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Service Point / EP

Service Point salva de la quiebra a la catalana Scytl

La tecnológica adquiere la compañía especializada en voto digital salpicada por varias chapuzas electorales

3 min

La compañía Service Point Solutions, del grupo irlandés Paragon, ha adquirido la compañía catalana Scytl en el marco del concurso de acreedores presentado por la firma catalana en mayo. La empresa especializada en voto digital llevaba años en el ojo del huracán por sus chapuzas en múltiples procesos electorales tanto dentro como fuera de España.

La cotizada ha precisado que la adquisición incluye Civiciti, una plataforma de participación ciudadana lanzada en 2016, así como las filiales en EEUU, Canadá, Australia, Francia y Grecia. El importe de la operación no ha trascendido.

Deuda de 75 millones

El propietario de Service Point, Laurent Salmon, pretende reconvertir al grupo catalán en "una plataforma paneuropea para negocios digitales de alto crecimiento". Además, ha indicado que su adquisición aumenta "el portafolio de soluciones que ambas compañías proveen a sus clientes". Como parte de su integración en el grupo Paragon, Scytl pasará a llamarse Scytl Election Technologies.

La compra llega en un momento delicado para Scytl. La empresa presentó en mayo un concurso de acreedores en los juzgados de Barcelona después de no haber logrado un acuerdo para refinanciar una deuda de 75 millones de euros. Con una facturación cercana a los 15 millones de euros en el último ejercicio, la firma presidida por Pere Vallès había ido acumulando pérdidas año tras año a medida que su credibilidad caía en picado.

Los fiascos de Scytl

La compañía llevaba encadenadas varias polémicas por su pésima gestión electoral. Uno de los últimos procesos puestos en cuestión fueron las elecciones a la Cambra de Comerç, en las cuales el sistema informático experimentó ralentizaciones y se tuvo que retener casi un millar de votos. Tras una auditoría, la Generalitat anuló cerca de 700 sufragios, lo cual perjudicó a algunas de las candidaturas en liza.

Pero el caso de la entidad de dinamización empresarial no fue el único fiasco de Scytl. En las elecciones municipales de 2019, la web de recuento operada por la empresa sufrió errores en la asignación de votos y concejales que generaron gran incertidumbre sobre los resultados finales.

Los traspiés de la compañía llegaron incluso más lejos: el gobierno suizo determinó en 2019 que el software desarrollado para recontar las papeletas podía ser fácilmente hackeado. En una revisión del modelo de Scytl, cerca de 3.200 expertos internacionales lanzaron sus ataques al programa de votación electrónica y se descubrieron 173 puntos débiles, 16 de ellos relevantes.