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Un barco de papel, que representa la empresa Vicrila, se hunde en un vaso de agua / FOTOMONTAJE DE CG

Sainberg sólo aporta 5 millones a Vicrila y alarma a los administradores

Los actuales responsables de la empresa vidriera consideran que se necesitan, como mínimo, 15 millones para intentar reflotarla

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La administración concursal de Vicrila (Vidriera y Cristalería de Lamiaco, S.A.) está analizando con máximo detalle la propuesta que el grupo inversor Sainberg ha formulado para hacerse con la compañía. Fuentes financieras que siguen el proceso señalan la alarma que ha causado en los actuales responsables de la empresa vidriera el hecho de que la propuesta se limite a una aportación directa de cinco millones de euros, mientras que el resto de los recursos necesarios para llevar a cabo su plan de salvamento de Vicrila va a proceder de financiación que se va a pedir a la propia banca acreedora de la empresa.

Por parte de la administración concursal se considera bastante inviable proponer una aportación financiera directa tan exigua, cuando en realidad se necesitan, como mínimo, 15 millones de euros. También se recela de que la mayor parte del dinero necesario para reflotar la empresa se le pida a los mismos bancos a los que ya se debe más de 25 millones de euros y a los que se va a solicitar además una reducción considerable de esa deuda. Esta estructura financiera por parte de Sainberg se considera que no hace sino impedir el saneamiento de la empresa y consolidar la actual situación de crisis.

La propuesta de Sainberg ya ha sido aprobada por la representación de los trabajadores y ahora debe ser asumida por la administración concursal antes de proponer al juzgado el levantamiento de la situación concursal de Vicrila.

La banca desconfía de la oferta de Sainberg

Las fuentes consultadas señalan que la banca acreedora desconfía de la oferta de Sainberg. Consideran que, con la actual estructura de costes, mantener toda la plantilla y aceptar bajadas de sueldo del 8,5% de media es inasumible para superar el ebitda negativo de cinco millones que tiene la empresa. El planteamiento de Sainberg de alcanzar unas ventas de 42 millones de euros en 2018 es utópico, teniendo en cuenta la situación del mercado y que la facturación actual no supera los 36 millones de euros.

La banca está analizando otras condiciones propuestas por Sainberg, como el levantamiento de las garantías hipotecarias de sus créditos o que la devolución de la deuda esté condicionada al cumplimiento de unos objetivos de ebitda que se estiman poco realistas.

Empresa centenaria

La fecha límite para aprobar la propuesta de Sainberg es el 27 de abril. Vicrila entró en concurso de acreedores en septiembre pasado con un pasivo de más de 70 millones de euros y unas pérdidas acumuladas de más de 50 millones de euros.

La empresa se fundó en 1890 y es de las pocas sociedades centenarias vascas supervivientes. Desde 1970 ha estado controlada por multinacionales francesas, como ARC o Saint Gobain. En 2009 fue adquirida por un grupo de directivos de la propia empresa.