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Un repartidor de comida por la noche durante el toque de queda / EUROPA PRESS

La restauración recurre al micromecenazgo y a la entrega a domicilio para sobrevivir al cierre

Grandes cadenas y pequeños restaurantes se reinventan a la espera de la reapertura

Víctor Recacha
4 min

Los bares y restaurantes de Cataluña reabrirán de forma parcial el próximo lunes, 23 de noviembre, con aforos limitados y un horario que terminará antes de la cena, en coincidencia con el toque de queda. Mientras tanto, los establecimientos que han podido se han adaptado al cerrojazo impuesto por la Generalitat el 16 de octubre, convirtiéndose en negocios de comida para llevar, lanzando iniciativas de delivery y también campañas de financiación popular.

A Elisa Finocchiaro, responsable en Europa de la plataforma de micromecenazgo Go Fund Me, le ha llamado la atención el auge de campañas de crowdfunding que están impulsando los pequeños negocios de todo el continente, y en particular los restaurantes catalanes. “Siempre que hay una campaña de éxito, es un modelo que la gente ve y repite”, explica la directiva.

Tres campañas exitosas

Tres de los restaurantes que han impulsado estas iniciativas en Cataluña han llegado al radar de la plataforma porque han conseguido dicho éxito con recaudaciones significativas. Se trata de En Aparté, un bar del Born que ha reunido más de 6.000 euros; Imperfect, restaurante solidario de Castelldefels (Barcelona) que suma más de 6.700 euros; y El Vergel, establecimiento vegetariano de Tarragona, con más de 4.000 euros. Según Finocchiaro, la clave de la viralización de estas campañas es tener una misión social o un proyecto único.

“Son tres historias muy lindas de cómo se pueden continuar haciendo cosas gracias a la solidaridad a pesar de la crisis”, destaca Finocchiaro. Además, considera que estos negocios cuentan con “comunidades muy fuertes que creen que lo que hace el restaurante es importante”. En la primera ola de la pandemia, muchas campañas de micromecenazgo eran de temática sanitaria, pero en la segunda, han proliferado los proyectos de pequeños comercios, teatros, actividades culturales o grupos de artistas.

Comida para llevar

La crisis ha obligado a algunos pequeños bares a cerrar definitivamente. Otros prueban a adaptarse con sorteos, descuentos y estrategias como la financiación popular. Pero incluso las cadenas han tenido que reinventarse después del cierre. “Estamos haciendo solo take-away y plataformas”, explica el responsable del Timesburg de la calle París de Barcelona. “Estamos en las cuatro que hay: Deliveroo, Uber, JustEat y Glovo”.

Estas plataformas de entrega de comida a domicilio, junto con los pedidos para llevar, están salvando unas semanas complicadas para el sector. Sin embargo, sigue habiendo menos clientela: “El flujo orgánico es sensiblemente inferior”, lamenta el encargado. Por lo tanto, todas las esperanzas están fijadas en la reapertura del lunes, de la que no acaban de estar convencidos en el establecimiento: “No se sabe aún. Estamos pendientes de la Generalitat, como toda la restauración de Barcelona”.

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