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Las grúas de una terminal del puerto de Barcelona, paradas en la segunda jornada de huelga de los estibadores / TWITTER

Las secuelas del conflicto de la estiba en los puertos catalanes

La inestabilidad durante la primera mitad del año ha tenido efectos diferentes en Barcelona y Tarragona, dos de los que más han crecido en transporte de mercancías

30.08.2017 00:00 h.
5 min

El tráfico de mercancías del puerto de Barcelona creció un 18% entre enero y junio; en el puerto de Tarragona, el aumento fue del 10,9%. Son dos de los mejores comportamientos de la primera mitad del año, junto con Las Palmas, que ha crecido el 15,98%.

Por el contrario, la tendencia del tráfico total de los dos principales puertos mercantes ha sido a la baja; mientras que Algeciras ha registrado un retroceso del 6,71%, Valencia ha experimentado un ligero descenso, del 0,14%. Estos primeros seis meses del año han estado marcados en los puertos de todo el país por el conflicto de la estiba.

Huelgas millonarias

Lo que empezó como una negociación colectiva, se transformó en una guerra abierta entre Gobierno, empresas y trabajadores. A medida que se envenenaba la situación, los sindicatos presionaban con convocatorias de huelgas, que no se llegaron a producir hasta junio de manera oficial.

Los miedos de paralización de la economía –un 78% de las mercancías que entran en España y un 57% de las que salen, lo hacen por vía marítima– ante paros de los trabajadores que cargan y descargan los barcos empezaron a surgir de boca del Ministerio de Fomento. Las pérdidas, que se auguraban millonarias, no se produjeron. La afectación, sin embargo, fue diferente en cada puerto.

El desvío de buques

Una de las consecuencias directas del conflicto fue el desvío de buques a otros puertos. Las mercancías viajaban a otras zonas costeras de Europa y a Tánger, uno de los destinos que más carga se quedó de Algeciras. El mayor beneficiado fue el puerto de Barcelona, que registró un récord histórico de enero a junio. Según datos de la propia Autoridad (APB), recibió 17 escalas desviadas de otros destinos españoles.

“El tráfico de contenedores ha aumentado el 27,2%; si no hubiéramos recibido estas 17 escalas extra, el crecimiento habría sido de un 22%, por lo que la influencia del conflicto de la estiba es relativa”, afirman fuentes de la APB. Desde Tarragona y Valencia, insisten en que la situación sí ha favorecido a la capital catalana.

El incremento del tráfico ha tenido su origen sobre todo en el de contenedores de transbordo, los que hacen escala en los puertos para seguir hacia su destino final. Ésta es precisamente la especialización de los puertos de Algeciras y Valencia, de los más perjudicados por el conflicto, según las mismas fuentes. Ha sido la “estrategia y el esfuerzo para recuperar líneas de trasbordo” que ha impulsado este crecimiento.

Transporte por carretera

Otra de las secuelas que ha dejado la crisis de los estibadores en el puerto de Barcelona es la pérdida de transporte de automóviles. Los datos de la APB muestran que el descenso ha sido del 8,7%, hecho que atribuyen directamente a las huelgas de los profesionales.

“Las empresas automovilísticas son prudentes y optan por el transporte por carretera ante el peligro de aplazar envíos y recibimientos”, aseguran fuentes portuarias. Otro de los factores que sirven a la Autoridad Portuaria de Barcelona para explicar los buenos resultados del primer semestre de 2017 es la mejora de las importaciones y exportaciones; las ventas al exterior han alcanzado el mejor nivel desde antes de la crisis.

Tarragona, sin secuelas

Para el puerto de Tarragona, la historia ha sido muy diferente. El tráfico total pasó de 14.493.283 toneladas entre enero y junio de 2016 a 16.079.396 en el mismo periodo de este año. El aumento ha sido del 10,9%. Fuentes del puerto aseguran que el aumento de transporte de mercancías no ha tenido nada que ver con el conflicto de la estiba.

“Las huelgas casi no afectaron, y no recibimos ningún barco desviado de otros puertos”, afirman. Las mismas fuentes apuntan que la razón es otra: una parada técnica de Repsol provocó una disminución del transporte de líquidos y crudo, que este año se ha recuperado.