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Una persona vota ante el logo de Scytl de una de sus oficinas / FOTOMONTAJE DE CG

Scytl presenta preconcurso de acreedores para renegociar su deuda multimillonaria

La compañía especializada en voto electrónico que ha protagonizado sonoras polémicas nunca ha tenido beneficios, factura 22 millones y debe cerca de 70

6 min

La tecnológica Scytl, especializada en voto electrónico, ha presentado preconcurso de acredores para renegociar su deuda bancaria, que se sitúa en torno a 30 millones de euros; una cantidad que supone aproximadamente la mitad de los entre 55 y 70 millones en que los analistas estiman la deuda total de la empresa, que incluye como acreedores a los organismos públicos CDTI y Avança y a diversos proveedores.

Según ha avanzado La Vanguardia, el pasivo de la compañía ubicada en Barcelona es actualmente inasumible y se ha visto abocada a acogerse a la protección judicial que ofrece la Ley Concursal para ganar tiempo y tratar de superar la crítica situación financiera en la que está inmersa. La dirección de la empresa informó este viernes de esta situación a la banca y a la plantilla.

Segunda renegociación bancaria

Scytl acumula un largo trayecto con tensiones financieras que los accionistas trataron de superar --sin éxito-- con la aprobación de una ampliación de capital e 5,4 millones de euros aprobada el pasado verano. Ahora, la compañía presidida por Pere Vallès y dirigida por Silvia Caparrós pretende renegociar la deuda con la banca, aunque no descarta buscar nuevos socios que alivien su delicado estado.

Esta sería la segunda renegociación de su deduda bancaria, pues en 2017 ya se vio obligada a realizar un proceso similar.

Pérdidas permanentes

Scytl nació en 2001 a raíz de un grupo de investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Completó rondas de financiación por 150 millones de euros y llegó a contar con 500 empleados. Su accionariado está compuesto por fondos de capital riesgo, como Balderton Capital, Nauta Capital, Spinnaker Invest, Vulcan Capital, Sapphire Ventures, Vy Capital, Industry Ventures y Adams Street Partners. También son accionistas un grupo de particulares entre los que se encuentran los fundadores de Scytl y su equipo directivo.

Sin embargo, la compañía nunca ha tenido beneficios. En 2018, facturó 14 millones de euros y tuvo unas pérdidas de 7 millones. Mientras que en 2019 acumula unas ventas de 22 millones de euros y prevé unas perdias de 2 millones. Cifras que hacen inviable hacer frente al volumen de deuda actual.

Pere Vallés, presidente de Scytl / EE
Pere Vallès, presidente de Scytl / EE

Las chapuzas del 26M y la Cámara de Comercio

Además, Scytl ha protagonizado diversas polémicas en los últimos tiempos que han dañado seriamente su imagen. El patinazo más sonoro se produjo en las pasadas elecciones municipales del 26M, con importantes descuadres en la web de resultados oficiales. Unos errores que incluían asignaciones incorrectas de votos y concejales, sufragios desaparecidos e incluso incidencias en la retransmisión de los datos a la central y retrasos en los recuentos de diputaciones y cabildos, entre otros.

Unas semanas antes, el sistema de votación electrónica de las elecciones a la Cámara de Comercio de Barcelona implementado por Scytl tampoco funcionó como se esperaba. Más allá de la confusión generalizada entre las empresas convocadas respecto a cómo proceder a votar, el sistema informático sufrió ralentizaciones que dificultaron considerablemente la votación y se retuvieron casi un millar de votos por presuntas irregularidades. Tras una auditoría, la Generalitat decidió anular definitivamente cerca de 700 sufragios, lo que perjudicó a algunas candidaturas.

El caos de Suiza

En febrero, una investigación académica detectó varios agujeros de seguridad en el sistema de votación electrónica de Scytl implementado para Swiss Post, el servicio postal nacional de Suiza, que se encarga de garantizar la fiabilidad de las múltiples votaciones que convocan las administraciones. Según un informe, un administrador malicioso podría manipular los votos sin dejar rastro, esquivar el sistema de verificación y violar la privacidad del proceso. Esta situación fue considerada como un elemento crítico de vulnerabilidad.

Swiss Post reaccionó convocando un bug bounty --una suerte de test de resistencia ante hackers-- para detectar las deficiencias del sistema. Cerca de 3.200 expertos internacionales lanzaron sus ataques al programa de votación electrónica y se descubrieron 173 puntos débiles, 16 de ellos relevantes. Tras el análisis de los representantes de los gobiernos de las confederación y de los cantones, y ante la constatación de “errores críticos” en el código fuente, Swiss Post a finales de marzo decidió suspender temporalmente el sistema de votación electrónica adjudicada a Scytl. Un sistema que fue retirado para las votaciones cantonales previstas para el 19 de mayo.

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