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Bloque de pisos, principal objetivo del sector inmobiliario / EP

El sector inmobiliario, en guardia ante la morosidad

Los operadores aguantan la respiración ante un previsible repunte de impagos tanto de hipotecas como de alquiler

5 min

La línea de avales y moratorias aprobadas por el Gobierno en marzo taponó un incremento súbito de la morosidad crediticia. Pero, a escasos meses de que se extingan las medidas de emergencia, los operadores inmobiliarios se ponen en guardia ante un repunte pronunciado de los impagos tanto hipotecarios como de alquiler en 2021. La ralentización de la recuperación económica, sumada a la agonía de muchos particulares en paro o en ERTE, podría provocar un boquete en el sector.

El Banco de España ya ha alertado de que, durante el segundo trimestre, la morosidad se ha situado en un 14% para aquellos ámbitos de la economía más golpeados. Esta cifra contrasta con la moderación alcanzada el año pasado. En 2019, los créditos dudosos se ubicaron entre el 4% y el 5%, por lo que, si la estimación del regulador es correcta, se habrían multiplicado por tres en menos de un año.

El mal recuerdo de 2008

Esta tendencia al alza trae los malos recuerdos de la crisis de 2008, cuando los créditos a morosos de la banca marcaron un máximo histórico del 13,8% en 2013. Sin embargo, Miguel Arimont Lincoln, CEO de Loan eMarket, contextualiza las cifras de uno y otro periodo.

"El mercado actual de deuda inmobiliaria se sitúa en torno a 85.000 millones de euros, lo cual es una cifra significativamente menor comparado con la herencia que cargamos de la última crisis, cuando se llegaron a alcanzar niveles de casi 200.000 millones", explica el fundador de esta firma que comercializa paquetes de deuda de servicers​ a inversores minoristas.

La compra de gran parte de este stock por parte de fondos como Apollo, Cerberus y Blackstone trajo una "limpia" de estos activos tóxicos para la banca. Pero Arimont llama a no bajar la guardia: "Las previsiones del FMI a día de hoy son que la economía de España entrará en recesión. Vinculamos ese pronóstico directamente con un incremento de la morosidad a finales de este año y principios del año que viene".

Hipotecas en inmuebles / EP

 

Hipotecas en inmuebles / EP

Los arrendadores, olvidados

Otras voces también alertan sobre las repercusiones negativas que la inestabilidad económica traerá para el mercado del alquiler. En este punto, Anna Puigdevall, directora general de AIC (Agentes Inmobiliarios de Cataluña), pone el dedo en la llaga: la falta de ayudas para los arrendadores. "El 80% de inmuebles en Cataluña pertenecen a pequeños propietarios", indica.

"Se suele mirar el problema del alquiler des del punto de vista del inquilino, como si todos los propietarios fuesen fondos buitre. Sin embargo, hay muchas personas que, para no tener fondos de pensiones u otros instrumentos de inversión, han puesto sus ahorros en un piso", argumenta.

Ayudas para los propietarios

La prohibición para ejecutar desahucios durante la fase aguda de la pandemia, así como la lentitud en el acceso a los avales, ha motivado ya muchas renegociaciones en los arrendamientos. "Se ha hecho un gran esfuerzo en el conjunto de la sociedad", asegura Puigdevall.

Por eso, la portavoz reclama, a partir de ahora, un mayor apoyo de los gobiernos para aquellos ciudadanos que arriendan sus viviendas. En concreto, propone incentivos fiscales (como desgravaciones para alquilar pisos a jóvenes y para la rehabilitación de edificios) así como articular ayudas directas para los propietarios directamente afectados.

Una coyuntura volátil

Emiliano Bermúdez, subdirector general de Donpiso, comparte la "descompensación" que existe entre ambas partes en un contrato de alquiler: "Realmente, los propietarios tienen pocos instrumentos para reivindicar el pago de la cuota".

Bermúdez no pone cifras a la escalada de la morosidad, aunque señala que "será de dos dígitos". "Las predicciones son difíciles de hacer y dependerán de la evolución de a la pandemia. Si hay confianza, podemos decir que las cosas evolucionarán para mejor. Pero si vuelven los encierros obligatorios, la situación empeorará, sobre todo para las entidades bancarias", asegura.

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