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Una de las tiendas de Shana / CG

Shana, de ropa barata, pide más tiempo a la banca acreedora para sobrevivir

Los administradores de Comdifil solicitan quitas a los 95 millones de pasivo

4 min

Los administradores del concurso de acreedores de la textil Comdifil han pedido más tiempo a las entidades financieras que soportan los 95 millones de pasivo para poder reorganizar la actividad. Las primeras conversaciones en el marco de la quiebra, que se gestiona desde el Juzgado Mercantil número 3 de Barcelona, están centradas en intentar llegar a un acuerdo entre las partes.

El equipo liderado por el letrado de Forest Partners Jorge Matas presentó la semana pasada su primer informe sobre la situación del grupo. Las garantías de Comdifil para sobrevivir, según ha podido saber Crónica Global, son las marcas que gestiona.

Las marcas, su activo

Firmas como la cadena de ropa barata Shana, con rangos de precios que se mueven de los 2 euros a los 15 euros de forma mayoritaria; Friday’s Project, muy conocida a principios de los 2000 y que se intentó relanzar en verano de 2015; y Double Agent, enfocada al público adolescente y joven. En la última etapa también se lanzó la insignia SHN, que vende para terceros. Todas ellas con propuestas de moda femenina.

Quebraron a principios de octubre. Julián Imaz, el veterano empresario del sector que fundó el grupo, solicitó en ese momento el concurso voluntario de acreedores. También afecta a la holding, Comdifil; a la inmobiliaria Olvemat y a la textil Used Siglo XXI.

Búsqueda de un socio

La banca acreedora, un pool formado por BBVA, Banco Sabadell, Cajamar, Bankia, Ibercaja, Banco Santander y Caixabank, ha solicitado que la firma especializada en reestructuraciones complejas NK5 participe en la negociación. Su papel será el de analizar las propuestas de convenio posibles. Ya se ha puesto sobre la mesa la necesidad de aplicar quitas destacables sobre el pasivo, aunque no se ha determinado ninguna cifra.

Se plantea aligerar esa carga y dar oxígeno al circulante. El objetivo es superar la situación actual y buscar a un socio que le permita continuar la actividad, de perfil industrial o algún inversor especializado en compañías con problemas económicos. Todo ello, mientras se mantiene la actividad.

Acuerdo a corto plazo

No se espera que el concurso del grupo textil se prolongue en el tiempo, aunque en el momento actual tampoco se han fijado plazos en la negociación.

Comdifil tropezó por su ambiciosa política de expansión, indican fuentes conocedoras de la actividad de la firma. Su intento de hacer sombra a gigantes del low cost como Primark obligó a Imaz a mantener un costoso nivel de aperturas en ubicaciones céntricas de grandes y medianas ciudades de todos el territorio español y entrar en países como Italia, Reino Unido y EEUU. Una estrategia que fue muy positiva en imagen de marca pero que llevó la contabilidad del grupo al límite.

Intento de pactar una reestructuración

Imaz intentó a lo largo de 2017 reestructurar su deuda con la banca acreedora, pero declaró el concurso al no llegar a buen puerto. El grupo ha intentado en los últimos tiempos dar la vuelta a la situación con el cierre de las tiendas menos rentables. La plantilla estaba formada por 860 personas en el momento de la solicitud del concurso.

Comdifil cuenta con unos recursos propios agregados de 55 millones de euros y su cifra de negocio asciende a los 220 millones anuales.