos, el logrado en Perú para ampliar el aeropuerto internacional de Lima. Un proyecto de 1.300 millones de euros liderado por FCC y en el que también participan la italiana Salini y la estadounidense Aecom, encargada de realizar el diseño del proyecto.

Y mientras el área de Construcción se las ve y se las desea para levantar el vuelo, Slim se ha apoyado durante estos cuatro años en potenciar los servicios medioambientales del grupo y también su filial de Agua, la que permitía al año reducir la deuda de FCC por debajo de 2.700 millones --la mitad de la que había en 2014 cuando Slim llegó--, gracias a la venta del 49% de Aqualia al fondo australiano IFM por 1.024 millones de euros.

El 66% de los ingresos de Medioambiente y Agua

De los 5.990 millones facturados por el grupo controlado por Slim en 2018, casi 4.000, el 66%, provienen de estas dos actividades, cuando en 2014 solo aportaban el 59%.

Aunque la cifra de negocios del área de Medioambiente apenas se ha movido de los 2.800 millones en los últimos cuatro, su aporte sobre el Ebitda se ha ido incrementando, hasta superar el 51% sobre el total, debido a los menores ingresos registrados por el negocio de Construcción.

Nuevos contratos y ampliaciones de proyectos 

Además, su positiva evolución se sustenta en todas las actividades, y tanto por el impacto de nuevos contratos como por ampliaciones acometidas sobre proyectos que ya estaban en explotación.

El 96% del negocio medioambiental de FCC procede de la prestación de servicios de recogida, tratamiento y eliminación de residuos sólidos urbanos junto con otros servicios medioambientales, como la limpieza de vías públicas o la conservación de zonas verdes para municipios. El 4,1% restante corresponde a la actividad de recogida y gestión de residuos industriales.  

200 millones para recoger la basura en Miami

Con el inicio del año, otro gran contrato de esta actividad ha sido adjudicado al grupo controlado por Slim, con el que se vuelven a alcanzar los 10.000 millones de euros que, al cierre de 2018, había perdido su cartera.

Se trata de la recogida de basuras en Palm Beach, uno de los tres condados de Miami, el de mayor poder adquisitivo de Florida y uno de los de mayor renta de Estados Unidos. Serán casi 200 millones de euros por la prestación de servicios durante siete años, hasta octubre de 2026.

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