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El sector inmobiliario prevé una crisis corta y sin grandes ajustes en precios / EP

El sector inmobiliario prevé una crisis corta y sin grandes ajustes de precios

Expertos del sector reunidos por Círculo Ecuestre aseguran que la crisis no hecho caer la demanda y que la recuperación llegará el próximo año

6 min

El inmobiliario no volverá a representar en la actual crisis el papel de víctima principal como en la que se inició a finales de la pasada década. Es más, si la evolución de la economía es la que apuntan las previsiones (es decir, una fuerte caída en 2020 y una vigorosa recuperación en 2021), el sector podría volver el próximo año a una situación muy similar a la que gozaba antes de la pandemia en sus principales fundamentales. El debate en torno al futuro del sector tras el Covid-19, organizado por Círculo Ecuestre a través de la vía telemática, dejó conclusiones optimistas para un sector que asegura estar tomando nota de los cambios que provocará la pandemia para adaptarse a lo que puede ser un nuevo modelo de negocio.

A la hora de tomar la temperatura al sector en tiempos de crisis, los expertos han comprobado que, a diferencia de la anterior recesión, la demanda se mantiene. Y, además, en cotas elevadas. Anna Gener, de Savills Aguirre Newman, ha descrito el actual escenario como “una situación de paréntesis. Aquéllos que querían invertir en el sector han paralizado su decisión a la espera de ver qué sucede con los precios pero la intención sigue viva”.

Inversores a la espera

Una circunstancia que también se da en el ámbito residencial. Joan-Galo Macià, de Engel & Völkers, ha hablado incluso de “una demanda embalsada enorme, generada porque todo el mundo está en una posición de espera”. Un paso más allá en la tesis de que el sector mantiene muy vivo el pulso ha ido Oriol Barrachina, de Cushman & Wakefield: “estamos monitorizando la actividad y podemos constatar que se ha recuperado bastante, tanto en oficinas como en operaciones. Ya hemos pasado una primera fase, que ha sido de ‘shock’”.

La espera de los compradores tiene que ver con la evolución de los precios pero los expertos no esperan grandes ajustes en este punto. No será una crisis en la que puedan encontrar demasiadas gangas, como en la anterior. “La situación es completamente distinta, los propietarios de activos no están endeudados hasta el extremo, como sucedía a finales de 2007, con lo que, salvo excepciones, no tienen una necesidad imperiosa de vender”, ha explicado Gener.

Descuentos en residencial

Por su parte, Barrachina ha apuntado que la crisis ha hecho que los inversores cambien la forma de abordar las operaciones pero no los precios. “En las transacciones que están avanzando no estamos viendo grandes variaciones de precios, los compradores están buscando otras fórmulas para sacar adelante las operaciones pero no vienen por esa vía”.

Únicamente en determinados casos, sobre todo en el residencial, pueden verse descuentos notables, según ha descrito Macià. “En las negociaciones entre comprador y vendedor hay de todo; algunos son respetuosos con lo que han firmado en el contrato de arras pero en otros casos, los compradores han forzado la situación y tenemos casos de ajuste de hasta un 40% en el precio”. En este escenario se encuentran algunos empresarios que han quedado muy tocados por la crisis, necesitan liquidez y están dispuestos a vender con descuentos amplios”.

Recuperación rápida

Sin embargo, no es lo habitual. Porque la posible urgencia de la actual situación no tiene nada que ver con la crisis anterior. “Hasta hace escasas semanas, el sector estaba muy bien, los fundamentales funcionaban. Y además, podríamos decir que la recuperación está a la vuelta de la esquina, lo que hace descartar el establecimiento de un mercado oportunista”, ha apuntado Barrachina.

Los expertos también se han mostrado optimistas sobre el futuro de Barcelona como destino turístico pese a que el impacto de la crisis en este sector, ligado de forma notable al inmobiliario, sí será muy notable.

La marca Barcelona

“La marca Barcelona siempre estará ahí, gracias a factores como su oferta cultural y gastronómica, además de unos precios muy competitivos para el inversor”, ha señalado Macià. No obstante, Anna Gener ha considerado que el compás de espera al que se enfrenta el sector del turismo, al menos hasta que se restablezca la normalidad en el tráfico aéreo, debería ser aprovechado para “reformular el modelo turístico de Barcelona. Hay demasiadas tensiones con la ciudadanía, que se podrían resolver con simples operaciones de microcirugía urbana, como un simple parking subterráneo”.

Gener ha apostado por la conveniencia de “explicar a la ciudadanía qué efectos tiene el turismo de calidad que llega a la ciudad, que genera mucha riqueza. Además, la gestión del turismo en Barcelona debería ser público-privada”.