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El presidente francés, Enmanuel Macron, y la cancillera Angela Merkel, en el encuentro bilateral / EP

El sabor agridulce para España del acuerdo franco-alemán para recibir transferencias

El Gobierno español ha logrado el impulso de un fondo de reconstrucción que no se basará en créditos, pero que comportará exigencias a medio plazo

9 min

La satisfacción es evidente. No se esconde. Y hay razones para ello. El Gobierno español ha logrado que se escuche su propuesta para poner en pie un fondo de reconstrucción europeo que no pase por avales o créditos. El acuerdo entre Francia y Alemania, entre Enmanuel Macron y Angela Merkel, deberá ser suscrito por el resto de países de la Unión Europea, pero es un paso de gigante hacia una mayor solidaridad que puede ser un embrión de la mutualización de la deuda. Sin embargo, aunque no será de forma inmediata, sí comportará exigencias a medio plazo. Es un sabor agridulce, pero que es bienvenido.

El acuerdo entre Francia y Alemania tiene unas características precisas. Se trata de un fondo de hasta 500.000 millones de euros que se basa en los presupuestos de la Unión Europea. La idea es ampliar el techo de gasto durante tres años, por lo que se pasará del 1% al 2% del PIB de la UE, a través de emisiones de bonos europeos respaldados, precisamente, por el presupuesto de la Comisión Europea. Con ese fondo se invertirá en proyectos y políticas de recuperación en los países que más lo necesiten, entre ellos España e Italia.

Dejar al lado los populismos

La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía, Nadia Calviño, señaló este martes que lo que se pueda exigir no comportará recortes, que cuando se habla de consolidar las respectivas economías de los países de la UE eso no debe entenderse como una reducción de partidas en diferentes sectores. Pero España deberá cumplir con la supervisión que haga la Comisión Europea, que tendrá directrices más estrictas, porque eso es lo que implica también un camino hacia una mayor unión fiscal.

Manuel Valls, exprimer ministro francés, actual concejal del Ayuntamiento de Barcelona, señala a Crónica Global que se trata de un “muy buen acuerdo que va en la buena dirección”. Valls se refiere a la necesaria “discreción” que han mantenido en las últimas semanas Macron y Merkel, --él está en contacto periódico con el presidente francés—y que ha posibilitado despertar de nuevo las esperanzas en el seno de Europa. “Es un acuerdo necesario, porque deja a un lado los populismos y el gran malestar que se hubiera generado en contra de la misma UE”, señala. Y destaca Valls que el acuerdo también incluye una defensa de la reindustrialización en Europa para fabricar material sanitario, una “soberanía sanitaria”, para que no se repita la dependencia total que se ha tenido de China en los últimos meses.

Retrato de Manuel Valls en su despacho en el Ayuntamiento de Barcelona / LENA PRIETO
Retrato de Manuel Valls en su despacho en el Ayuntamiento de Barcelona / LENA PRIETO

Romper el bloque Norte-Sur

El acuerdo supone, a juicio de Valls, un elemento muy importante y es que se trata de “romper la idea del norte contra el sur, o al revés; es un acuerdo más allá de la distinción entre dos bloques, y por eso era importante que Francia no hablara de eurobonos, porque a veces las palabras tienen connotaciones que no se pueden superar”. En todo caso, es mucho más que una salida que pudiera pasar por nuevos créditos. “Son transferencias, y eso demuestra que Alemania apuesta claramente por una Alemania europea, porque también ha visto que le interesa un mercado fuerte europeo”, añade Valls.

Pero más allá de esas características y a la espera de una dura negociación en el seno mismo de Alemania y del resto de socios europeos, lo que está en juego es cómo evolucionarán todos los países miembros. El catedrático de Economía de CUNEF, Santiago Carbó, tiene claro que España deberá ponerse las pilas: “Es un buen acuerdo y va en la dirección correcta, pero el Gobierno español debería reaccionar y ver que el país necesita reformas, que la economía tiene disfunciones, que hay duplicidades administrativas, sectores que necesitarán cambios importantes, y que no habrá transferencias sin más”. Esa exigencia interna, ¿la tiene ahora el Gobierno de Pedro Sánchez? Es la pregunta que se formula Carbó, que deja en el aire, a la espera de que el propio presidente y la ministra Calviño desgranen los pasos que quieren dar en los próximos meses.

Una pareja se compra un piso de forma conjunta

El analista del Real Instituto Elcano, Miguel Otero, considera que el acuerdo franco-alemán no se puede ignorar, y que va en la dirección que el propio Gobierno español deseaba, con un plan que envió a la Comisión Europea y que ha contado con el apoyo de diputados del grupo liberal europeo, como el economista Luis Garicano. Pero también señala Otero que habrá transacciones, a medio plazo, con una supervisión de la Comisión no sólo a España sino al conjunto de países, porque también podrá exigir más, después de un esfuerzo por buscar una salida. Otero considera que el acuerdo es de una gran importancia porque supone, en términos coloquiales, que una pareja se ha comprometido a “comprar un piso a medias”, y eso implica corresponsabilidad fiscal.

Existe, sin embargo, una cuestión estrictamente política y es la dificultad de Pedro Sánchez de iniciar pasos importantes, de cara al próximo año y a los siguientes, sin tener una mayoría clara en el Congreso, y con un socio, Unidas Podemos, que podría impedir algunas reformas. Los analistas consultados rechazan que pueda haber presión externa para recortar en capítulos como Sanidad, a diferencia de lo que ocurrió en la crisis de 2008, pero insisten en reformas sobre las duplicidades administrativas, un ámbito que, realmente, sigue sin tocarse y que generaría importantes rechazos.

¿Y los socios de Sánchez?

Manuel Valls incide en esa cuestión: “Lo que se demuestra en Europa, con el acuerdo entre Macron y Merkel es que hay familias que se ha puesto de acuerdo: la unión de los liberales y democristianos con socialdemócratas”. Para Valls, Macron formaría parte de la familia liberal, mientras que Merkel cuenta con el apoyo de los socialdemócratas en Alemania. “En España debería pasar lo mismo, con la unión de los grandes partidos de ámbito nacional”.

Para Carbó esa cuestión también es crucial. Sánchez deberá tomar decisiones, pero en la misma tesitura se puede encontrar el líder de la oposición, Pablo Casado. Quien ya ha iniciado el acercamiento “a la europea” es Ciudadanos, que acaba de pactar con el Gobierno de Sánchez la quinta prórroga del estado de alarma, que se votará este miércoles.