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Josep Sánchez Llibre (Foment) durante el acto unitario de los empresarios / PABLO MIRANZO (CG)

El “verdadero poder” del empresariado ante el Govern

Sánchez Llibre ofrece toda la colaboración al próximo Ejecutivo, pero marca una frontera para que no se imponga la ley de la CUP

6 min

Una frontera, una posición numantina del empresariado catalán. Es la línea que ha trazado el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, en un acto al que se han adherido más de 300 entidades económicas, sociales, culturales y deportivas, para que la política catalana se centre en la “recuperación económica” y deje de lado los postulados de la CUP. En todas las intervenciones de los distintos representantes empresariales se ha escuchado un doble mensaje: no a la violencia y un , con un apoyo cerrado, a los Mossos d’Esquadra. La policía autonómica no ha recibido en las últimas semanas un compromiso más claro con su trabajo que el que se ha mostrado en el acto empresarial. Es el “verdadero poder” de la social civil, según el propio Sánchez Llibre, que obligará al próximo Govern a tomar nota.

¿Por qué? Consciente de otras situaciones, como lección de su amplia experiencia política, el presidente de Foment ha rechazado que el acto empresarial se pudiera considerar como un “contrapoder”, cosa que irrita siempre a los representantes políticos. No lo es frente a la Generalitat, pero sí es una muestra “del verdadero poder”. El que tiene el tejido empresarial para marcar la agenda política, para estar presente en el debate público, tras todos estos años en los que, sin comulgar con el proceso independentista, sí dejó hacer sin pronunciamientos claros. Ahora ya no es tanto el temor de que se vuelva a las vías unilaterales, como la posibilidad muy real de que la economía catalana se estanque definitivamente y sea incapaz de remontar por la falta de una dirección política.

Los 'independentistas', al lado de Foment

Foment ha arrastrado al resto del tejido económico, con la colaboración estrecha de Pimec, que supone un toque de atención de gran envergadura frente al independentismo. Pero además asistió la presidenta de la Cambra de Comerç, Mònica Roca, tras una llamada telefónica de Sánchez Llibre, y también Elena Massot, presidenta de FemCat. Y el presidente de Cecot, Antoni Abad. Las tres instituciones, precisamente, han jugado en los últimos años a ejercer ese “contrapoder”, en clave independentista, frente a Foment. Ahora han coincidido en un programa de mínimos, --condena a cualquier protesta violenta, centrar todos los esfuerzos de la Generalitat en la recuperación económica, reclamando ayudas directas al Estado-- que obliga al próximo Ejecutivo catalán a tener en cuenta todo ese tejido económico transversal.

El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, en la lectura del acto unitario empresarial / FdT
El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, en la lectura del acto unitario empresarial / FdT

En diferentes momentos del acto, apareció un espíritu del pasado reciente: la percepción de que se trataba de un acto de CiU, a finales de los años ochenta o principios de los noventa. Los protagonistas casi se repetían: Sánchez Llibre ahora al frente de Foment y Jordi Casas, como su jefe de gabinete, encargado en los últimos días de coordinar a todas las entidades. Y con exconvergentes como Carles Campuzano, o ex políticos de Unió, como Manel Silva. Y con un tejido económico que era el que daba apoyo a CiU y que ahora se encuentra sin una línea clara que defienda los postulados empresariales.

Salir del armario

No es un “contrapoder”, como insistió en destacar Sánchez Libre, pero era y es el poder que puede colaborar con el Govern o complicarle las cosas si la parálisis institucional se impone de nuevo, con unas negociaciones entre ERC y la CUP, que pueden llevar otra vez a los anticapitalistas a protagonizar excesos y broncas en la política catalana.

En el acto, en la estación de Norte, en Barcelona, estaba la plana mayor del Círculo de Economía, con su presidente, Javier Faus, y Jordi Gual o Jaume Guardiola en las primeras filas. También estaba la presidencia de Barcelona Global, Aurora Catà, que, sin embargo, no participó en la lectura pública del manifiesto.

Sánchez Llibre señaló que tres personalidades influyeron en que se buscara un acto transversal: Lluís Sans, Javier Godó y Enrique Lacalle, y, pese al mayor o menor compromiso de cada entidad, ese objetivo se consiguió este jueves. Foment lidera ya la respuesta de una sociedad civil, que quiere salir del armario, y que sólo se pronunciaba con cuestiones muy concretas, como la petición desde el IESE para reclamar más conexiones internacionales del aeropuerto de El Prat.

Pere Aragonès, llamado a ser el presidente de la Generalitat, y que ofrecerá este mismo jueves sus líneas maestras para gobernar, deberá escuchar la llamada del empresariado catalán,

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