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Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola

El presidente de Iberdrola ordenó los trabajos de espionaje que realizó Villarejo, según un informe

Un documento interno de la energética destaca la realización de "ciertas actividades anómalas" por parte de la dirección de seguridad corporativa

02.12.2019 10:27 h.
4 min

La cúpula de Iberdrola no solo sabría sobre la contratación de servicios de espionaje a políticos que podían entorpecer sus planes empresariales, sino que los más altos cargos de la energética habrían pedido que se llevara a cabo dicho seguimiento. Así se desprende de un informe interno realizado por la dirección de control de funciones corporativas de la eléctrica española, que detectó "ciertas actividades anómalas" por parte de la ejecutiva de seguridad. 

El documento, según adelanta El Confidencial, está fechado a finales de 2004 y se refiere a un plan denominado como Operación Arrow. El objetivo de este plan era conseguir paliar la oposición política a la construcción de una central de Iberdrola en el municipio gaditano de Arcos de la Frontera. Ello conllevaba un trabajo de vigilancia a estos representantes municipales --que realizaría José Manuel Villarejo-- que "habría sido ordenado directamente por Ignacio Sánchez Galán, presidente del grupo, y que sería conocido por varios altos directivos, como Francisco Martínez Córcoles", apunta el digital.

Trabajo "completamente confidencial"

El expediente habla de un trabajo "completamente confidencial" que solo sería conocido por Sánchez Galán, Córcoles, Fernando Bécker y Antonio Asenjo --este último, exjefe de seguridad imputado en el Caso Villarejo--.

Se describe en el documento una conversación entre Asenjo y Jose Antonio del Olmo, actual director ejecutivo de Iberdrola. Asenjo quiso comentar un "asunto que no puede solucionar" y acuerdan una reunión para tratarlo 31 de mayo a primera hora de la mañana.

Encargo de Sánchez Galán

En el encuentro, el exjefe de seguridad nombra a Sánchez Galán como la persona que "le ha ordenado realizar unos trabajos de vigilancia especiales relacionados con Generación", la división de Iberdrola de la que dependía el proyecto de Arcos de la Frontera. Sin embargo, asegura que la compañía "no quiere que se identifique" a esta sección empresarial con "dichos trabajos" y apunta que se facturarán a través de Casesa, proveedor de la energética. 

Aquel día, Asenjo explicó que el plan ya se encontraba en marcha y entrega a Del Olmo una "primera remesa de facturas", que ascienden a un total de 210.000 euros. Este era, según las palabras del exdirectivo de Seguridad, el pago inicial que se contemplaba en el "presupuesto aprobado" de la Operación Arrow y que se saldaría con un segundo pago que podría superar los 100.000 euros. 

El encargo se encarece

Meses después, Asenjo le transmite que tiene un par de facturas más de 71.500 y 70.000 euros respectivamente, por lo que los trabajos se habían encarecido en 41.500 euros sobre el presupuesto inicial.

Desde El Confidencial aseguran que la compañía eléctrica desconoce "la existencia de este expediente, porque nunca llegó a ni al departamento de Cumplimiento, ni al de Auditoria ni al de Control".