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Elsa Artadi, con Joan Canadell, Albert Batet y Laura Borràs, durante el acto de presentación de la lista de JxCat en las pasadas elecciones del 14F / EFE

La renuncia de Artadi enciende las alarmas de los agentes sociales

El tejido económico espera una conexión directa con el presidente Aragonès tras el autodescarte de la diputada de JxCat para dirigir Economía

4 min

El equilibrio se ha roto. La decisión de Elsa Artadi de no ser la consejera de Economía ni la vicepresidenta del Govern que presidirá el republicano Pere Aragònes ha encendido las alarmas de los agentes sociales. El tejido económico, representado por patronales y sindicatos, quiere mantener una gran prudencia, a la espera de que Aragonès conforme su equipo. Pero existe una primera reacción de temor, con la idea de que esa decisión está ahora en el seno de Junts per Catalunya, y que los perfiles que se ofrecen no son los más adecuados para el actual momento económico, marcado por la incertidumbre.

Patronales y sindicatos han mantenido en los últimos años una buena relación con Pere Aragonès, que se ha cimentado en su etapa como consejero de Economía. Formaba parte del equipo de Oriol Junqueras, cuando el presidente de ERC estaba al frente, y la línea de actuación ha sido constante: diálogo y análisis de políticas concretas. Es cierto que, tanto desde Foment como desde Pimec, se le ha reprochado a Aragonès que las buenas palabras iniciales no se tradujeran luego en el impulso de medidas favorables al tejido empresarial, pero la conexión se ha mantenido.

Un equilibrio "esperanzador"

Lo mismo ha ocurrido con los sindicatos, CCOO y UGT, que valoran ahora que Empresa y Trabajo pudiera tener un único responsable. Y aunque sin ninguna euforia, y siempre con reservas, el dibujo pactado entre Aragonès y Jordi Sànchez, el negociador de JxCat, había creado una cierta esperanza: Elsa Artadi como vicepresidenta y consejera de Economía, y Aragonès como presidente, al cargo de un departamento de suma importancia como es Presidencia. De Artadi se sigue destacando su proximidad, “su capacidad de diálogo” y su conocimiento de la Administración.

El candidato de ERC a la Presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès a su llegada a una sesión plenaria en el Parlament de Catalunya / EP
El candidato de ERC a la Presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès, a su llegada a una sesión plenaria en el Parlament de Cataluña / EP

Eso, sin embargo, ya es historia. Y lo que no se desea es que Junts per Catalunya, a quien le corresponde esa vicepresidencia y el departamento de Economía, opte por perfiles como el de Ramon Tremosa o Meritxell Budó, ni tampoco el de Joan Canadell, aunque este último no cuenta con posibilidades y es él mismo quien se ha posicionado.

Diálogo con Presidencia

La incógnita, de hecho, se centra en el departamento de Economía. En ningún apartado del acuerdo entre JxCat y ERC se fija que la vicepresidencia, que le corresponde al partido de Carles Puigdemont, deba quedar asociada a esta consejería. En todo caso, es el departamento más importante, por detrás del propio presidente de la Generalitat, como encargado de velar por las cuentas públicas y por la elaboración de los presupuestos.

Si Junts no logra que ese cargo lo ocupe un dirigente con personalidad y solvencia, los agentes sociales y económicos buscarán la relación directa con Presidencia.

Para JxCat lo realmente importante es la vicepresidencia, porque se le querrá dar una proyección como futura o futuro candidato a tomar el mando de la Generalitat. Esa vicepresidencia, si no está asociada a Economía, podría quedar englobada en el departamento de Políticas Digitales, al que opta Jordi Puigneró, uno de los dirigentes preferidos por Puigdemont.

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